El PRI llega a 2027 en su mínimo histórico: pierde 88% de su militancia y cae a 9.5% de votos
Bajo la dirigencia de Alejandro Moreno, el tricolor enfrenta el inicio del proceso electoral con solo dos gubernaturas, 37 diputados federales, 13 senadores y una sangría de casi seis millones de afiliados desde 2018

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) llega al año electoral 2026-2027 con el reto de frenar el derrumbe electoral paulatino que registra desde junio de 2018, cuando perdió por segunda ocasión la Presidencia de la República y ahora solo tiene dos gubernaturas, 37 diputaciones federales, 13 senadurías, 89 diputaciones locales, perdió el 88% de su militancia y su preferencia electoral cayó de 16.40% a 9.54 por ciento.Dominio interno y purga de disidencias
Liderado por Alejandro Moreno Cárdenas desde agosto de 2019, el PRI vive el dominio interno del grupo político de su dirigente nacional, quien modificó las reglas internas para mantenerse en el poder y ser el único que apruebe alianzas municipales, estatales y federales, así como candidaturas a cualquier puesto de elección popular y aplique su criterio a los órganos colegiados del partido.
Las voces disidentes internas, constantes a lo largo de 90 años, fueron apagadas con amenazas de expulsión y con discursos de descalificación, como le ocurrió a los dirigentes nacionales Dulce María Sauri, Pedro Joaquín Coldwell, Manlio Fabio Beltrones y Enrique Ochoa Reza, o fueron excluidos del padrón de militantes.
El PRI está hoy en el mínimo histórico de su poder político, a nivel federal y estatal en las 17 entidades federativas que tendrán elección de gobernador y renovación de sus Congresos estatales el próximo año, amén de que su presencia territorial disminuyó en casi 90% en los distritos electorales para integrar la Cámara de Diputados.
Desplome del padrón y pérdida de territorio
En el año 2018, de acuerdo con cifras avaladas por el Instituto Nacional Electoral, el PRI tenía una militancia de 6 millones 764 mil 615 personas en todo el país; en este 2026, también de acuerdo con las cifras avaladas por el INE, el PRI tiene solo 819 mil 103 militantes. Eso significa que a lo largo de ocho años, de los cuales siete ha sido presidido por Moreno Cárdenas, el PRI perdió a 5 millones 945 mil 512 afiliados, equivalente al 87.89% de sus militantes.
Durante ese mismo periodo, el PRI perdió 13 gubernaturas. En 2018 fue derrotado en Yucatán y Jalisco; en 2021 perdió Campeche, Colima, Guerrero, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas; en 2022 dejó de gobernar Hidalgo y Oaxaca y en 2023 el Estado de México.
Ahora solo gobierna en Durango y en Coahuila, que es la única de las 32 entidades federativas que jamás ha tenido alternancia en la gubernatura; es el único bastión priista que queda en todo el país.
El próximo año habrá elecciones de gobernador en 17 entidades: Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas, donde la presencia política priista es casi testimonial.
Además, se van a renovar 31 de los 32 Congresos estatales, donde el PRI tiene una representación de 89 legisladores; de quienes solo 35 son de mayoría y 54 son plurinominales. Su único bastión legislativo es Coahuila.
Trayectoria histórica de una caída sistemática
En el año 2000 el PRI perdió por primera vez la Presidencia de la República, pero obtuvo el 36.11% de las preferencias electorales, lo que le permitió tener 211 diputados federales y 60 senadores, amén de conservar la mayoría en gran parte de los Congresos estatales.
Su poder se redujo tres años después, en el año 2003, al obtener el 23.14% de los votos pero logró 224 diputados federales.
En 2009 se recuperó electoralmente, pues además de ganar gubernaturas que había perdido, recuperó el 36.68% de las preferencias electorales y eso le permitió tener nuevamente la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, aunque en unión con su entonces aliado, el Partido Verde.
Luego, en 2012 recuperó la Presidencia de la República, se colocó como primera fuerza política en la Cámara de Diputados y en el Senado, pero a partir de 2018 se registró una debacle cuya tendencia no ha podido frenar, como lo hizo en 2009; ahora, la recuperación que obtuvo en 2021, al aliarse con el PAN y el extinto PRD, pasó de 16.40% a 17.73% de preferencias electorales, que se tradujeron de 45 a 70 diputados federales, pero en 2024 cayó a su porcentaje más bajo, con 9.54% y solo 37 diputados federales.