Nemesio, el fantasma que está muerto; se apoderó de rutas, mercados y consumidores
A diferencia de otros capos, El Mencho, por quien EU llegó a ofrecer 15 millones de dólares, mantuvo un perfil fuera de los reflectores en México y más allá de sus fronteras

Durante años, el nombre de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes resonó como un eco oscuro en México y más allá de sus fronteras.
Hasta ayer, era el narcotraficante más buscado del mundo. Media humanidad hablaba de él: le componían corridos, lo situaban aquí y allá, juraban haberlo visto en un pueblo remoto o en una ciudad sitiada por el miedo. En torno a su figura se levantó una mitología. Pero la realidad era otra: El Mencho no se dejaba ver. Era un fantasma. Ahora, ese fantasma ha muerto.
Para las autoridades de México y de Estados Unidos, que ofrecían 15 millones de dólares por su captura, su nombre era sinónimo del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Y viceversa.
El CJNG no sólo se convirtió en una de las organizaciones criminales más poderosas y sanguinaria del país; también fue designado como grupo terrorista por el presidente estadunidense, Donald Trump.
En su lucha sangrienta por apoderarse de las rutas, mercados y consumidores de drogas, el CJNG se convirtió en el principal antagonista del Cártel de Sinaloa, en guerra intestina desde hace más de un año. De hecho, la facción de Los Chapos estaba siendo apoyada por El Mencho.
A El Mencho lo describían como un hombre sanguinario.
Así lo demostró el 26 de junio de 2020. Ese día El Mencho atentó en contra Omar García Harfuch, cuando el hoy secretario de Seguridad y Protección Ciudadana del gobierno federal, era jefe de la policía de la Ciudad de México.
Aquella mañana, los vecinos de las Lomas de Chapultepec despertaron con el estruendo de miles de disparos, 400 le pegaron al vehículo blindado del funcionario. Tres personas murieron. Dos más quedaron heridas.
Fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación en 2010 —con el antecedente del grupo conocido como Los Mata Zetas—, Oseguera Cervantes transformó la organización en una empresa rentable y una maquinaria de guerra.
Adoptó tácticas que recordaban a las empleadas por las FARC en Colombia y comenzó a utilizar artefactos explosivos improvisados, conocidos como “papas”, cargados con químicos y metralla, capaces de sembrar terror en cuestión de segundos, como lo documentó Excélsior en julio de 2017.
Su final fue tan violento como su historia. En un operativo que desató violencia en al menos 19 estados del país, principalmente en Jalisco, ayer domingo 22 de febrero, fue capturado por elementos del Ejército mexicano en Tapalpa, Jalisco.
El Mencho quedó herido tras un enfrentamiento a balazos contra militares. Murió a bordo del helicóptero que lo trasladaba a la Ciudad de México.
Tenía 59 años; en cuatro meses habría entrado legalmente a la tercera edad. Nació el 17 de julio de 1966.
Su historia comenzó lejos de los reflectores del crimen organizado. En Estados Unidos, siendo apenas un joven, fue arrestado en San Francisco, California, con un arma de fuego y objetos robados. Más tarde, en 1994, cayó en Sacramento por distribución de heroína. Pasó tres años en prisión antes de ser deportado a México.
Como la mayoría de los grandes jefes del narcotráfico, El Mencho, originario de Naranjo de Chila, en el municipio aguacatero de Aguililla, Michoacán, era de una familia pobre. De niño trabajó en el cultivo de aguacate, una de las principales actividades agrícolas en Michoacán.
Como otros capos antes que él, también fue policía. En Tomatlán, Jalisco, aprendió las estrategias que más tarde usaría en sentido inverso y tejió una red de complicidades que crecería con el tiempo.
Después dejó la corporación policiaca y se unió al Cártel del Milenio, organización pionera en la distribución de drogas sintéticas, empresa en la que se pulió el CJNG.
Desde el Cártel del Milenio, El Mencho forjó alianzas clave con el Cártel de Sinaloa y ascendió hasta convertirse en operador cercano de Ignacio Nacho Coronel.
En 2010 la alianza entre ambos grupos se rompió después de la muerte de Coronel en un operativo de fuerzas de seguridad, que se sumó a la captura del líder del Milenio, Óscar Orlando Nava Valencia, nueve meses antes.
El Cártel del Milenio quedó dividido en dos facciones que se disputaron el control del tráfico de drogas en Jalisco. Una de ellas se hacía llamar Los Mata Zetas, porque combatía al cártel de Los Zetas, y evolucionó a lo que hoy es CJNG, liderado por El Mencho.
Bajo el liderazgo de El Mencho, el CJNG logró ampliar su control del tráfico de drogas, la extorsión y otros delitos y se ha extendido en al menos 22 de los 32 estados de México, de acuerdo con informes de inteligencia.
La habilidad empresarial de Oseguera y su brazo financiero Los Cuinis permitió el crecimiento del CJNG en territorios y poder de fuego. El Mencho invirtió en negocios inmobiliarios y utilizó la ganadería y la agricultura en Jalisco para lavar dinero. Tuvo verdaderos ejércitos, que de vez en vez se hacían presentes en distintas poblaciones, perfectamente uniformados y a bordo de vehículos coreando “¡gente de don Mencho!”.
La captura del líder del CJNG se volvió prioridad para las autoridades mexicanas, especialmente después de la última detención en 2016 de El Chapo Guzmán, que acabó con las andanzas del antes poderoso líder del Cártel de Sinaloa y de Ismael El Mayo Zambada en el 2024.
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