Para disentir entre iguales: Mónica Soto, presidenta del TEPJF
Considera que la sociedad mexicana y nuestras instituciones no están a la altura de las exigencias de libertad, justicia, igualdad y no discriminación para todas

Al admitir que aún cae en patrones patriarcales pero que los enmienda cuando se da cuenta, la magistrada presidenta del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), Mónica Soto, consideró que “aún son pocos los liderazgos de mujeres transformadoras que ejercen el poder con pleno poder”, pero, aun así, “la incorporación de las mujeres en lo público y lo político, ha sido la ocasión para que el sistema mismo se desestructura de sus cimientos patriarcales y basados en la dominación”.
La magistrada presidenta con dos meses en el cargo, luego de participar en la rebelión interna que exigió la renuncia del magistrado Reyes Rodríguez Mondragón en diciembre pasado, consideró que son pocas las mujeres líderes que van “aportando y ampliando todas sus capacidades para el desarrollo pleno del país, de las instituciones, de las comunidades, de sus familias”.
En entrevista con Excélsior, Soto Fregoso afirmó que “aún la sociedad mexicana y nuestras instituciones no están a la altura de las exigencias de libertad, justicia, igualdad y no discriminación para todas, todos y todes”.
Ante la pregunta de este diario sobre la independencia y autonomía que han conquistado las mujeres, la magistrada puntualizó que considera que la “autonomía no es un valor absoluto” y agregó el condimento que justamente hace diferente la visión de lo femenino, frente al individualismo de lo masculino, al decir que, “tan importante es la autonomía como la solidaridad social entre todas las personas, la generación de redes, la sororidad entre mujeres, la capacidad de impulsar acciones colaborativas para el logro de fines comunes”.
Al explicar pasajes históricos de la lucha feminista, la magistrada Soto aseguró que este es el “tiempo de las mujeres” cosa que no se ha logrado por “casualidad o de manera instantánea”, sino por la lucha de mujeres, que, en nuestro país, han logrado avances jurídicos, jurisdiccionales e institucionales para reconocer y respetar los derechos humanos de las mujeres”.
En un Tribunal joven, en el que ha habido 29 magistraturas, pero de ellas, sólo tres mujeres en la presidencia, resaltó que “además estamos comenzado a participar en ámbitos que antes se concebían como cotos eminentemente masculino e incluso estamos ejerciendo altos cargos de toma de decisiones, pero considero que aún no podemos decir que ya hemos logrado la igualdad sustantiva, que se reconozca que las mujeres somos capaces de realizar cualquier acción humana, cualquier trabajo o cargo de alto rango en la toma de decisiones”.
A casi dos años de dejar su encargo como magistrada de la Sala Superior, ahora como presidenta de esa sala y anteriormente como presidenta de la Sala Regional Guadalajara, Soto Fregoso recalcó que “he atestiguado el cambio en las instituciones para la materialización de la igualdad, de la paridad y de la vida libre de violencias en y desde, las instituciones”.
La magistrada dijo no sentirse discriminada y resaltó que sus pares la tratan como una “interlocutora equivalente en condición y de acuerdo con los cargos que he ejercido. Que podemos dialogar, acordar y disentir en una dinámica entre iguales, con el respeto y la natural confrontación cuando no hay acuerdos, y eso revela los avances sociales que comienzan a notarse en ciertas instituciones como el Tribunal Electoral”.
Al resaltar que a nivel legislativo “también es evidente que se escucha más la voz de las mujeres”, pues las deben incluir para lograr consensos en las reformas del Congreso, advierte, sin embargo, “modificaciones normativas” en el Poder Ejecutivo de todos los niveles para lograr la paridad real en el ejercicio de los cargos, pues, a pesar de todos los esfuerzos “aún hay gobiernos estatales y municipales que no tienen el 50% de mujeres en los cargos de toma de decisiones, y eso revela la resistencia social para permitir e impulsar la plena participación de las mujeres en el ámbito gubernamental. A nivel social podemos aún observar conductas y actitudes patriarcales, androcéntricas, machistas e incluso violentas contra las mujeres cuando participan activamente en instituciones e iniciativas”.
Agregó que aún se naturalizan creencias sexistas que reproducen desigualdades y las violencias en contra de las mujeres, y afirmó que aún no estamos en “el clímax” del tiempo de las mujeres porque “todavía tenemos muchos retos y desafíos para transformar la cultura de la desigualdad y la discriminación”.
Resaltó como “inconcebible” que con todos los avances que se han impulsado en México, aún prevalezca la violencia contra el 70% de las mujeres, a lo largo de su vida.
Con un naciente liderazgo frente al Tribunal, consideró que siempre se tiene la oportunidad de ser mejores, pero se siente “satisfecha por tantos avances logrados en esta magistratura”, a los que ahora se suman el “articular la toma de decisiones en el Pleno, dar un espacio a todas las voces y razonamientos jurisdiccionales de mis pares para la resolución más justa”.
Recalcó que escucha las críticas y las descalificaciones para reflexionar pues el país está consolidando paulatinamente una democracia más madura y que tanto personas como instituciones, medios de comunicación, la sociedad aún “está aprendiendo sobre la importancia de establecer relaciones humanas con la base del respeto a la dignidad y de principios como la imparcialidad y la objetividad, para aludir a las problemáticas que nos conciernen como la sociedad plural que somos”.
Excélsior preguntó sobre la autoconsciencia en los patrones patriarcales que pudiera estar repitiendo, a lo que contestó que son como una “marca, un tatuaje que estamos aprendiendo a desencarnar”.
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