IMSS y Profeco recomiendan tortilla de maíz en dieta equilibrada
El IMSS y Profeco destacan el valor nutricional de la tortilla de maíz nixtamalizado por su aporte de calcio, fibra y energía en la dieta diaria

A lo largo de la historia de México, la tortilla ha sido un elemento central en la alimentación de millones de mexicanos. Sin embargo, en medio de nuevas tendencias nutricionales y cambios en los hábitos de consumo, su papel ha sido cuestionado o reducido a un simple acompañamiento. Hoy, instituciones públicas de salud y especialistas coinciden en que esa percepción no refleja su verdadero valor.
En un contexto donde los problemas nutricionales en México —desde el sobrepeso hasta deficiencias como la descalcificación— se han vuelto cada vez más relevantes, organismos como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) han reforzado sus guías alimentarias. En ellas, la tortilla de maíz (que puede ser elaborada con masa tradicional o harina de maíz nixtamalizada como Maseca, Harimasa, Cargill, Macsa y Maza Real, entre otras) mantiene un lugar central dentro de una dieta equilibrada.
El IMSS, por ejemplo, la incluye en su Cuadro Básico Institucional de Alimentos, donde establece que una porción individual ideal en la dieta diaria de este alimento es de dos piezas.
Esa porción aporta cerca de 92 calorías, apenas 1.1 gramos de grasa y 3.5 miligramos de sodio, pero también suma 18.6 gramos de carbohidratos, 2.4 gramos de fibra, 1.7 gramos de proteína y 70.8 miligramos de calcio.
“La tortilla de maíz, particularmente la nixtamalizada, es un alimento muy completo. Tiene una combinación de carbohidratos, fibra y minerales que la hacen perfectamente compatible con una alimentación saludable”, explica la nutrióloga clínica Tania Soto.
En sus guías de alimentación, el IMSS establece el consumo de cereales por porciones —donde una tortilla equivale a una—, lo que en un esquema diario puede representar hasta siete porciones distribuidas a lo largo del día, dependiendo de la dieta y el nivel de actividad física.
Estas recomendaciones se traducen en opciones prácticas. Por ejemplo, un desayuno como huevo en salsa verde con nopales incluye dos piezas de huevo, una taza de nopales cocidos, salsa al gusto, dos tortillas de maíz y una cucharadita de aceite. Para la comida, se proponen platillos como bistec en salsa verde, acompañado de nopales, media taza de frijoles de la olla y tres tortillas.
La Profeco también destaca los beneficios de la tortilla de maíz dentro de sus guías alimentarias, subrayando su aporte de calcio, fundamental para mantener huesos y dientes fuertes, así como su contenido de vitamina B3 (niacina), que ayuda a prevenir la pelagra.
“Uno de los principales atributos de la tortilla es su capacidad de generar saciedad. Su contenido de fibra ayuda a regular el apetito, lo que puede ser clave en personas que buscan controlar su ingesta diaria”, señala Soto.
Este efecto también está relacionado con su contenido de carbohidratos complejos, que liberan energía de manera gradual y ayudan a mantener niveles estables a lo largo del día.
En México, alrededor de 70 % de las tortillas se elabora con masa de maíz nixtamalizado en tortillerías tradicionales, mientras que el 30 % restante se produce a partir de harina de maíz nixtamalizada. Esta última es elaborada por empresas del sector como Maseca, Harimasa, Cargill, Macsa y Maza Real, entre otras.
En ambos casos, el proceso de nixtamalización es clave para explicar su valor nutricional. “Permite que el cuerpo absorba mejor el calcio y otros minerales, lo que la convierte en un alimento funcional desde el punto de vista nutricional”, explica la especialista.
Además, la tortilla aporta minerales como hierro, fósforo, magnesio y zinc, que participan en funciones esenciales del organismo, desde la salud muscular hasta el sistema inmunológico.
Más allá de sus propiedades nutricionales, la tortilla destaca por su accesibilidad y presencia en la vida diaria. De acuerdo con la Profeco, cada mexicano consume en promedio 65.8 kilogramos de tortilla de maíz al año, y el 83.5 % de los hogares destina parte de su gasto a su compra. A ello se suma su versatilidad, ya que puede consumirse en el desayuno, comida o cena y combinarse con proteínas, verduras y leguminosas.
Para la especialista, la clave no está en eliminarla, sino en entender su papel dentro de la alimentación. “Más que quitar alimentos tradicionales, el enfoque actual de la nutrición es aprender a integrarlos correctamente. La tortilla es un ejemplo claro de cómo un alimento culturalmente relevante también puede ser nutricionalmente valioso”, concluye Soto.
En un momento donde la conversación sobre salud cobra mayor relevancia, la tortilla de maíz nixtamalizado se mantiene como un alimento vigente, accesible y respaldado tanto por la tradición como por la evidencia nutricional.