Palabras que hacen bien (VIII): inexorable

Si miramos a nuestro alrededor, hay muchas situaciones que son inexorables

No es humano el deber que por soñar con una humanidad            

perfecta es inexorable con los hombres.

Jacinto Benavente

La RAE define la palabra inexorable como aquello que no se puede evitar y como aquel que no se deja vencer con ruegos o súplicas.

Si miramos a nuestro alrededor, hay muchas situaciones que son inexorables, también muchas personas e incluso muchas áreas de nosotros mismos y de nuestra vida que también lo son. El paso de los años, nuestro pasado, las decisiones que hemos tomado, los caminos elegidos, las necedades, las tenacidades, los esfuerzos… las pérdidas, las ganancias, los momentos de absoluta devastación y también aquellos momentos de plena felicidad. En la vida de cada uno siempre hay situaciones inexorables que suceden por causa de nosotros mismos y otras muchas por las circunstancias, las realidades que enfrentamos e, incluso, la suerte o el destino… cada cual sus creencias.

Lo cierto es que inexorable es también una de las palabras más bonitas del idioma español por la magia que encierra su significado, por la claridad de lo esperado y también por la ceguera de lo inesperado que se presenta con tanta facilidad. En la vida no hay nada escrito, la vida es y siempre será un continuo cambio, un cúmulo de certidumbres e incertidumbres que nos pondrán a prueba y desafiarán todo lo que somos, sin importar qué tan preparados estemos, lo inexorable habrá de llegar y tendremos que aceptarlo y vivirlo.

Y no serán esas situaciones las que nos definan, lo que sucede en nuestra vida nunca nos define, lo único que nos define es lo que hacemos con aquello que nos sucede. Sin embargo, tendremos que seleccionar bien las decisiones que tomemos, la actitud que elegimos y las personas de las que nos rodeamos, la templanza, la pasión, la inteligencia, la paciencia y el arrojo con el que enfrentamos todo lo que se nos presente.

En la vida podemos prever —siempre podemos hacerlo—, sin embargo, esto no nos exime de lo que pueda suceder con o sin nuestra injerencia.

Debemos estar preparados y creer en nosotros mismos ante lo inexorable de la vida y, para ello, debemos evitar ser inexorables en lo personal, esto quiere decir que, si bien la vida no podemos administrarla en su totalidad y debemos de asumir en ella cierto grado de incertidumbre, no ocurre lo mismo en nosotros. Lo inexorable de los seres humanos puede evitarse y necesita evitarse, lo inexorable no es la firmeza ni la fuerza mental o emocional… lo inexorable de los seres humanos es su carácter inflexible, obstinado, cruel, calculador, ése que cree saberlo todo, el incrédulo, pesimista y pagado de sí mismo. Inexorables son todos aquellos seres que se creen perfectos y consideran su verdad como la única verdad y sus vivencias como las únicas existentes, esos que gustan mofarse de los demás, los críticos petulantes, los manipuladores… los intolerantes, los exigentes, los miserables…

Si bien es cierto que debemos ser firmes, no es correcto creer ni sentir que esa firmeza ha de ser implacable siempre, la vida no puede vivirse así… todo lo inflexible termina por romperse en mil pedazos, la rigidez inhibe la evolución personal, niega la oportunidad de ser mejor cada día y especula con la felicidad en todo momento y, peor aún, lo inexorable nos incapacita para la libertad… la libertad que todos deberíamos tener de cambiar de opinión, de ir y venir y hacer y pensar lo que sea que deseemos y de acuerdo en lo que vayamos creyendo, porque todo muta, porque todo mejora para quien tiene la valentía y la voluntad de avanzar en la vida sin restricciones. Lo inexorable en los seres humanos impone límites al pensamiento, a las creencias, a las emociones, a los sentimientos y coarta la vida y, con ella, la motivación de la que nos proveen los deseos, los objetivos, las metas y las ilusiones.

Créame, la libertad se necesita para ser feliz, la severidad entorpece todas nuestras oportunidades de serlo. Por eso hoy le invito a darle la bienvenida a lo inexorable de la vida y a ser cada día más flexible, sensible y humano en su carácter; la necedad no es buena consejera, el capricho es negligencia y la intransigencia, obsesión… deje de ser verdugo de sus ostracismos, deje de anteponer la razón permanente a la felicidad, aprenda de sus errores, haga positivos sus pensamientos, sintetice su pasado en buenos aprendizajes, proyecte su futuro, actualice sus costumbres, mejore sus hábitos… y, sobre todo, ábrase a las posibilidades, abrace los cambios y disfrute de su presente.

La perfección es inalcanzable, caminar por la vida creyendo que lo es o endureciéndose a sí mismo para lograrlo, es un esfuerzo innecesario y muy poco redituable. La vida nos exige adaptabilidad, flexibilidad y respeto… y todo eso tiene que ver con la libertad, no con las ataduras. Piénselo… hace falta una mente abierta para poder disfrutar y sobrellevar lo inexorable de la vida, y que esto no se confunda con la apatía o con la dejadez, por el contrario, una mente y una actitud flexible nos exige mayor conocimiento, voluntad y amor propio que lo inefable. Viva, disfrute, esfuércese, aprenda, caiga y levántese las veces que haga falta, recuerde que todo cambia, que todo muta, que nada es y nada existe para siempre, acepte, agradezca y siga adelante. Como siempre, usted elige.

¡Felices inexorables, felices vidas!

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