Tras 125 días de ausencia, Inzunza regresa al Senado y se declara inocente
El sinaloense reapareció en la sede del Senado de la República, donde afirmó tener la "conciencia tranquila" frente a los señalamientos del gobierno de Estados Unidos por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa

Después de 125 días de ausencia, el senador Enrique Inzunza regresó ayer al Senado de la República, en medio del arropo de sus compañeros de Morena y con la insistencia de que es inocente de las acusaciones del gobierno de Estados Unidos de nexos con el Cártel de Sinaloa y convencido de que se trata de “un asunto de corte político” y que “son patrañas” las que le atribuyen.
“Yo soy constitucional y verídicamente inocente. Son patrañas las que se me atribuyen y estoy seguro que la Fiscalía General de la República, en el momento procesal oportuno, así lo determinará, porque así es”, dijo.
En una conferencia de prensa, en la que se mostró visiblemente afectado con las preguntas de dos de los diez periodistas que participaron, Enrique Inzunza dijo que “nunca he sido narco nada, nunca he sido narco nada, ni narco bibliotecario, ni narco taquero, ni narco magistrado, ni narco legislador”.
También aseguró que es una mentira que negocie con el gobierno de Estados Unidos para convertirse en testigo protegido.
“Esa es otra de las tantas mentiras que se han dicho. Jamás, ni lo tendré nunca. Yo soy un mexicano convencido de sus instituciones. Soy un soberanista. Hemos construido en México un país donde las instituciones cada vez responden más a su sentido original. Hoy tenemos un Poder Judicial que ha venido generando una circunstancia de mayor confianza.
“No. Eso es una mentira. Una mentira que se difundió mucho y que prueba justamente que estamos ante una embestida mediática que busca sembrar donde no hay cosas que no existen”, respondió.
-- ¿Usted nunca sería testigo de Estados Unidos? -- No
Ante la pregunta de si teme ir a la cárcel, respondió que “no, de ninguna manera, lo acabo de decir, no tengo absolutamente nada que ver, ningún temor. Soy abogado de mí mismo, me atengo a mi probidad profesional, a mi trayectoria de honestidad personal”.
Negó conocer a Joaquín “El Chapo” Guzmán y a Ismael “El Mayo” Zambada e insistió que no por ser orgulloso de Badiraguato significa que tenga relación con esas personas.
Frente a la insistencia reporteril de sus cuentas bancarias congeladas, dijo que tiene cinco, dos de ellas son de nómina y una donde le depositan su jubilación como integrante del Poder Judicial de Sinaloa; que sus ahorros no llegan al millón de pesos; que le han pagado con puntualidad sus cheques por la dieta de senador y que tiene un litigio para que le retiren el bloqueo.
A las preguntas sobre su militancia en Morena, aseguró que si el partido lo decide expulsar él acatará, pero mantendrá sus convicciones de apoyo a la Cuarta Transformación.
A pregunta expresa, consideró que cuatro meses son suficientes para que la Fiscalía General de la República concluya la investigación que lo involucra.
Pero el senador Enrique Inzunza perdió la serenidad que guardó ante las preguntas, cuando esta reportera le hizo referencia a las menciones que lo relacionan con el asesinato de Héctor Melesio Cuén y refirió a una carta de Ismael “El Mayo” Zambada.
Inzunza se alteró y lanzó el reto de renunciar al Senado si le demostraban que “El Mayo” lo mencionaba y después sólo se limitó a decir: “falsos”.
Se alteró más cuando un reportero de televisión le preguntó que si es inocente, por qué se desapareció del Senado desde el 29 de abril, cuando el gobierno de Estados Unidos solicitó su detención con fines de extradición y por qué se escondió durante este tiempo.
“Yo quería venir, pero al final respeté su liderazgo (del coordinador Ignacio Mier, quien decidió no convocarlo a la Comisión Permanente), porque para eso son. No me estaba escondiendo absolutamente de nadie”, respondió.
Sobre su encuentro con el gobernador Rubén Rocha, en las pocas horas que regresó al cargo, el senador dijo que el mandatario estatal le pidió la reunión y unos consejos, pero se negó a detallar lo que hablaron.