El regreso del lobo mexicano: de la extinción al aullido libre en los bosques de México
Actualmente hay una población de 600 ejemplares en México y EU; de ellos, en nuestro país hay 47 hembras y 69 machos

Cuando cae la fría noche y la luna empieza a iluminar el bosque de pino, encino y roble, los aullidos del lobo mexicano rompen el silencio que, hasta ese momento, sólo era interrumpido por el tímido canto de grillos, cigarras y saltamontes.
Escuchar ese potente llamado ancestral, que es como una huella sonora, único para cada integrante de la manada, provoca una mezcla de respeto por la presencia de una especie emblemática que volvió de la extinción.
El parque ecológico Hermenegildo Galeana, ubicado en el km 37 de la carretera Ixtapan de la Sal-Tenancingo, es uno de los dos santuarios del lobo mexicano (Canis lupus baileyi), que administra la Comisión Estatal de Parques Naturales y de la Fauna del gobierno del Estado de México (Cepanaf).
Cuando aúllan todos juntos se escucha una sinfonía muy bonita, nosotros albergamos 13 lobos mexicanos, cuatro hembras y nueve machos; la mayoría nació aquí”, comentó Sonia Claudia Morales, administradora del recinto fundado en 1980.
Con una extensión de 346 hectáreas, un moderno observatorio, senderos, cabañas y manantiales, este lugar forma parte del exitoso Programa Binacional México-EU para la conservación de la especie.
Esta emblemática especie fue declarada como extinta del medio silvestre en 1976, luego de la cacería indiscriminada que iniciaron ganaderos en los años 40 y que prácticamente los exterminó, dejando sólo cinco ejemplares vivos, cuatro machos y una hembra preñada, que tuvo dos cachorros.
El lobo mexicano se empezó a recuperar a partir de estos ejemplares capturados en Sonora y de ahí se fue extendiendo la población, cuidando los linajes y la riqueza genética”, explicó el médico veterinario zootecnista Huitzilihuitl Barrera, encargado del proyecto en la CEPANAF.
A la fecha, México cuenta con 23 instituciones zoológicas que participan en estas acciones de conservación del lobo mexicano bajo la figura de UMA’s y PIMV’s.
Más o menos son 60 instituciones entre EU y México las que colaboramos para proteger al Lobo Mexicano”, destacó Barrera Manzano.
Actualmente hay una población binacional bajo cuidado profesional de alrededor de 600 ejemplares; en México hay 116 lobos, 47 hembras y 69 machos.
El Edomex es la entidad que más ejemplares tiene bajo resguardo con 23, 18 machos y cinco hembras, en el parque ecológico Hermenegildo Galeana y el Centro de Conservación de Especies Mexicanas El Ocotal, reveló Alma Tapia Maya, directora general de la Cepanaf.
Apenas hace unos días, cuatro ejemplares, Kolaval, Tanok, Nashoba y River, fueron trasladados de El Ocotal al Museo del Desierto, en Saltillo, Coahuila, como parte del proyecto estratégico de protección de la especie.
Gracias al trabajo de conservación, reproducción y rehabilitación de la especie, que comenzó hace 50 años, México pudo realizar la primera reintroducción al medio natural de cinco ejemplares, el 11 de octubre de 2021, en la Reserva de la Biosfera de Janos, al noroeste de Chihuahua.
A partir de entonces, el lobo mexicano volvió a aullar en la Sierra Madre Occidental, sumando hasta hoy un total de 15 liberaciones para una población silvestre de entre 35 y 40 ejemplares.
La estrategia de reintroducción es tan exitosa que en noviembre de 2019, la Semarnat elevó al lobo mexicano de la categoría de especie “extinta en el medio silvestre” a especie “en peligro de extinción”, de acuerdo con la NOM 059.
En julio de 2025, una cámara trampa logró grabar el primer registro de un lobo mexicano nacido en libertad en el Área de Protección de Flora y Fauna Campo Verde, también al noroeste del Chihuahua.
La Conanp explicó que se supo que el ejemplar era completamente silvestre, porque no portaba el collar con transmisor satelital, que se coloca a los lobos, que se rehabilitan conforme al Programa Binacional México-EU.
DURANGO
Entre enero y febrero de 2026, una manada de cinco lobos mexicanos volverá a poblar la sierra de Durango, con lo que se abrirá una nueva zona de liberación.
Según trascendió, los ejemplares que serán monitoreados en todo momento llegarán a la región del municipio de Tepehuanes, en el ejido Bajío del Tarahumara.
Previamente, el entorno fue ampliamente evaluado por un grupo de científicos coordinados por el doctor Jorge Servín, profesor investigador de la UAM Xochimilco, reconocido por su profundo liderazgo en el Programa Binacional de conservación de la especie.
Las comunidades cercanas fueron notificadas y mostraron apertura para colaborar en este proceso, que incluye actividades de sensibilización y educación ambiental.
Para la reintroducción se estudió la disponibilidad de presas adecuadas como conejos y roedores, para asegurar la autosuficiencia de los lobos y reducir conflictos con la ganadería local.
El lobo mexicano es un depredador tope en el ecosistema y juega un papel crucial como regulador natural de poblaciones de herbívoros, que en su ausencia acabarían con la vegetación al convertirse en una plaga, explicó Huitzilihuitl Barrera Manzano, médico veterinario con maestría en medicina interna de fauna silvestre.
Uno de sus principales alimentos es el venado cola blanca y hay registros que consumen muchos conejos; si no se tuviera esta regulación, las presas arrasarían con la vegetación y transformaría el hábitat”, detalló.
CAMBIAR EL CHIP
La misión del parque ecológico Hermenegildo Galeana es hacer conciencia sobre la importancia del lobo mexicano en la naturaleza y dejar a un lado la falsa imagen del terrorífico depredador, generado por cuentos como Caperucita Roja o Los Tres Cochinitos y el Lobo Feroz.
Para lograr este objetivo cuenta con un moderno observatorio para que el público pueda ver de cerca a los lobos mexicanos a través de cristales polarizados, sin que los ejemplares se sientan invadidos en su espacio natural.
Nosotros podemos tener este programa, pero si como sociedad no cuidamos los hábitats no vamos a tener lugares a donde pueda regresar la especie”, advirtió Sonia Claudia Morales, administradora del parque ecológico Hermenegildo Galeana.
Por su parte, Alma Tapia Maya, directora general de la Cepanaf, adelantó que el reto a mediano plazo, en dos o tres años, es que el Estado de México, tenga un área de preliberación del lobo mexicano, además de mantener su importante trabajo de reproducción. Resaltó que se cuenta con la extensión de terreno suficiente, el capital humano y los conocimientos científicos, para enseñar a los ejemplares a cazar y valerse por sí mismos, con el fin que pronto puedan reconquistar sus territorios ancestrales y su aullido se oiga cada vez más fuerte.
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