Cómo hacer tlacoyos de requesón esponjosos que van a enamorar a toda tu familia
Descubre cómo preparar auténticos tlacoyos de requesón; una receta tradicional, económica y deliciosa.

¡El secreto del comal! Aprende cómo hacer tlacoyos de requesón esponjosos que van a enamorar a toda tu familia siguiendo esta receta y transforma cualquier comida o almuerzo en una verdadera fiesta.
Pocos aromas en la gastronomía mexicana tienen el poder de evocar la calidez del hogar como el del maíz nixtamalizado al dorarse sobre un comal bien caliente. Entre la vasta familia de antojitos que requieren de este ingrediente, los tlacoyos ocupan un pedestal de honor.
Su silueta ovalada, la textura suave de su masa recién tatemada y ese relleno que se devela al primer mordisco transforman la cocina, a las personas y a la vida entera.
Aunque en las calles los encontramos rellenos de haba cocida o frijoles refritos, la versión rellena de requesón también es sumamente popular, pues es una forma de utilizar este alimento en algo más allá de los postres.
Preparar tlacoyos en casa es mucho más fácil de lo que piensas y podrás conquistar los corazones de la familia con solo un antojito 100% mexicano; sigue el paso a paso.

Receta de tlacoyos de requesón
Ingredientes:
- Para la masa:
- 500 gramos de masa de maíz nixtamalizada (blanca o azul)
- Agua tibia
- 1 cucharadita de sal fina
- 1 cucharada de manteca de cerdo o aceite vegetal (opcional)
- Para el relleno:
- 300 gramos de requesón fresco (bien escurrido)
- 6 a 8 hojas de epazote fresco, lavadas, desinfectadas y picadas muy finamente
- 1 chile serrano, picado en cubitos diminutos
- 3 cucharadas de cebolla blanca, picada en finos cubos
- Sal y pimienta negra molida al gusto
- Para acompañar:
- 2 tazas de nopales cocidos, cortados en cuadros o tiritas, curados con cebolla y cilantro
- Salsa verde molcajeteada o salsa roja taquera
- Queso fresco desmoronado (cotija, canasto o panela)
- Cebolla blanca picada
- Crema de leche de vaca
Preparación:
- En un tazón, mezcla el requesón fresco con la cebolla, el epazote finamente picado, el chile serrano, la sal y la pimienta. Revuelve con un tenedor hasta integrar los aromas.
- En otro recipiente, coloca la masa de maíz nixtamalizado, la sal y la cucharada de manteca o aceite. Agrega agua tibia poco a poco mientras amasas con las manos hasta obtener una textura maleable, semejante a la plastilina.
- La prueba de fuego: toma una pelotita de masa y aplástala entre tus palmas; si los bordes no se agrietan, la masa está lista.
- Toma una porción de masa del tamaño de una pelota de golf; bolea con las manos y luego aplana ligeramente para formar un disco grueso. Con tus pulgares, haz una hendidura en el centro formando una especie de "canchita" con bordes levantados.
- Coloca al centro una cucharada colmada del requesón preparado. No sobrecargues en exceso para evitar que la masa reviente al sellar.
- Dobla los bordes laterales de la masa hacia el centro, cubriendo por completo el relleno de requesón, como si estuvieras cerrando una empanada vertical. Presiona suavemente las uniones para sellar el aire.
- Coloca la pieza entre los dos plásticos limpios y, con las palmas de las manos, aplana y estira las puntas hacia los extremos para darle la forma alargada, ovalada o en rombo característica del tlacoyo.
- Calienta el comal a fuego medio-alto, no necesitas agregar aceite, y coloca los tlacoyos con cuidado.
- Deja cocer durante unos 3 a 4 minutos por el primer lado. Sabrás que es momento de voltear cuando la masa se despegue sin esfuerzo del comal y presente manchas doradas.
- Voltea y cocina durante otros 3 a 4 minutos del segundo lado. Puedes dar una última vuelta corta presionando suavemente los bordes con un paño limpio para asegurar que el centro se caliente uniformemente.
- Sirve los tlacoyos de requesón bien calientes, corona con nopales, salsa, queso y crema.

¿Cuál es la historia de los tlacoyos?
La palabra tlacoyo proviene del vocablo náhuatl nacatlaoyo, que significa "empanada de maíz desgranado" (derivado de tlaolli, grano de maíz seco, y tlacualli, comida). En diversas regiones del centro del país también se le conoce históricamente con variantes lingüísticas como clacoyo, tlatloyo o tlayoyo.
La función principal del tlacoyo en el México antiguo era servir como un "itacate" (del náhuatl itacatl, morral o suministro de comida). Los campesinos, comerciantes (pochtecas) y viajeros que debían emprender largas jornadas a pie cargaban en sus morrales tlacoyos elaborados con masa de maíz nixtamalizado y rellenos con pastas densas de frijol o haba cocida.
Historiadores y cronistas como Fray Bernardino de Sahagún dejaron constancia en sus escritos sobre cómo en el vibrante tianguis de Tlatelolco se vendían estas tortillas gruesas y rellenas llamadas tianquiztlacualli.
El tlacoyo original era una preparación completamente libre de productos lácteos o mantecas animales. Sin embargo, la llegada de los ingredientes europeos durante el siglo XVI transformó este antojito en una obra cumbre del mestizaje gastronómico.
La incorporación del requesón, el chicharrón de cerdo, la crema y los quesos curados enriqueció la receta ancestral, demostrando la asombrosa capacidad de la cocina mexicana para integrar nuevos insumos sin perder su esencia de maíz nixtamalizado.

Ofrecer un plato de tlacoyos de requesón recién hechos a la familia no solo antoja al sentido del olfato, sino que revive una de las tradiciones culinarias más hermosas y nutritivas de nuestra cultura.