Protagonistas del reclamo “¡Ya nos toca!”, rechazan democracia uniformada
Activistas saben que la agenda del futuro es con niñas y mujeres como sujetas del cambio

CIUDAD DE MÉXICO.
Protagonistas del reclamo “¡Ya nos toca!”, Bita Aranda y Alaíde Castro se rebelan ante una democracia entendida como uniformidad y representada siempre por los mismos.
Con propuestas ante las preocupaciones de su generación y entorno, ambas son parte de un movimiento de jóvenes que toma decisiones sustentadas en la información que saben allegarse y que su capacidad tecnológica les permite traducir en soluciones.
Bita quiere ser candidata al Congreso de la CDMX y Alaíde es estratega del equipo de comunicación que apuntala esta expectativa de ser escuchadas, de que sus ideas se traduzcan en soluciones públicas.
Ya nos toca es un canto que traemos las juventudes que creemos que debemos estar en la toma de decisiones para proponer cómo mejorar el espacio laboral, educativo, la política pública”, cuenta Bita Aranda.
Y cuestiona: “La democracia aquí está siendo entendida como ¡hay que pensar todos de una misma forma, para que todos, entonces, votemos un solo partido!… Carnal, no, cero va por ahí”.
Alaíde describe a la suya como una generación cuyo futuro no está asegurado. “Todo nos dice que el futuro, aparte de incierto, puede ser incluso un poco apoteósico. Somos entonces los primeros interesados en generar uno mejor, siendo históricamente una parte de la población que nunca ha sido tomada en cuenta como posibles proveedores de soluciones y ya nos toca demostrar que sí estamos a la altura”, plantea la también documentalista.
SEGURIDAD, SALUD Y GÉNERO
Conversamos por Zoom sobre los tres ejes de la agenda que busca desplegar: seguridad, salud y género.
Bajo la claridad de que los jóvenes enfrentan ahora los escenarios de mayor brutalidad y riesgo de entrar a redes de crimen organizado, ante la falta oportunidades, definen que la seguridad laboral resulta determinante.
Reivindican el derecho a la salud y al acceso y ejercicio de una educación sexual integral, como garantía para reducir las violencias que viven y padecen tanto en sus casas como en las escuelas y el trabajo.
Hablan del sexo consensuado, protegido e informado como parte del libre desarrollo de la personalidad, y por lo tanto antídoto de las violencias y el embarazo adolescente.
Están conscientes de que la agenda del futuro es con las niñas y las mujeres como sujetas del cambio y que es urgente atender la violencia de género el día de hoy, señalan, está en todas partes.
Es aquí cuando Alaíde Castro sostiene que “no puedes pensar que las políticas para mujeres sean iguales para todas: necesitamos escucharlas, necesitamos una escucha activa y constante”.
Bita asegura que para los jóvenes resulta inadmisible que la derecha siga negándole los derechos a la comunidad LGBT y explica que esto ha terminado por darle la espalda a los partidos de ese espectro. “Nos sentimos más cómodos en la izquierda”, comenta.
Sin etiquetas
Alaíde, sin embargo, sostiene que la diversidad y las preocupaciones que hoy caracterizan a los jóvenes no pueden limitarse a esas etiquetas.
Les pregunto cómo viven el discurso de sus padres: “ya les dimos lo mejor, ahora les toca ser exitosos”.
Frente a ese reclamo, la respuesta también es un reclamo:
Uno: nos dieron educación a medias de pésima calidad. privada o pública, las dos apestan; no nos han garantizado salud ni el desarrollo de nuestra personalidad de forma libre y autónoma. Y dos, le estamos dando la espalda a creer que tenemos solo que ser productivos. Nosotros creemos que la vida significa más que la chamba y el producir. También estamos hablando de que la juventud tiene derecho a ser feliz”, revira Bita Aranda.
Describe la aspirante a candidata de una diputación que “la mayoría de los jóvenes están viviendo o sobreviviendo en México, en una economía de menos 8, durante una pandemia, con altos índices de criminalidad, sin acceso a salud digna, con una pésima educación, ¡pues lo que estamos haciendo es navegar el día a día! Y que no digan que nos han dado un montón porque se han quedado cortos: no nos han involucrado, y no han escuchado las cosas que a nosotros nos preocupan y la forma cómo vivimos”.
Alaíde Castro señala que el reclamo y la pregunta en sí misma es un ataque para unos jóvenes afectados en su salud mental por la incertidumbre que los está marcando como generación.
Nos tenemos que enfrentar a nuestros mayores miedos, en dónde tú no ves un futuro planeado, no estás viendo el camino. Igual nuestros padres fueron una generación de grandes proveedores, pero ellos veían un camino más claro que nosotros. Además, producir no es todo. Nos estamos revelando ante ello: no, no queremos vivir para producir; vivir para producir nos deprime, no estamos hechos para eso, no venimos aquí a sufrir, y tenemos que encontrar soluciones para que la sociedad esté feliz, y quizá una de las soluciones es dejar de presionar para que seas productivo”.
Realidades
Pero en la representación pública hoy, cuestiona Alaide, se está gobernando sin entender y despreciando estas nuevas realidades de su generación. “No hay democracia: el poder se queda entre los mismos; no hay un relevo de pensamientos. Y se quedan un chingo de tiempo en el poder… Todos parecen la misma persona”, describe la productora.
En esa misma sintonía y resumiendo la experiencia de andar en precampaña y ante las evidencias de los perfiles de los políticos tradicionales, Bita concluye: “Deberíamos de pedir contenido, claridad y vocación a los representantes públicos, no solamente ambición”.
