Rosario Ibarra de Piedra fue una mujer insustituible: Elena Poniatowska
La escritora de 89 años compartió a este diario el recuerdo que guarda desde que la conoció
Por: Virginia Bautista

“Su legado fue de extrema entrega a sus hijos, y a los de los demás. Fue como la Madre Coraje de Bertolt Brecht. Una figura ejemplar, un ejemplo a seguir", comentó anoche la escritora Elena Poniatowska sobre la activista Rosario Ibarra de Piedra, fallecida ayer.
“Por fin dejó de sufrir porque, a partir de la desaparición de su hijo, Jesús Piedra, en Monterrey, su vida fue un calvario, un inmenso sufrimiento que no cesaba”, afirmó.
La narradora contó que conoció a la pionera en la defensa por los derechos humanos en 1977, durante una manifestación de protesta en contra del nombramiento del expresidente Gustavo Díaz Ordaz como embajador en España.
“Gritábamos: ‘Al pueblo de España, no le manden a esa araña’. En esa manifestación se me acercó y me dijo que ella tenía un hijo desaparecido. Le di mi teléfono y dirección y vino a verme. Desde entonces nos hicimos amigas”, recuerda.
La autora de La noche de Tlatelolco evocó que la fundadora de una de las primeras organizaciones de madres, padres y familiares de desaparecidos iba a merendar a su casa seguido y le tenía un cariño especial a sus hijos.
