¿Qué se esconde bajo la Catedral de Morelia? Historia virreinal que podría ser revelada
Bajo la Catedral de Morelia se extiende una red de túneles virreinales; especialistas exploran su arquitectura y posible apertura turística.

Morelia, ciudad de cantera rosa y legado virreinal, resguarda bajo su Centro Histórico una red de túneles que ha despertado la curiosidad de especialistas y ciudadanos.
Bajo la imponente Catedral, se entretejen pasadizos que podrían conectar con otros puntos emblemáticos. Aunque su existencia ha sido objeto de especulación por décadas, recientes exploraciones han comenzado a revelar este subsuelo enigmático.
Durante remodelaciones en el Palacio de Gobierno en los años noventa, se descubrió una cámara subterránea de nueve metros de profundidad. Entre 1998 y 2000, se retiraron quince camiones de escombro, revelando túneles del siglo XVIII construidos con arcadas y pisos de cantera.
Su arquitectura sugiere usos específicos: distribución de agua pluvial y almacenamiento de productos como vino y aceite de oliva, esenciales en la vida cotidiana de la Nueva España.
Vestigios coloniales
La presencia de escaleras que conectan directamente con el Palacio de Gobierno refuerza la hipótesis de que estos espacios formaban parte de una infraestructura estratégica. Desde 2016, se han identificado túneles en calles como Benito Juárez, Melchor Ocampo, Morelos Sur, avenida Madero y frente a la Catedral en dirección a Allende.
En el atrio de la Catedral se han localizado dos túneles que conectan con el Palacio de Gobierno y otro que se extiende hacia la calle Benito Juárez, en la esquina con el Portal Galeana. También se ha verificado un túnel hacia San Agustín y otro que conecta con la Plaza Valladolid.

En 2023, se investigó la posible existencia de un túnel hacia la Plaza del Carmen. Aunque no se confirmó, se detectó un muro enterrado que podría corresponder a un túnel colapsado. Para comprobarlo, se requeriría maquinaria especializada que no dañe las estructuras coloniales.
El proyecto, denominado “Desazolves y Consolidación de Sistemas Estructurales Subterráneos en el Palacio de Gobierno”, busca preservar y estudiar este patrimonio oculto.
¿Abrirlos al público?
La posibilidad de habilitar los túneles como atractivo turístico ha sido considerada por distintas administraciones. Sin embargo, la falta de recursos federales y la ausencia de una mesa técnica que reúna a autoridades religiosas, particulares y al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha frenado el avance.
El proyecto más reciente contempla abrir un túnel que conectaría el Palacio de Gobierno con las oficinas del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM). Aunque es una iniciativa estatal, no ha habido coordinación con el gobierno municipal ni se ha definido una estrategia conjunta para preservar este patrimonio.

La complejidad del plan exige estudios geotécnicos para evaluar las condiciones estructurales, sistemas de bombeo para evitar inundaciones, iluminación y refuerzo de muros para garantizar la seguridad.
El gobierno municipal ha analizado cerca de una decena de túneles en el primer cuadro de la ciudad, pero la viabilidad turística depende de factores como la estabilidad de las estructuras, el acceso seguro, la conservación del patrimonio y la narrativa histórica que se construya.
La leyenda del Tesoro Maldito
Más allá de los estudios técnicos, los túneles están envueltos en leyendas que han sobrevivido al paso del tiempo. Una de las más conocidas es la del Tesoro Maldito de la Catedral, una historia que mezcla codicia, castigo divino y misterio.
Se cuenta que hace siglos, una banda de ladrones saqueó las riquezas de la Catedral de Morelia. Tras burlar las defensas del templo, escaparon por un túnel subterráneo. Sin embargo, los monjes iniciaron una persecución que culminó con un temblor que sacudió la tierra y los muros se desplomaron, sepultando a los ladrones. Desde entonces, se dice que sus lamentos resuenan en la oscuridad.
Aunque en 2017 el INAH declaró que no hay pruebas suficientes para confirmar la existencia de este túnel legendario, la historia persiste en la memoria colectiva. Para los morelianos, el Tesoro Maldito es más que una fábula, es un recordatorio de que la avaricia no queda impune en las sombras de la historia.
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