Albur de amor
Para que quiero vida sin honraAlfonso Esparza Oteo, Albur de amor Desde luego que no creo necesario que alguien le diga al presidente López Obrador que confíe en que la CNTE entre en razones, obedeciendo la tendencia de la opinión pública, y desocupe las vías férreas ...
Para que quiero vida sin honra
Alfonso Esparza Oteo, Albur de amor
Desde luego que no creo necesario que alguien le diga al presidente López Obrador que confíe en que la CNTE entre en razones, obedeciendo la tendencia de la opinión pública, y desocupe las vías férreas en Michoacán, lo que tiene a nuestro país con pérdidas que se estiman en mil quinientos millones de pesos diarios. Tampoco nadie lo va a convencer de que su papel es ejercer la legítima violencia que la ley le otorga para desalojar con la fuerza federal las vías generales de comunicación obstruidas. Menos le harán aceptar un encuentro con el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, para encontrar una solución “negociada” –ése es el término de moda– a esta nueva crisis mexicana. Especialmente, cuando el Presidente atribuye el problema a que el gobernador se fue de gira de trabajo a Europa para promover el turismo en su estado; nada hubiera resuelto si se queda en Morelia.
Vámonos por partes. La CNTE fue un movimiento disidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, que fue inventada por Elba Esther Gordillo para manipular, con presiones y con el poder de la “negociación”, al mismo sindicato que luego pasó a mangonear. Durante su mandato, la CNTE se mantuvo en la banca, como los buenos relevos, y cuando Peña Nieto metió a la cárcel a la lideresa volvió a las andadas con su tradicional agresividad e intransigencia, de la que está dando excepcional muestra en los ferrocarriles de Michoacán. La Coordinadora ni va a ceder ni es un organismo de izquierda, como reconoció ayer el Presidente, ni dejará de jugar a las vencidas con quien se deje, que es el deporte favorito de esta administración.
Tampoco López Obrador va a enviar, como es su deber, a las tropas a que despejen las vías, porque dice que él no va a reprimir “al pueblo”. Y en este juego de intransigencias e inacciones, México está siendo metido en un callejón sin salida. Plantas enteras de la industria automotriz comienzan a suspender labores porque no les llegan las piezas para armar los automóviles que deben exportarse al Norte. Los ganaderos siguen esperando la llegada de forrajes. Los avicultores tendrán que reducir la producción de huevo porque no llega alimento para sus aves.
Lo peor del asunto es que esta crisis no tiene una salida previsible, a menos de que alguna de las dos partes acceda a cumplir con la ley. La CNTE no va a hacerlo, eso está claro. Se siente apalancada por los cuarenta diputados federales que tiene en el Congreso y de los que el Presidente no puede prescindir cuando necesite mayoría aplastante para las reformas constitucionales que tiene pendientes y para las que todavía se le van a ocurrir. Júrelo.
Primero fue el desabasto de combustibles y, aunque éste no ha concluido, ahora es la escasez de todo. Especialmente, de responsabilidad. Cuando el país enfrente graves problemas, cerrar los ojos y los oídos a la responsabilidad es una traición a los valores morales que ahora se pretende inocular a los mexicanos –no me explico por qué de manera especial a los adultos mayores– por el camino de la Cartilla moral de Alfonso Reyes, sustituyendo a las clases de ética y civismo que desaparecieron del programa de estudios que llevábamos en la antigua preparatoria. Perder la responsabilidad hacia el país es perder la honra, aunque al hacerlo se adquieran otros logros de fama y fortuna. Vida sin honra no es vida, diría Esparza Oteo.
PILÓN.- Venezuela fue un país tan rico, pero tan rico, que acabó teniendo dos presidentes y dos poderes legislativos al mismo tiempo. Hoy miércoles debe ser una fecha decisiva para el futuro de este sufrido pueblo.
