Propone dupla hombre-mujer para Rectoría; calidad de enseñanza, su apuesta
María Esperanza Martínez Romero, candidata a la Rectoría de la UNAM, afirmó que, de esa manera, se complementarían cualidades y propuestas para mejorar a la máxima casa de estudios

María Esperanza Martínez Romero, quien aspira a dirigir la UNAM, planteó que una solución a la ecuación de igualdad de género en la Rectoría, que no descartaría a una mujer o a un hombre, sería que se elija tanto a una rectora como a un rector para dirigir los destinos de la máxima casa de estudios durante los próximos cuatro años.
“Sería una solución muy avanzada. Para esto debería de hacerse la selección considerando, por un lado, a las mujeres participantes y, en el otro, a los candidatos hombres. Finalmente, se tendrían las dos sillas correspondientes en la Rectoría. Las cualidades y propuestas se complementarían, se lograrían mayores avances en la UNAM, se pondría el ejemplo para otras universidades y para las mujeres universitarias”, propuso.
En entrevista con Excélsior, la científica mexicana, quien incluso goza del reconocimiento de tener una especie de bacteria nombrada en su honor como Rhizobium esperanzae, no tiene duda de que las mujeres son igual de capaces que los hombres para estar en puestos directivos.
En este contexto, consideró que realmente sí hay condiciones para que una mujer llegue a la Rectoría de la UNAM, tras 78 años en los que la decisión de la Junta de Gobierno de la UNAM siempre ha terminado inclinándose por un hombre.
“Pudiera haber muy buenos rectores, pero también hay aspectos diferentes que cubren algunas de las mujeres aspirantes y que yo creo que si se les da la oportunidad, sería muy bueno”, dijo.
Sin embargo, coincide con otras aspirantes mujeres en que no busca que la nombren rectora por ser mujer, sino por sus méritos y trayectoria académica
“Yo nunca digo: me gustaría ser rectora por ser mujer, yo creo que nos tienen que calificar igual a todos, sin dar puntos adicionales porque se trate de una mujer, y deben decidir quién sería más capaz de llevar por buen camino a la UNAM y generar menos conflictos, tener una visión hacia el futuro. Yo creo que esos son los puntos clave para ser rector o rectora”, expuso.
En caso de que nuevamente un hombre sea nombrado rector, la doctora Martínez Romero apostó a que se nombre, al menos, a la primera coordinadora mujer del Consejo Técnico de la Investigación Científica.
“Ha habido puros coordinadores hombres y entonces eso sí golpea de repente. Algo que se pudiera hacer, ya que todos estamos conscientes de que ha habido desigualdades, es que, si sale un rector hombre, se comprometa a poner una mujer coordinadora en la ciencia, si no logramos la primera rectora, que logremos la primera coordinadora”, comentó.
Hija de maestros, Martínez Romero, de 66 años de edad, cuenta que su principal motivación para convertirse en la primera rectora de la UNAM es encabezar una mejora en la calidad de la enseñanza que se brinda en la máxima casa de estudios.
“Creo que hay lugar para mejorar la educación, pienso que muchas veces no podemos retener tanto tiempo a los alumnos para darles un título y tampoco debemos de meter muchas materias que son paja realmente. Yo creo que sí debemos hacer una reflexión del nivel educativo que necesitamos actualmente, y esto permitiría que otra vez los alumnos de la UNAM sean reconocidos como altamente calificados, sólo basta con ajustar algunas tuercas”.
“Los tiempos están cambiando y se están modernizando, igual pasa en los campos de trabajo y las tecnologías; entonces, si nos quedamos en el pasado, pues vamos a perder mucho, si no nos adecuamos, vamos a estar formando profesionales que vivan en el pasado, con conocimientos obsoletos”, afirmó.
Detalló que entre los ejes de su propuesta se encuentran, por ejemplo, revisar planes de estudio de algunas licenciaturas para eliminar la carga académica irrelevante y eventualmente reducir el periodo de duración de la carrera.
“Hacer un esfuerzo grande en darles lo mejor a los alumnos, ésa es mi principal postura”, manifestó.
De manera paralela, se refirió a la importancia de no sólo enseñar habilidades profesionales a los estudiantes, sino ética y moral.
