Nunca sabremos por qué el juez Villegas retiró a su escolta
Uriel Villegas, el 21 de febrero del año pasado retiró definitivamente el equipo de seguridad; esta semana fue asesinado; Iván Ivanovich analiza el tema

CIUDAD DE MÉXICO.
Hace unos días nuestro país fue sacudido con la terrible noticia sobre el asesinato del juez Uriel Villegas Ortiz y su esposa Verónica Barajas. El crimen atroz fue perpetrado en su domicilio, en la ciudad de Colima estando en el lugar sus hijos. El juez federal había llevado casos de alto impacto contra la delincuencia organizada y fue conocido como integro e incorruptible logrando mantener tras las rejas y extraditar a Estados Unidos a importantes cabecillas de los cárteles mexicanos más temidos.
Sorprendentemente, a pesar de haber hecho frente a múltiples organizaciones criminales, y de haber recibido múltiples amenazas, Uriel Villegas no contaba con protección alguna a pesar de que se encontraba en uno de los estados más violentos de México.
De acuerdo con las investigaciones que publicó el diario español “El País”: “hace poco más de un año el juez solicitó que le sea retirado el grupo de protección personal que constaba de seis agentes, una camioneta blindada y un chaleco antibalas, por considerar que, debido a su readscripción, ya no estaba en riesgo alguno”.
A pesar de que la Comisión de Vigilancia de la Judicatura en respuesta presentó un análisis de riesgo bien fundamentado, insistiendo que el dispositivo se mantenga - Uriel Villegas, el 21 de febrero del año pasado estuvo firme en su decisión y retiró definitivamente el equipo de seguridad-. Un año después fue salvajemente ejecutado.
Nunca sabremos cuales fueron las verdaderas razones por las cuales el valiente juez tomó esta decisión a pesar de todos los argumentos que recibió en contra. Sin embargo, a lo largo de los últimos años hemos sido testigos que cada vez más empresarios, altos ejecutivos -incluido el propio presidente de la República- han rechazado el uso del sistema tradicional de protección ejecutiva que implica “la parafernalia” de patrullas, camionetas negras y agentes con lentes oscuros.
Esto hace evidente que la protección ejecutiva como la conocemos hasta ahora está en crisis y si no cambia radicalmente se volverá obsoleta. Para los profesionales de la seguridad debe ser preocupante que tengamos tanta cantidad de personas importantes de todos los ámbitos sociales y empresariales que prefieren arriesgar su vida que tener un dispositivo de seguridad tradicional.
La revolución digital hace que nuestra sociedad transite desde un modelo vertical hacia una sociedad más horizontal, y a través de las redes sociales, más participativa. Cualquier error o abuso de los protectores queda evidenciado, y lo menos que quieren los ejecutivos es obtener algún “título nobiliario” en las redes sociales gracias a la actuación de sus escoltas. Al mismo tiempo la mencionada “parafernalia” pasó de ser un símbolo de estatus a uno de mal gusto.
Como podemos ver del lamentable caso de Uriel Villegas, se están elevando los riesgos, pero no nuestra capacidad de ofrecer las soluciones de protección a nuestros clientes que satisfagan las necesidades de la sociedad moderna. Está bien que conozcamos los riesgos que corren nuestros protegidos, pero de nada sirve si no tenemos un sistema adecuado que ofrecerles.
Lamentablemente la mayoría de los protegidos y sus protectores no conocen otro método de seguridad ejecutiva, más que aquel que les fue ofrecido y rechazado por Uriel Villegas. Protección ejecutiva es mucho más que una simple protección de cerca. En el concepto moderno, las amenazas se desactivan lejos del protegido, tanto en el tiempo como en el espacio, evitando así riesgos -tanto para el ejecutivo como para los protectores-.
Las técnicas modernas como la contra vigilancia y la alerta temprana detectan y desactivan los ataques mucho antes de que ocurran y no implican la exposición del ejecutivo al riesgo, ni tampoco la necesidad de estar rodeado de agentes como en las películas de Hollywood. La protección ejecutiva moderna es una herramienta discreta y eficaz que se adapta a las tendencias sociales y cuida tanto la integridad física como la imagen del protegido.
Mientras más protegidos y protectores conozcan y apliquen los principios y las técnicas de la protección ejecutiva moderna tendremos a nuestros clientes más seguros y cómodos, pudiendo tal vez evitar casos tan trágicos como el sucedido.
*CEO de AGS Group y representante en México de International Bodyguard Segurity Services Asociation (IBSSA). Autor del libro de próxima publicación: “Protección Ejecutiva en el Siglo XXI. La Nueva Doctrina”
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