Ante repuntes en la inflación, se requiere replantear la política en el campo mexicano: GCMA

No es por las guerras, sino por el clima o temas de inseguridad los aumentos en frutas y verduras

Por: Pamela Michelle Nieto Rodríguez

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“Un tomate en Sinaloa vale 15 pesos, y para el ama de casa, 60 pesos. Hay que ver dónde se está quedando ese margen de intermediación”

“Se requiere replantear la política en el campo mexicano” con el fin de evitar el aumento descontrolado en los precios de los productos y servicios, y -en consecuencia- impactar en los niveles anuales inflacionarios. Uno de estos cambios necesarios se encuentra en la cadena de producción. 

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó este martes que la inflación anual correspondiente a la primera quincena de marzo se ubicó en 4.63 por ciento, siendo las frutas y vegetales los más impactados. Ante ello, Juan Carlos Anaya, director del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), urgió a tomar nuevas medidas que ayuden tanto al sector como a los consumidores.

En entrevista con Ivonne Melgar para la Primera Emisión de Imagen Radio, el directivo detalló que no se trata de un impacto al bolsillo de las familias mexicanas solo del 4.63%, sino que estos aumentos en los costos finales de los productos son superiores al 20% llegando en algunos casos superan al 100%.

“Cuando la ama de casa va al mercado, al autoservicio, a comprar frutas y verduras, dice ‘yo no veo ese 4 por ciento, 5 por ciento’, tiene un crecimiento no visto en los últimos años. Vemos que el tomate verde se incrementó casi 97% al pasar de 28 pesos a 55-60 pesos el kilo. El jitomate, vemos que el precio del año pasado estaba en 22 pesos y ahorita anda entre 40 a 60 pesos dependiendo a donde vayas. El chile serrano se ha incrementado 69 por ciento”.

De acuerdo con el directivo agrícola, estos aumentos no se deben a la guerra entre Rusia y Ucrania, o al incremento en los precios en las gasolinas por los actos bélicos en Oriente Medio, sino se trata de una consecuencia por fenómenos meteorológicos o de inseguridad en el país.

“Estados productores como Sinaloa, Michoacán, Puebla, por temas de heladas, de altas temperaturas que ha hecho que esto se vuelva volátil. También traemos atrasado un suceso, lo que pasó con el cierre de carreteras en el centro del país que provocó un tema de desabasto”. 

Esta situación al parecer no mejorará, toda vez que se esperan los efectos secundarios en los costos de los fertilizantes para las siembras programadas en la temporada de primavera-verano, “México importa casi el 65 por ciento de los fertilizantes, aunque importamos principalmente de Rusia, va a tener impactos de un 30-40 por ciento”.

Ante el riesgo de que se siembre menos o se tengan rendimientos menores, Juan Carlos Anaya precisó en la necesidad de atender los precios en la cadena de distribución.

“Para darte una idea, ahorita un tomate en Sinaloa vale 15-16 pesos, y para el ama de casa, 60-50 pesos. Hay que ver dónde se está quedando ese margen de intermediación. En el caso de la papa, los productores reciben 14-15 pesos, y la venden en 30-40 pesos, un margen de más del 100%”.

Asimismo, el líder del GCMA explicó que otro punto a considerar son los apoyos provenientes del gobierno federal, “tiene que establecer algún programa que permita premiar a los productores este aumento de los costos de producción por fertilizantes para que no impacte y siga sembrando”.

“Actualmente, por temas de costos, se han dejado de sembrar 100 mil hectáreas de maíz en Sinaloa; y en Tamaulipas, que es una catástrofe, se dejará de sembrar casi 300 mil hectáreas. Y al haber menos oferta, los precios suben. Se requiere replantear la política en el campo mexicano para que no tengamos estos impactos de costos”.

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