La universitaria explicó que su propuesta sale desde los salones de clase de la UNAM, en donde empezó su carrera académica, como profesora de asignatura.
“Yo soy científica, pero a la par he sido profesora durante casi 42 años en la UNAM, desde que inicié como profesora de asignatura, entonces conozco los problemas de los profesores de asignatura y mi propuesta surge del aula, de mi experiencia docente y la Universidad tiene una vocación docente innegable”, manifestó.
“Entonces yo no estoy vendiendo mi nivel educativo, mi nivel de ciencia y que tengo tantos premios, ni nada, eso no es lo que yo ofrezco, yo ofrezco mi devoción por la educación y por la docencia en la UNAM”, destacó.
Orgullo de que una universitaria llegue a la presidencia
En el escenario en el que una mujer por primera vez en la historia de México podría convertirse en Presidenta de la República, la académica que busca la Rectoría expresó que, de concretarse, a la UNAM le daría mucho orgullo, porque las dos virtuales candidatas son universitarias.
“Yo no digo que eso va a beneficiar, pero cuando menos espero que se tenga el respeto a la UNAM y que se reconozca que hacemos un esfuerzo muy grande por educar a la población y especialmente a la población de escasos recursos, entonces si nos reconocen y nos apoyan es una ganancia”, aseguró.
En cuanto a la relación con los gobiernos de los diferentes niveles, mencionó que ésta siempre debe de ser amigable y favorecedora para ambas partes.
Sin percibir ningún riesgo en contra de la autonomía universitaria en estos momentos, advirtió que, si lo hubiera, la UNAM no cedería ante los ataques.
NO MÁS ENES
Con la concepción de que la UNAM, a pesar de su grandeza, ya quedó “chica” para atender a una cada vez mayor población de aspirantes interesados en ingresar a sus aulas, Martínez Romero visualiza posibilidades de aumentar la capacidad educativa mediante el fortalecimiento de las unidades que están fuera de Ciudad Universitaria.
Aclaró, no obstante, que no propondría la creación de más Escuelas Nacionales de Estudios Superiores (ENES) fuera de la Ciudad de México.
“Yo creo que es un campo de discusión, de revisión, pero yo no creo que se deban construir más ENES, eso sí, yo he estado reflexionando, más bien, en fortalecer las que ya tenemos afuera. Entonces, dedicar no solamente el presupuesto en construir cosas nuevas, sino también en apoyar y dar mantenimiento a lo que ya tenemos”, argumentó.
La científica reconoce que no lo sabe todo y que, de llegar a la Rectoría de la máxima casa de estudios, se va a tener que empapar de información para resolver los problemas a los que está dispuesta a entrarle, como las históricas demandas de los profesores de asignatura y la erradicación de la violencia de género, entre otros.
Poner al día a la UNAM, el objetivo de Sergio Alcocer
El exsubsecretario para América del Norte de la Cancillería, Sergio Alcocer, afirmó que quiere ser rector para poner al día a la UNAM.
Destacó que desde la ingeniería ha buscado contribuir en la solución de problemas de México a través de la docencia, la investigación y el mejoramiento de las normas de construcción.
En su cuenta de X, Alcocer publicó un video en el que relató que estudió ingeniería civil en la UNAM porque le interesaba contribuir en la solución de problemas haciendo cosas.
“Los ingenieros estamos acostumbrados a hacer cosas, utilizamos el conocimiento básico, el conocimiento fundamental y nuestro juicio profesional, así como también los avances en las tecnologías; desarrollamos nuevas soluciones como pueden ser nuevos materiales, nuevos sistemas constructivos, nuevos aparatos como es el caso, por ejemplo, de los teléfonos celulares”, contó.
Explicó que decidió dedicarse a la ingeniería civil, particularmente a la hidráulica, hasta que en el 1985 ocurrió el temblor del 19 de septiembre, lo que le cambió la vida y lo hizo moverse hacia la ingeniería estructural, trabajando desde entonces en ello.
“Tuve la oportunidad, gracias a una beca del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, de hacer un doctorado en la Universidad de Texas, de manera que soy egresado de dos universidades públicas: en una aprendí los fundamentos de la ingeniería, en la otra aprendí, sobre todo, la aplicación de estos conocimientos”, agregó.
— Laura Toribio
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