Peso de la desconfianza cae sobre policías locales; Semar, entre las mejores calificadas
La institución sobre la que se reporta menor corrupción percibida es la Fuerza Aérea Mexicana, según Envipe 2025

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe, 2025), entre la población de 18 años y más, que identifica a las autoridades de seguridad pública en el país, los más altos niveles de desconfianza se registran entre las corporaciones policiacas locales. En esta medición, la Marina Armada de México aparece como la institución mejor valorada; sin embargo, es importante señalar que cuando se levantaron los datos aún no se conocía el escándalo del llamado huachicol fiscal, por lo que habrá que esperar al próximo año para saber si hubo alguna afectación significativa a la excelente reputación de este cuerpo castrense.
LOS DATOS
La ENVIPE revela que de los 95.79 millones de personas mayores de 18 años, que identifican a las corporaciones de seguridad pública en México, hay 62.28 millones que sí identifican claramente cuáles son las policías de tránsito en sus localidades. De esa suma, 30.9% tiene algo de desconfianza en esas corporaciones, mientras que 25.3% tiene mucha desconfianza. Si se suman, se tiene un 56.2% de desconfianza.
En segundo lugar, se encuentran las corporaciones de policía preventiva, respecto de las cuales, 26.1% manifiesta algo de desconfianza, además de un 19.1% que declara tener mucha desconfianza en ese tipo de policías. La suma de ambos indicadores es de 45.2 por ciento.
En tercer sitio se encuentran las y los jueces, respecto de quienes 23.4% manifiesta tener algo de desconfianza, además de un 19.5% que declara tener mucha desconfianza, es decir, un total de 42.9%. En ese orden, le sigue los Ministerios Públicos, con un 23.4% de algo de desconfianza y 18.2% de mucha desconfianza, es decir, un 41.6% total.
Por su parte, las policías estatales se ubican en niveles muy similares, con 25% de personas que les identifican y que manifiestan tener algo de desconfianza sobre su actuación, así como 17.1% que declara tener mucha desconfianza, lo que hace un total de 42.1 por ciento.
Sobre las policías Ministeriales y la Fiscalía General de la República hay mejores datos; sin embargo, la cantidad de personas que las identifica es mucho menor. En efecto, a la primeras sólo las ubican 29.4 millones de personas (menos de la mitad de quienes identifican al Ejército mexicano), y entre ellas, el total de algo y mucha desconfianza es de 39%; a la FGR la ubica una cantidad mucho menor (sólo 22 millones de personas), y entre ellas el 33.9% manifiesta algo o mucha desconfianza.
Las mejores valoradas son la Guardia Nacional, con un total de 18.9% en los indicadores citados; el Ejército con 12.3%; la Fuerza Aérea Mexicana con 6.7% y la Marina Armada de México, con 7.8 por ciento.
LA CARA DE A CORRUPCIÓN
Es importante mencionar que los indicadores señalados se vinculan directamente con la percepción de corrupción en las distintas instituciones mencionadas. En efecto, la institución sobre la que se reporta menor corrupción percibida es la Fuerza Aérea Mexicana, con 17.1%; le sigue la Marina Armada de México, con 19.5%; en tercer sitio se encuentra el Ejército mexicano, con 25.7%, y la Guardia Nacional, con 32.5%. En el resto de las instituciones de seguridad pública, procuración e impartición de justicia los niveles de corrupción percibida superan 55%, con el caso extremo de las policías de Transito, con 75.1 por ciento.
Y CUANDO DESPERTAMOS, LA CORRUPCIÓN SEGUÍA ALLÍ
Después de casi una década en la que el discurso presidencial colocó a la corrupción como el mayor enemigo del país, la percepción ciudadana frente a las policías de tránsito sigue siendo mayoritariamente de desconfianza y soborno sistemático.
La persistencia de estos niveles revela que el problema no radica únicamente en la retórica o en los llamados morales, sino en la ausencia de mecanismos institucionales sólidos de rendición de cuentas, controles internos efectivos y sanciones ejemplares.
El mensaje es claro: la corrupción ha resistido la narrativa política porque no ha sido enfrentada con políticas públicas integrales, con reformas administrativas que modifiquen incentivos, ni con estructuras de supervisión ciudadana capaces de romper la impunidad cotidiana.

JUSTICIA CIVIL Y POLICÍAS: CRISIS DE CONFIANZA
El contenido de esta gráfica desnuda una paradoja institucional: mientras las Fuerzas Armadas conservan altos niveles de confianza social, las corporaciones civiles encargadas de la procuración de justicia y la seguridad ciudadana arrastran una crisis profunda de legitimidad.
La desconfianza se concentra precisamente en las instancias que están más cerca del contacto cotidiano con la población. Este patrón refleja que la corrupción y la ineficacia son experiencias diarias que erosionan la credibilidad del Estado de derecho.
En consecuencia, el desafío central para el gobierno no es sólo sostener la imagen de las instituciones militares, sino recuperar para la justicia civil y las policías locales la confianza perdida, mediante reformas estructurales que coloquen la honestidad, la rendición de cuentas y el servicio público en el centro de su operación.

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