Después de su largo puente primaveral, los diputados de la CDMX se encontrarán con la sorpresa de que hay luz verde para aprobar el Plan B de Claudia Sheinbaum, que entre otras cosas les reducirá sus gastos y les topará el salario.
Ansiosos siempre por aprobar cualquier modificación constitucional que venga de Palacio Nacional –desde Andrés Manuel López Obrador–, los legisladores locales de la 4T van a tener que votar a favor, pero sin lloriquear.
Porque, aunque se escudan en la falsa austeridad republicana y pobreza franciscana, ninguno de ellos sufre por falta de zapatos, trajes, vestidos, bolsas, tintes, cirujanos plásticos y ni se diga un ejército de servidores, pagados con el dinero del pueblo bueno.
La nueva propuesta de reforma electoral –ahora sí avalada por Morena y sus rémoras del PT y el PVEM–, presume el abaratamiento de las elecciones y el adelgazamiento de ayuntamientos y congresos de todo el país, sin importar lo que opinen en cada estado.
Total, qué importa el federalismo, que faculta a cada entidad a ejercer su autonomía administrativa. En adelante, los sueldos, bonos y número de síndicos serán dictados desde el Centro.
Los líderes de los partidos de la 4T volaron en escuadrón para anunciar el apoyo total a la descafeinada iniciativa presidencial, calificada como Plan B, que mocha incluso los ingresos a consejeros electorales de todo el país.
Presumen ahorrarles una lana a los mexicanos, para que la democracia salga más barata, pero nada dicen de alguna reducción a las jugosas partidas que mensualmente reciben todos los partidos, sobre todo los guindas.
Que se haga justicia en los bueyes de mi compadre –dirán los partidos de la 4T–, mientras no les toquen sus millonarias cuentas bancarias. Tampoco tocan los privilegios de los Andy, Noroña, Adán Augusto, Luisa María, Bartlett, Nahle, Layda y un sinfín de pillos y pillas, ¿verdad?
Nada de reducir plurinominales, faltaba más, pues ello significaría restarles poder… ¡y dinero! Ahí ni un paso atrás, pues esas conquistas son irrenunciables.
Seguramente en Donceles recibirán con porras la iniciativa presidencial, aunque por dentro estén soltando mentadas, pues al tener menos recursos tendrán que recortar a parientes, amores o amiguitos que mantienen de aviadores con sueldazos.
Una interesante nota de Omar Díaz en El Universal, revela que el Congreso de la Ciudad de México es el segundo más caro del país, solamente detrás del Estado de México, famoso por sus históricos despilfarros.
Con un presupuesto de mil 800 millones de pesos, cada diputado local le cuesta a los capitalinos cinco millones de pesos diarios, sólo superado por estados como Baja California, Morelos y Michoacán.
Independientemente de lo caro que salen los diputados a los capitalinos, son de los más flojitos, pues de cada 10 iniciativas que presentan –cuando trabajan–, sólo una es votada. Ojalá les pagaran por productividad.
Como sea, los legisladores tragarán camote con el Plan B de Sheinbaum, que eliminará la manga ancha que se dan robando en despoblado desde el Congreso de la CDMX.
CENTAVITOS…
Por fin se hizo justicia a Carlota, la abuelita vengadora encarcelada por balear a un grupo de invasores que despojaron de su casa a su familia en Chalco y que, al tratar de recuperarla, se armó la gorda. En esa acción murieron dos personas, por lo que fue enviada a la cárcel, pero por su avanzada edad y su precario estado de salud, el juzgado le autorizó llevar su proceso en prisión domiciliaria.
