Apagones y escasez: el panorama de residentes mexicanos en Cuba

Ruth Rodríguez

Ruth Rodríguez

En el quirófano

En medio de las tensiones entre Estados Unidos y Cuba, se encuentran “en vilo” los médicos mexicanos que fueron enviados para hacer su especialidad médica como parte de un convenio entre México y el gobierno cubano. Lo que prometía ser una gran ventaja para este grupo de residentes médicos, por tener todos los gastos pagados, se ha convertido en un viacrucis, del cual no ven la salida, pese a que muchos han pedido a la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) y a la Secretaría de Salud retornarlos a México, debido al recrudecimiento de la crisis económica que actualmente impera en la isla caribeña. 

Hay apagones masivos por más de 12 horas continuas, escasez de alimentos, falta de combustible para el transporte, carencia de medicamentos y un sistema de salud cubano en punto de quiebre, cuya red hospitalaria opera con equipos obsoletos y carencia de insumos. En conversaciones con diferentes médicos mexicanos, que pidieron el anonimato para no verse afectados en sus residencias y que cursan su especialidad en Cuba, coinciden con el mismo panorama: la situación es tan precaria en la isla caribeña que, al no tener luz, no pueden estudiar ni avanzar en sus estudios y, menos, adquirir nuevos conocimientos, como les fue prometido.

No hay acceso a internet, no hay libros actualizados para consultar y a los hospitales donde les tocó ir sólo acuden dos veces a la semana. Las autoridades mexicanas les han dado a este grupo de residentes médicos mexicanos dos salidas a este problema: la primera es rotar entre los hospitales de México y Cuba hasta que terminen su especialidad, pero pasando más tiempo en la isla. Y la otra es regresarlos a México, pero tendrían que volver a aplicar el Examen de Aspirantes para Residencia Médica (ENARM) y devolver todo el dinero que les han dado de sus becas, lo cual para muchos es imposible, porque lo han destinado para pagar su hospedaje y alimentos en Cuba. El acuerdo que México hizo es pagarle a ese país la colegiatura de cada médico en formación, que oscila en 160 mil pesos, y un seguro de gastos médicos, que supera los 40 mil pesos anuales; mientras que el residente médico mexicano recibe, dependiendo de su especialidad, una beca de 22 mil 455 pesos mensuales.

Hasta 2024, se tenía el registro de 601 médicos con becas del gobierno mexicano para cursar especialidades médicas. Un gran porcentaje de los médicos entrevistados prefirió perder todo y regresarse a territorio nacional. A diferencia de México, donde se ha contratado –de 2021 a la fecha– a 2 mil 700 especialistas cubanos a quienes les ha dado salario, vivienda, alimentación y seguridad, los médicos residentes que se fueron a la isla tienen que buscar dónde vivir y qué comer.

Fue en el sexenio pasado, con el expresidente Andrés Manuel López Obrador cuando arrancó este convenio con Cuba.Hoy, con la agudización del pleito entre EU y Cuba, los médicos mexicanos quieren regresar al país, pues no sólo son las carencias en las que viven, sino que, al comparar la formación que están teniendo sus compañeros de las mismas especialidades en México, se han dado cuenta que están muy rezagados, tanto en teoría como en práctica médica. Urge que las autoridades de salud y de la SECIHTI, evalúen este convenio porque aquí el único que está ganando es Cuba, a costa del sacrificio y la formación educativa de estos médicos.

ABATELENGUAS

En la SCJN dicen que no hay privilegios, pero firman un convenio de colaboración con el ISSSTE para que el personal del Máximo Tribunal tenga una ruta de atención más rápida para que lleguen a un hospital general o de alta especialización. Sólo para recordarles a los ministros, hay pacientes de otras dependencias del gobierno que tardan meses para llegar a un médico especialista.

BAJO EL MICROSCOPIO

Para preocuparse están los resultados de la estrategia nacional Vive Saludable, Vive Feliz, que presentó el secretario de Educación Pública sobre lo que han detectado las brigadas de salud en 9.1 millones de estudiantes. Tan sólo un dato: tres de cada cuatro niñas y niños de primaria evaluados en escuelas públicas del país presentan caries. Hacen bien en ampliar esta estrategia a secundarias y preparatorias.