Se gradúa primera generación de kinder en pandemia

En casa, con clases en línea, llegaron a su primera recta final de la educación escolar. Son niños que entraron sin saber comunicarse y ahora pintan, bailan, cantan...

Niños de primera generación de kinder en pandemia
Niños de primera generación de kinder en pandemia

CIUDAD DE MÉXICO.

Son una generación que vivió la mayor parte del kinder en su casa y con clases en línea. Algunos llegaron aún torpes en su andar, en pañales a sus cuatro años, sin saber comunicarse y golpeando a compañeros por la falta de socialización; pero este ciclo escolar, en el que dieron pasos agigantados, lo cierran subiendo y bajando escaleras sin ser tomados de la mano por sus maestras, pintan, bailan, cantan.

Hoy son niños y niñas que comenzaron a soñar con un futuro en la escuela. Julia, de seguro, irá al espacio, porque ama a las estrellas. Aura tiene dotes de gimnasta y adora los parados de manos. Leo aprendió a tocar batería en la pandemia y dice que de grande será “un rockero”.

En este periodo 2021-2022, el principal reto para las maestras fue mostrarles a sus alumnos que existe la vida va más allá del encierro y de las cuatro paredes de un departamento.

¿Cómo enseñarles a ser autónomos? Fue el gran desafío para las maestras.

Para la generación de kinder que vivió su mayor tiempo en casa, su mayor aliado ha sido el arte para expresar sus emociones. Fotos: Karina Tejada

Desafío, por cierto, porque prácticamente, tuvieron escasos cinco meses para enseñar de manera presencial; pese a que el regreso a clases la Secretaría de Educación Pública (SEP) lo estableció el 30 de agosto de 2021, luego de que 37 millones de estudiantes estuvieron 528 días sin asistir a las aulas, debido al confinamiento por covid-19, la mayoría de los padres de familia envió a sus hijos hasta enero-febrero de 2022.

De pronto, han dado un salto gigante. Antes era un ‘yo no puedo’ para todo y ahora los veo subir y bajar solos. Nos pedían tomarlos de las manos para subir las escaleras y hasta nos decían ‘ayúdame a cargar mi mochila’”, dijo la maestra Fabiola Menéndez, del Jardín de Niños Mi Tobogán.

Si el cierre de las escuelas en México por confinamiento sucedió el 20 de marzo de 2020 y la mayoría de alumnos volvió a pisar una escuela entre enero y febrero de 2022, se resume a que preescolar estuvo fuera de las aulas por más de 700 días.

Hace un siglo y medio se publicó una de las grandes obras literarias de Julio Verne, La vuelta al mundo en ochenta días, en la cual, su protagonista, el británico Phileas Fogg apuesta su fortuna. ¿El reto? Dar la vuelta al mundo en 80 días.

Otro de los retos fue la estabilidad, algunos niños tras el encierro rezagaron el lenguaje o incluso dejaron de caminar correctamente.  

Lo que significa que durante el tiempo de confinamiento de preescolar, Phileas Fogg hubiera podido dar la vuelta al mundo casi nueve veces.

En casi 700 días de encierro, las maestras vieron cómo los niños perdieron el lenguaje, porque encerrados en sus casas dejaron de hablar, también de caminar correctamente; muchas veces era más sencillo arrastrarse que correr.

Entonces, cuando ellos llegaron a la escuela, su caminar era torpe, se caían fácilmente, el control de esfínteres llegó a ser hasta los cuatro años, pues había niños que todavía venían con pañal.

Un niño que no está jugando ni dialogando con otros niños no está creciendo y se queda estático como una plantita: pierde lenguaje, movilidad, relaciones sociales, estabilidad y su parte emocional”, argumentó Leticia Libreros, directora del Jardín de Niños Mi Tobogán.

Al principio, en las aulas había mucha agresividad entre ellos, se pegaban, porque desconocían a quienes los rodeaban. Hasta subirse a un columpio y pedalear en un triciclo se convirtió en un mundo desconocido.

El niño es movimiento, así que uno no puede pararle la vida a un niño”, concluyó Leticia Libreros.

Los más sorprendidos de los avances de los alumnos han sido los propios padres.

Es como si hubiera sucedido magia”, aseguró Ana, mamá de Aura, pues en el confinamiento, su hija ni siquiera quería soltarla y lloraba si notaba que salía a algún lado sin ella.

Cuando entró a la escuela su crecimiento fue rapidísimo. De repente, la veía más independiente y ella me decía ‘yo solita recorto’, ‘yo solita dibujo’ y cuando estábamos en clases en línea era: ‘mamá, ayúdame, mamá hazlo, mamá’, le costaba más trabajo desprenderse de mí. Comprendió que ella también es un individuo, que somos diferentes y que existen otras cosas. Su vocabulario también creció impresionante”, recordó Ana.

Cuando le pregunto a Aura qué fue lo que aprendió ahora que volvió a la escuela, sin dudarlo y de inmediato, responde que a respetar y no pegarle a los amiguitos.

El arte para ellos ha sido su mejor aliado para expresar sus emociones. En su exposición interactiva de fin de curso, llamada Familia y Arte, hubo dibujos, poemas, muñecos de papel, todo inspirado en la naturaleza.

Al pisar el salón de clases tras pandemia, los menores de edad lograron soñar con un futuro y establecer relaciones sociales. Fotos: Karina Tejada

Familia y Arte son dos palabras que se entrelazan con gran naturalidad. El arte es un medio por el cual el hombre expresa sus pensamientos y sentimientos. Y la familia es la primera comunidad de amor, el lugar idóneo para que el hombre crezca y desarrolle todo su potencial.

Además, “es el lugar donde aprenden valores que le permitirán desenvolverse en la vida en sociedad”, se lee en la introducción del museo interactivo.

Ahora vemos que el arte tiene muchas bondades, porque nos ayuda a manejar, a controlar y a expresar nuestras emociones. Se les puso la actividad de observar el movimiento de los árboles. Se trataba de bailar como un árbol, de bailar como el viento. Hicimos un concurso de poesía y hasta descubrimos a un papá poeta”, dijo Lucía María Rosas, encargada de la exposición de arte en el Jardín de Niños.

Leo, de kinder 2, coloreó y expuso en su salón de clases La noche estrellada, de Vincent Van Gogh. En la pandemia aprendió a tocar la batería y su máximo sueño es ser rockero cuando crezca.

Y como dice la maestra de arte, Lucía, mientras los niños y niñas sigan soñando siempre habrá esperanza de un futuro mejor, pese a cualquier adversidad.

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