SNTE recupera su poder y pone en jaque a la educación pública

Por corrupción, abandono y fractura sindical, la base de maestros del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación prepara nuevas expresiones en las calles que plantean un desafío para el gremio más grande de América Latina

Maestros acusan que los dirigentes del SNTE han vuelto a participar en procesos que habían quedado bajo control del Estado.
Maestros acusan que los dirigentes del SNTE han vuelto a participar en procesos que habían quedado bajo control del EstadoCuartoscuro

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) está de regreso. El poder que había perdido con la reforma educativa de 2013 ya se repuso en su totalidad.

El organismo sindical vuelve a influir en la carrera profesional de los maestros. Recuperó privilegios que habían sido eliminados y fortaleció su capacidad política.

Este regreso al poder, sin embargo, abrió un nuevo frente de conflicto dentro del magisterio: una creciente rebelión de docentes que denuncian clientelismo, presuntos actos de corrupción y el sometimiento del sindicato a los intereses del poder.

Con documentos oficiales, videos, entrevistas con funcionarios, exfuncionarios, académicos, dirigentes sindicales y profesores, Investigaciones Excélsior documentó cómo el mayor sindicato de América Latina, encabezado por Alfonso Cepeda Salas, recuperó espacios de decisión perdidos durante el sexenio de Enrique Peña Nieto (2012-2018), y cómo esa restauración del poder sindical ocurrió de la mano de los gobiernos de la actual administración.

La reforma educativa de 2013 redujo la influencia del SNTE sobre el ingreso, la promoción y el desarrollo profesional de los docentes.

Sin embargo, buena parte de esos controles fueron restituidos durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024). Los dirigentes sindicales volvieron a participar en procesos que habían quedado bajo responsabilidad exclusiva del Estado.

Para maestros consultados por esta investigación, ese cambio no fortaleció la educación pública. Por el contrario, afirman que devolvió al sindicato la capacidad de premiar lealtades, castigar disidencias y convertir la trayectoria laboral de los docentes en un instrumento de control político.

Las denuncias no terminan ahí. Profesores de distintas entidades sostienen que la influencia del SNTE rebasa, en los hechos, a la propia Secretaría de Educación Pública. Hablan de una relación de colaboración política que diluye los controles institucionales y deja al sindicato con un margen de decisión que la reforma educativa había intentado acotar.

Regresan los aviadores

Otro símbolo del regreso del viejo modelo es la restitución de los comisionados sindicales. Aunque esos maestros desempeñan funciones gremiales, el Estado volvió a asumir el pago de sus salarios, pese a que durante la reforma educativa se estableció que esa obligación correspondía al sindicato. Además, continúan percibiendo ingresos como si permanecieran frente a grupo. Una modalidad de aviadores.

Especialistas consultados consideran que esa decisión representa un subsidio público al SNTE que fortalece su estructura territorial y capacidad de movilización política. Mientras el sindicato recuperaba poder, también crecían las denuncias de corrupción.

Maestros entrevistados para este reportaje que piden su anonimato para evitar represalias, señalan presuntas irregularidades en el manejo de cuotas sindicales, cajas de ahorro y negocios controlados por la organización. Los señalamientos alcanzan a la cúpula sindical, incluido su dirigente nacional y senador de Morena, Alfonso Cepeda Salas.

A diferencia de la exdirigente Elba Esther Gordillo, Cepeda Salas construyó un liderazgo sin estridencias. Evitó los reflectores, pero no el poder.

Profesores y exdirigentes consultados sostienen que sustituyó la histórica cercanía del SNTE con los gobiernos del PRI por una nueva relación de colaboración con Morena.

Uno de los episodios quedó registrado en un video obtenido por Excélsior durante un encuentro con integrantes de la Sección 35 en Coahuila.

Ahí, frente a los docentes, Cepeda Salas llamó a respaldar políticamente a Morena y vinculó esa participación con los beneficios que, consideró, el sindicato había recibido de los gobiernos de la llamada Cuarta Transformación.

En las imágenes, Cepeda Salas se reúne con profesores de la Sección 35 en un acto en el que también participó Magaly Hernández Aguirre, diputada local de Morena y coordinadora de la Comisión de Educación del Congreso de Coahuila.

Más claro ni el agua

Durante su intervención, Cepeda Salas afirmó: 

“…y nos están pidiendo nuestra participación a través del partido Morena. Y la verdad es que nos han tratado bien, ya les dije todos los beneficios que nos dio el gobierno del licenciado López Obrador, y yo estoy seguro que nos van a dar una respuesta que reivindique en muchos sentidos a quienes más lo necesitan y ya me refería a quiénes…”.

El mensaje anterior profundizó el malestar entre sectores del magisterio que acusan a la dirigencia de haber abandonado la defensa de los derechos laborales para convertirse en un operador político del oficialismo.

Ese descontento comienza a traducirse en organización.

En distintas secciones sindicales surgen nuevos grupos que buscan disputar el control sindical y romper con una dirigencia que consideran distante de las bases y cada vez más cercana al poder político.

Con 2.5 millones de afiliados, el SNTE sigue siendo el sindicato más grande de América Latina. Pero, por primera vez en años, enfrenta un desafío que no proviene únicamente de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), sino de sectores que históricamente respaldaron a la organización y que hoy cuestionan la legitimidad de su dirigencia.

Las nuevas expresiones de disidencia que surgen en secciones federales y estatales avanzan en paralelo con las reivindicaciones de la CNTE, que cuenta con el reconocimiento de facto del gobierno tras constituirse oficialmente en diciembre de 1979.

Aunque representa la principal fuerza disidente, la coordinadora forma parte del propio SNTE. De hecho, los recursos que maneja, incluidas las cuotas sindicales descontadas vía nómina, pasan por la estructura administrativa del sindicato, con lo cual mantiene cierto control.