Un diálogo con los documentos

De las manos de Paquini y su equipo depende la conservación y la preservación del acervo bibliográfico universitario, desde documentos contemporáneos hasta material antiguo

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Detrás de los murales del icónico edificio de la Biblioteca Central de Ciudad Universitaria se encuentra una de las unidades de conservación documental más importantes a nivel nacional e internacional.

En entrevista para Excélsior, el director del Laboratorio de Conservación Juan y Emilia Almela, Ricardo Paquini Vega, de la Biblioteca Central de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), expuso la importancia de la sensibilización acerca de la protección del patrimonio bibliográfico universitario.

El laboratorio, adscrito a la Dirección General de Bibliotecas y Servicios de Información, del Sistema Bibliotecario de la UNAM, que consta de 134 bibliotecas, lleva el nombre de dos de los más grandes referentes de la conservación que, hace más de 50 años introdujeron a México las técnicas más modernas de su época, provenientes principalmente de Europa.

De las manos de Paquini y su equipo depende la conservación y la preservación del acervo bibliográfico universitario, desde documentos contemporáneos hasta material antiguo; así como libros de consulta de la colección general. A través de un trabajo minucioso de diagnósticos y estudios especializados, se encargan de proteger cada encuadernación, cada soporte.

“Nuestro trabajo como restauradores es un diálogo con los documentos que va más allá de apreciarlos por su valor. Con el paso del tiempo desarrollamos un olfato para detectar las diferentes problemáticas a resolver en cada caso”, detalló el especialista.

El taller también es responsable del mantenimiento y tratamiento técnico del Fondo Reservado, que reúne joyas bibliográficas del siglo XV hasta el siglo XIX; bajo estrictas medidas de conservación resguarda documentos, manuscritos e impresos que constituye una fuente importante de información para la comunidad académica.