Políticas de Trump transforman la migración y posicionan a México como país de estancia

Los especialistas destacaron que el patrimonio y la estabilidad familiar se han convertido en una prioridad para miles de personas que enfrentan la incertidumbre migratoria.

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Migrantes asomándose a través de la frontera entre Estados Unidos y México. Foto: AFP.

Las políticas migratorias impulsadas por la administración de Donald Trump han modificado de manera profunda los flujos de personas entre América Latina, México y Estados Unidos, convirtiendo al territorio mexicano no sólo en un país de tránsito, sino también en un destino de estancia y una alternativa legal para miles de migrantes y profesionales extranjeros.

Este fenómeno fue analizado en el podcast Evolución Legal, del despacho Santamarina y Steta, donde especialistas en materia jurídica revisaron los cambios recientes en la política migratoria estadunidense y sus efectos en los ámbitos laboral, empresarial y social de la región.

En la conversación participaron María Elena Abraham, counsel; Larissa Salazar, asociada, y Juan Carlos Machorro, socio de la firma, quienes ofrecieron un análisis técnico sobre el entorno normativo actual, los retos para las empresas y las nuevas decisiones que enfrentan las personas migrantes ante un contexto regional cada vez más restrictivo.

Los especialistas coincidieron en que la protección del patrimonio y la estabilidad familiar se han vuelto prioridades para quienes viven en incertidumbre migratoria. A más de un año del inicio de la nueva administración Trump, señalaron que el endurecimiento de las políticas de ingreso y asilo en Estados Unidos ha alterado los patrones tradicionales de movilidad, provocando que México deje de ser sólo un paso intermedio.

María Elena Abraham explicó que las mayores restricciones para ingresar a Estados Unidos y solicitar refugio han llevado a muchas personas, principalmente de Sudamérica, a optar por permanecer en México. Entre los factores que influyen en esta decisión destacan la complejidad de los procesos migratorios estadunidenses y la percepción de mayores oportunidades y estabilidad en territorio mexicano.

Asimismo, los especialistas observaron que ciudadanos estadunidenses y extranjeros exploran cada vez más alternativas legales en México, como residencias temporales o permanentes, ante la incertidumbre política y social en su país. En este escenario, se ha registrado un incremento en las consultas sobre doble nacionalidad mexicana, especialmente de personas nacidas en Estados Unidos con padres o abuelos mexicanos que buscan obtener documentación oficial como un “plan B” frente a eventuales cambios políticos.

Larissa Salazar señaló que la diversidad de nacionalidades que llegan a México también ha crecido por el fenómeno conocido como global parking, mediante el cual empresas internacionales reubican temporalmente a sus trabajadores en el país debido a las dificultades para obtener visas estadunidenses. Bajo este esquema, los empleados continúan recibiendo su salario desde el extranjero mientras permanecen legalmente en México, con la posibilidad de trasladarse después a otros países.

De acuerdo con los especialistas, la legislación mexicana ofrece opciones relativamente flexibles que facilitan estancias prolongadas, lo que ha resultado atractivo tanto para empresas como para trabajadores internacionales. No obstante, advirtieron que la política migratoria nacional mantiene una fuerte influencia de Estados Unidos y tiende a endurecerse cuando aumentan los flujos de determinadas nacionalidades.

Juan Carlos Machorro subrayó que la agenda bilateral entre México y Estados Unidos se ha vuelto más compleja al integrar temas de seguridad nacional, migración, comercio y cooperación internacional. Añadió que el gobierno estadunidense ejerce una presión constante para obtener resultados en el control migratorio, mientras México intenta equilibrar la colaboración con la defensa de su soberanía.

Finalmente, los participantes coincidieron en que la reducción de algunos flujos migratorios responde más al cierre de fronteras en Estados Unidos que a las acciones internas de México, aunque reconocieron mayores controles y lineamientos más estrictos en trámites migratorios y civiles. Aun así, afirmaron que la migración seguirá siendo un fenómeno multifactorial con impactos humanitarios, económicos y políticos que marcarán la relación bilateral y el escenario internacional en los próximos años.

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