Tereso Medina con presión sindical por despido de casi 2 mil personas de GM en Coahuila
El despido de más de mil 900 trabajadores en la planta de General Motors en Ramos Arizpe colocó bajo un fuerte escrutinio público a la dirigencia de la CTM en Coahuila.

El despido de más de mil 900 trabajadores en la planta de General Motors (GM) en Ramos Arizpe colocó bajo un fuerte escrutinio público a la dirigencia de la CTM en Coahuila, encabezada por Tereso Medina, ante cuestionamientos sobre la respuesta sindical frente a uno de los recortes laborales más relevantes registrados recientemente en la industria automotriz del país.
Aunque la CTM descartó un cierre total de la planta, la postura contrastó con la magnitud del ajuste y con los testimonios de trabajadores despedidos, quienes relataron haber sido notificados de manera abrupta y sin acompañamiento sindical visible.
Nada más nos dijeron que ya no éramos requeridos”, señalaron exempleados en entrevistas publicadas por Vanguardia, al describir un proceso sin información clara sobre indemnizaciones, reubicaciones o mecanismos de defensa laboral.
El caso ha generado inquietud entre trabajadores, dirigentes sindicales y observadores del sector, quienes advierten que la dirigencia local no ha transparentado aspectos clave, como el desglose preciso de los despidos, los acuerdos alcanzados con la empresa ni las gestiones realizadas ante las autoridades laborales.

Se calientan los ánimos y sería fatal llegar a los enfrentamientos ya que a este escenario se suma un contexto político interno sensible para la CTM a nivel nacional. En medio de la discusión sobre la sucesión de la dirigencia que encabeza Carlos Aceves del Olmo, fuentes sindicales consultadas, que pidieron no ser identificadas por razones de seguridad, señalan que Tereso Medina habría intensificado movimientos políticos con miras a posicionarse rumbo a la dirigencia nacional.
De acuerdo con estas versiones, el dirigente coahuilense habría buscado gestiones y reuniones de alto nivel fuera de los canales institucionales, incluida una reunión directa con la secretaria de Gobernación (Segob), Rosa Icela Rodríguez, esto con el objetivo de fortalecer su proyección interna dentro de la central obrera.
Las mismas fuentes indican que estas acciones habrían generado malestar entre liderazgos sindicales y bases, al considerar que se realizaron en contra de acuerdos previos para mantener un bajo perfil público, privilegiar la estabilidad interna de la CTM y concentrar esfuerzos en la asamblea nacional programada para el mes de febrero.
Analistas laborales consultados advierten que este contexto podría estar influyendo en una estrategia de cautela política por parte de la dirigencia sindical en Coahuila, lo que —señalan, debilita una defensa pública más firme de los trabajadores despedidos en un conflicto de alto impacto como el de GM.
Hasta el momento, Tereso Medina no había emitido un posicionamiento detallado sobre las acciones concretas que la CTM emprenderá para acompañar legal y laboralmente a los trabajadores despedidos, ni respondió a solicitudes de información sobre las versiones relativas a su actuación en el proceso sucesorio nacional.
El caso reabre el debate sobre el papel del sindicalismo cuando la defensa de los trabajadores entra en tensión con la política interna de las organizaciones gremiales.
fdm
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