Pasa factura Ernestina al PRI
El líder priista tenía que cumplir y dio la orden de ir en contra
Quienes creían que los panistas serían los únicos afectados por la negativa de ratificar a Ernestina Godoy como fiscal de la Ciudad de México por cuatros años más se quedaron cortos, pues obligaron también al PRI a hacer ajustes en sus candidaturas.
Para todos estaba claro que en la próxima Legislatura del Congreso capitalino, los presidentes locales del PRD, Nora Arias; del PAN, Andrés Atayde, y del PRI, Israel Betanzos, serían los coordinadores de sus respectivas bancadas en Donceles.
Además de haber sido compañeros en la séptima y última Legislatura de la Asamblea del entonces Distrito Federal, los tres llevan varios años en el armado de la Alianza X la Ciudad, que será el frente que busque derribar a Morena en la capital.
Tenía toda lógica, pues se conocen a la perfección y se procuran entre ellos, sobre todo Betanzos a Nora, pero el hecho de que el dirigente local del PRI no le haya podido cumplir a Claudia Sheinbaum con el apoyo de su bancada a Ernestina, obligó a moverlo.
Es público que, tanto Israel como el secretario adjunto del tricolor nacional, Armando Tonatiuh González Case, habían sido presionamos por la Fiscalía de la CDMX que encabezaba Godoy, para que le ayudaran a conseguir la mayoría calificada necesaria para su ratificación.
Ambos tienen carpetas abiertas, pero las usan como amenazas para tenerlos sometidos, y cuando en el gobierno vieron que los tricolores no iban a ir con ellos, le metieron un calambre a González Case, al ejecutarle una orden de presentación por un supuesto delito de trata.
Entre la bancada priista se comentaba que Betanzos tenía un acuerdo con Martí Batres para que no tocaran a la dirigencia, a cambio de que al menos una parte de la bancada votará a favor o se ausentara, y el dictamen de Ernestina pasara.
Pero no pudo cumplir con el trabajo, pues para que se mantuviera el Frente opositor a nivel nacional, el PAN puso como condición que fueran juntos contra la fiscal carnal, que había emprendido una persecución contra los albiazules.
Y como a nivel nacional los panistas le pagaron muy bien a Alejandro Alito Moreno, incluso con candidaturas al Senado en estados tan azules como Yucatán, el líder priista tenía que cumplir y dio la orden de ir en contra.
Al quedar desactivado, Betanzos tuvo que aceptar que fuera excluido de sus aspiraciones para coordinar su bancada en la CDMX, y fue enviado a una plurinominal a la Cámara de Diputados.
No es que le haya ido mal, pues al menos tendrá fuero, pero en San Lázaro será uno más entre 500 y sus posibilidades de hacer bisnes y fortalecer su presencia en la capital quedarán mermadas.
El líder local también estaría pagando la alianza que tenía con el alcalde de Cuajimalpa, Adrián Rubalcava, hoy fuera del partido. Ernestina, quien dijo que iba a estar en las calles para ir en contra de los panistas —¿alguien la ha visto?— les está pasando factura.
CENTAVITOS
Dicen que quien no acaba de superar la derrota que le infringió su primo Alejandro Armenta para la candidatura de Puebla es el líder de la Junta de Coordinación Política de San Lázaro, Ignacio Mier. Y es que, por un lado, habla de lealtad a Morena y, por otro, trata de dinamitar al partido que le dio poder. Nacho conformó en Puebla el Instituto para la Transformación, que fue la base de su estructura de campaña —pagada con recursos públicos—, y puso como presidente a Iván Galindo, quien opera abiertamente con el PRIAN poblano. En el centro de operaciones de Sheinbaum ya tomaron nota.
