Chicharrón de pollo, una receta deliciosa para completar tus comidas

Prepara el chicharrón de pollo más crujiente y delicioso, es una forma práctica y sabrosa de usar la piel de pollo.

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Chicharrón de pollo

El chicharrón es uno de los alimentos más consumidos como parte de una comida completa o como botana, es muy apreciado por su textura crujiente y sabor ligeramente salado. Prepara una versión distinta, este chicharrón de pollo es delicioso y perfecto para aprovechar la piel del pollo.

¿Cómo hacer chicharrón de pollo?

Ingredientes:

Para la precocción:

  • 1 litro de agua
  • 1 diente de ajo
  • 100 gramos de cebolla blanca
  • 1 cucharada sal
  • 1 kilo de piel de pollo (puedes usar la piel de varios muslos o pechugas)
  • Sal al gusto (para sazonar)
  • Aceite para freír

Procedimiento:

  • Limpia la piel de pollo de cualquier residuo o suciedad. Seca perfectamente la piel de pollo con papel de cocina.
  • Corta la piel de pollo en trozos pequeños o tiras, según tu preferencia (puedes dejarla completa).
  • Coloca una olla con el litro de agua, los 100 gramos de cebolla, el diente de ajo y la cucharada de sal.
  • Cuando suelte hervor añade la piel de pollo y cocina por unos 10 minutos para ablandar.
  • Escurre bien la piel de pollo y déjala secar sobre papel absorbente para quitar el exceso de agua.
  • Calienta suficiente aceite en una sartén profunda o freidora a temperatura media-alta.
  • Fríe los trozos de piel de pollo en el aceite caliente hasta que estén dorados y crujientes. Es importante no poner demasiados trozos a la vez para que se frían de manera uniforme.
  • Retira los chicharrones de piel de pollo del aceite y colócalos sobre papel absorbente para quitar el exceso de grasa.
  • Espolvorea un poco más de sal sobre los chicharrones.

¡Disfruta tu chicharrón de pollo crujiente y sabroso como snack o acompañamiento! Puedes agregarle también otras especias o condimentos según tu gusto, como pimienta, paprika, ajo en polvo, entre otros.

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Chicharrón de pollo. FOTO: Cortesía Instagram

Beneficios de la piel de pollo

  • Sabor y textura: la piel de pollo, cuando se cocina correctamente, puede agregar sabor y una textura crujiente a las preparaciones.
  • Fuente de calorías y proteínas: la piel de pollo contiene calorías y proteínas. Sin embargo, también es alta en grasas, por lo que se debe consumir con moderación, especialmente si se busca controlar la ingesta de grasas saturadas.
  • Vitaminas y minerales: puede contener algunas vitaminas y minerales, como vitamina E y vitaminas del complejo B, aunque en cantidades relativamente pequeñas.

Es importante tener en cuenta que la piel de pollo es alta en grasas saturadas y calorías, por lo que su consumo excesivo puede contribuir a problemas de salud como el aumento de peso y el colesterol alto.

Usos de la piel de pollo

Aunque durante mucho tiempo se consideró un desecho o un elemento poco saludable, la piel de pollo ha ganado protagonismo en la cocina contemporánea gracias a su sabor intenso, su textura crujiente y su versatilidad. Así puedes aprovecharla:

  • Como ingrediente crujiente: el uso más común de la piel de pollo es convertirla en un elemento crujiente. Al freírla o asarla, la grasa natural que contiene se derrite y deja una capa dorada, ligera y llena de sabor.

Este resultado se utiliza como topping para sopas, ensaladas, purés o tacos, donde aporta textura y un toque salado similar al del tocino. Algunos restaurantes la presentan incluso como botana o snack gourmet, acompañada de salsas o aderezos especiados.

  • Para realzar el sabor de caldos y fondos: la piel de pollo es una fuente importante de colágeno y grasa, lo que la convierte en un ingrediente ideal para enriquecer caldos, fondos o salsas.

Al cocinarse lentamente, libera sabor y aporta una sensación de cuerpo y untuosidad al líquido, mejorando la textura y profundidad del plato final. En muchas cocinas tradicionales, sobre todo en Asia y América Latina, se deja intencionalmente la piel en las piezas de pollo para lograr ese efecto.

  • En rellenos o preparaciones al horno: en recetas más elaboradas, como el pollo relleno o los rollos de pollo, la piel actúa como una “envoltura natural” que protege la carne, mantiene la humedad y ayuda a dorar de manera uniforme durante la cocción. Al final, se obtiene un exterior crujiente y sabroso que contrasta con el interior suave y jugoso.
  • Como base para aceites y grasas saborizadas: la grasa que se obtiene al derretir piel de pollo puede reutilizarse como aceite aromático para freír o saltear.

Este producto, conocido como schmaltz en la cocina judía, se usa para preparar vegetales, papas o platillos tradicionales como el matzo brei. Su sabor profundo y ligeramente ahumado da un toque distintivo a cualquier preparación.

En la cocina de aprovechamiento la piel de pollo es considerada un recurso valioso. Se deshidrata para hacer chips, se tritura para usar como condimento o se incorpora en masas y empanizados para potenciar el sabor. En la alta cocina, algunos chefs la transforman en “papel de pollo” o en láminas crocantes que sirven como base decorativa o comestible.

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Chicharrón de pollo. FOTO: Cortesía Instagram

Este chicharrón de pollo es una opción sencilla y deliciosa para completar tus platillos, puedes consumirlo como un topping para tus cremas y sopas, ¡queda delicioso!

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