Rosario Ibarra de Piedra fue una mujer insustituible: Elena Poniatowska

La escritora de 89 años compartió a este diario el recuerdo que guarda desde que la conoció

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En 2006, la escritora Elena Poniatowska, Rosario Ibarra, y al fondo, Alejandro Encinas durante un mitin de López Obrador.

“Su legado fue de extrema entrega a sus hijos, y a los de los demás. Fue como la Madre Coraje de Bertolt Brecht. Una figura ejemplar, un ejemplo a seguir", comentó anoche la escritora Elena Poniatowska sobre la activista Rosario Ibarra de Piedra, fallecida ayer.

“Por fin dejó de sufrir porque, a partir de la desaparición de su hijo, Jesús Piedra, en Monterrey, su vida fue un calvario, un inmenso sufrimiento que no cesaba”, afirmó.

La narradora contó que conoció a la pionera en la defensa por los derechos humanos en 1977, durante una manifestación de protesta en contra del nombramiento del expresidente Gustavo Díaz Ordaz como embajador en España.

“Gritábamos: ‘Al pueblo de España, no le manden a esa araña’. En esa manifestación se me acercó y me dijo que ella tenía un hijo desaparecido. Le di mi teléfono y dirección y vino a verme. Desde entonces nos hicimos amigas”, recuerda.

La autora de La noche de Tlatelolco evocó que la fundadora de una de las primeras organizaciones de madres, padres y familiares de desaparecidos iba a merendar a su casa seguido y le tenía un cariño especial a sus hijos.

“Un día les regaló un conejito, pero se perdió en el jardín entre las flores, ya no lo encontramos. También le presté un abrigo cuando hizo uno de sus viajes por Europa y le gustó mucho. Nos veíamos mucho hasta que últimamente se fue a vivir a Monterrey”, dijo.

“Siempre se movió sola como loca. Me contaba que encontró campos de concentración donde retenían a las personas ilegalmente. Fue una mujer insustituible”, concluyó la cronista de 89 años.

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