‘El ciego soy yo, pero… siento que a mí nadie me ve’: Uriel Osorio

“Sí se vive cañón con esta falta de empatía, con esta invisibilización que todos nosotros podemos llegar a tener en todas las áreas de la sociedad”, dice Uriel

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La odisea diaria de un invidente en un país ‘ciego’ como México

Hasta cierto punto yo digo, bueno, se supone que el ciego soy yo, y yo no los puedo ver, pero los escucho y los respeto, pero siento que a mí nadie me ve”, mencionó Uriel Osorio Cruz, una de las miles de personas invidentes en México, quienes día a día lejos de enfrentarse a un reto, viven una odisea intentando llevar una vida digna como cualquier otra persona, sin embargo, lamentablemente no cuentan con las condiciones, ni la empatía de la población.

Sí se vive cañón con esta falta de empatía, con esta invisibilización que todos nosotros podemos llegar a tener en todas las áreas de la sociedad, en el transporte, en la calle, en la escuela, en el trabajo, en infinidad de cosas”, mencionó.

Actualmente, Uriel tiene 28 años, es psicólogo, actor, cantante, y sobre todo, un activista que vive luchando por que tanto él, como los suyos, tengan mejores oportunidades: 

Yo tengo una discapacidad visual, nací con glaucoma congénito, y a los 20 años me empecé a quedar ciego, toda mi vida sabía que me iba a quedar ciego, pero yo siempre lo he dicho, es muy distinto el saberlo que el vivirlo, y el vivirlo ya como persona ciega sí fue como un golpe muy fuerte para mí, para mi vida”.

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Uriel Osorio Cruz. (Captura de imagen)

El reto en la Universidad

Y pese a su gran esfuerzo, y constante lucha para salir adelante, se ha enfrentado a un sinnúmero de obstáculos, entre ellos, el poder estudiar en una universidad pública en la CDMX, en donde ni siquiera el trayecto era fácil para él, ya que comenta, no están adaptadas ni las banquetas, ni la avenida, ni el transporte, ni los maestros.

El llegar a la universidad es un reto enorme, nada está adaptado, y después el reto de que los profes tuvieran la empatía de poder auxiliarme con los formatos accesibles, que pudieran entender que yo no entregaba tareas escritas. Y pues ahorita estoy en una lucha para que me dejen entregar mi proyecto final en proyecto de audio, por que quieren que lo escriba y soy ciego, eso es imposible para mí y no puedo seguir alimentando eso, tengo que abrir camino a las generaciones que vienen atrás de mí para que les sea más fácil”.

Uriel es un ejemplo de lucha, amor y pasión por la vida, ya que aunque la ceguera le ha arrebatado la vista, también le ha permitido sentir las necesidades de los demás y ver a través del corazón, por lo que actualmente da dos seminarios a personas con adicciones en el Reclusorio Varonil Oriente, actividad con la que asegura, se siente pleno, vivo y sobre todo, en conexión con ellos.

Estar con los chicos ahí es maravilloso, y aunque sin duda puede ser un ambiente muy hostil, créanme que puede ser, pero también es muy bonito poder ayudar, sobre todo cuando ellos tienen la disposición de ser ayudados”, dijo.

Actualmente, hay más de más de 415 mil personas con ceguera en México, y más de dos millones con deficiencia visual, quienes lamentablemente, se enfrentan a los obstáculos de un país ciego a sus necesidades, por lo que en el marco conmemorativo del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, se intenta visibilizar a la población, sobre la importancia de brindarles atención, apoyo, y espacios dignos.

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Es algo ilógico, por que, que en un mundo visual que no te vean pues está muy cañón ¿no? Para eso alzamos la voz, para eso decimos que somos la furia disca, la resistencia que está aquí, para que vean que somos igual personas, que somos humanos y tenemos los mismos derechos y responsabilidades”, puntualizó.

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