Goodbye Usicamm, ¿Mejoredu?
De acuerdo con el Comité Ejecutivo Nacional del SNTE, van al trote las negociaciones entre el sindicato y el gobierno para incrementar el monto de las pensiones de los docentes jubilados y la desaparición de la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros.
En un artículo señero, Hans Weiler, profesor de la Universidad de Stanford, reflexionó sobre la ambivalencia de la política educativa. Se refería a la noción de política como luchas por el poder (politics), no a la estrategia de ejecución de algún proyecto (policy), en español nada más tenemos la voz política para referirnos a los dos asuntos. Weiler anotó que, en los extremos, la política gubernamental hacia la educación navega entre el control y la legitimidad, en equilibrio precario.
De acuerdo con anuncios del Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, van al trote las negociaciones entre el sindicato y el gobierno para incrementar el monto de las pensiones de los docentes jubilados y la desaparición de la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y (los) Maestros (Comunicados 50 y 51 del 31/10/24 y 1/11/24). El incremento de la pensión es una demanda de justicia laboral. Pienso que no se volverá a calcular en salarios mínimos, seguirán en las Unidades de Medida y Actualización, pero se incrementarán de manera progresiva, si es que el gobierno encuentra dinero para pagarlas. La veo difícil sin una reforma fiscal que, al parecer, no está en la perspectiva de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Empero, a las facciones del SNTE les interesa más la desaparición de la Usicamm. “Estamos cabildeando permanentemente para que se entienda por qué urge que se reforme esa ley que tanto daño nos ha hecho”, expresó Alfonso Cepeda Salas. Apuntó que su facción tiene propuestas a y b y que trabaja junto con la SEP. Los legisladores del sindicato en el Poder Legislativo están puestos para dar la pelea. Aunque tal vez sea innecesario, ya que, una vez que llegue la iniciativa del Ejecutivo, será aprobada, “sin cambiarle una coma”.
Con todo y que el expresidente López Obrador y la presidenta Sheinbaum hablaron mal de la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación, no se plantea su desaparición completa. Según la iniciativa que está en la Cámara de Diputados desde hace tiempo, la SEP concentrará sus funciones y personal de base, pero aniquila su autonomía técnica. No obstante, ni los miembros de su Junta Directiva ni los integrantes de sus consejos aceptan resignados lo que ya parecía una decisión fatal. Argumentan que la Mejoredu es un pilar para la defensa de la Nueva Escuela Mexicana y que sus aportaciones son valiosas. Quizá logren que la institución sobreviva, pero con líneas de subordinación más nítidas.
Más allá de declaratorias altisonantes, Cepeda Salas no suelta prenda sobre las propuestas a y b. La SEP tampoco ha desplegado una línea convincente. Nada más que la Usicamm se transformará para “revalorar a los maestros”. Presumo que hay una batalla silenciosa por el control del aparato que, se supone, fiscaliza el ingreso, la promoción y la asignación de estímulos a los docentes. El reclamo abierto de los líderes de las facciones del sindicato, es que no participan en los comités y eso “daña y desvaloriza” al magisterio. Ergo, queremos formar parte de quienes parten el pastel de plazas y otras recompensas.
Esta especulación tiene sustento en la historia. Las facciones del SNTE colonizaron el gobierno de la educación básica y controlaron todo: quién ingresaba a la profesión, quién se promovía a director o supervisor y los cambios de adscripción. Ese control les dio poder, ilegítimo, pero tolerado por los gobiernos del PRI y del PAN, excepto el de Peña Nieto, que les arrebató la regencia del sistema educativo con el Servicio Profesional Docente y el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación.
Sospecho que el gobierno de Claudia Sheinbaum está dispuesto a ceder ciertos grados de control a cambio de paz laboral, pero el SNTE va por más. No habrá más ambivalencia. Espero equivocarme, pero la ilegitimidad y el control convivirán en un ambiente político adulterado. Para mal de la educación.
Referencia:
Weiler, Hans N. 1993. “Control Versus Legitimacy: The Politics of Ambivalence”. En Decentralization and School Improvement: Can We Fulfill the Promise?, compilado por Jane Hannaway y Martin Carnoy, 55-83. San Francisco: Josey-Bass.
