Mortalidad infantil aumenta y se mantiene en el olvido; ningún avance

Menores de un año son los más afectados; en 2023 se espera que mueran 12 por cada mil. Entre las causas destacan los accidentes y neumonía

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Foto: Pixabay

En el ámbito de lo social, todo estancamiento debe ser considerado como equivalente a un retroceso, pues genera efectos que no son reparables. Los casos más extremos se encuentran en la mortalidad evitable, y más aún, cuando se trata de niñas, niños y adolescentes.

En la presente administración, hay dos rubros que son sumamente graves, ya que implican la muerte de centenares de niñas y niños, las cuales pudieron evitarse de haber destinado los recursos disponibles para garantizar lo que establece la Constitución en materia de derechos de este grupo de población.

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1. EL CASO DE LA MORTALIDAD INFANTIL

La mortalidad infantil es un concepto que designa la proporción de niñas y niños que fallecen antes de cumplir su primer año de vida, por cada mil nacidos vivos. Es un indicador síntesis de las condiciones generales en que viven las infancias en un país, y en el caso del nuestro puede sostenerse que son dramáticas.

De acuerdo con los datos del reciente Informe de Gobierno, a lo largo de los cinco años que lleva la presente administración se ha tenido un avance prácticamente nulo en la reducción de la mortalidad infantil, estancamiento que viene desde la administración previa. En efecto, en el año 2013, el primero de la administración de Peña Nieto, la Tasa de Mortalidad Infantil (TMI) fue de 14.4, llegando en 2018 a un nivel de 12.9 muertes por cada mil.

En contraste, en 2019 la tasa creció a 13.1; en 2020 se ubicó en 12.3; en 2020 creció otra vez a 12.7; mientras que los datos preliminares son de 12.3 y 12.1 para los años de 2022 y 2023, respectivamente.

2. LA MORTALIDAD EN MENORES DE 5 AÑOS

El otro rubro en el que en esta administración se registra un severo y preocupante estancamiento es el de la mortalidad de menores de cinco años por enfermedades diarreicas. Al respecto, en el Quinto Informe presidencial se consigna que en 2010 el indicador fue de 10.1 por cada 100 mil en el grupo de edad, mientras que el sexenio cerró con un indicador de 5.4 en el año 2018.

Por su parte, en el 2019 la tasa creció a 6.6; bajó a 6.2 en 2020; pero creció nuevamente a 6.8 para 2021, con estimaciones preliminares de 6.6 para los años 2022 y 2023.

Asimismo, en lo que respecta a la mortalidad por deficiencia nutricional, esta es la administración en que menos se ha avanzado en las últimas décadas. En efecto, según el propio Informe de Gobierno, en 2021, la tasa de mortalidad de menores de cinco años por la causa señalada fue de 5.2, reduciéndose a 2.8 en el 2018. En contraste, para el 2019 se mantuvo en el mismo nivel; manteniéndose en 2.0 del 2020 al 2022, y con una estimación preliminar de 1.8 para el 2023, cifra que deberá confirmarse cuando concluya el año.

LAS CIFRAS ABSOLUTAS

De acuerdo con el INEGI, en el año 2021 fallecieron en México 19 mil 319 niñas y niños menores de un año. De ellas, entre las causas prevenibles y evitables se encuentran 513 defunciones por accidentes. 450 por influenza y neumonía; 345 por enfermedades infecciosas intestinales; 105 por desnutrición y otras deficiencias nutricionales; 61 por homicidios; y 52 por infecciones respiratorias agudas.

UNA IMAGEN TERRIBLE

Este gráfico es un espejo de las prioridades y valores que rigen la toma de decisiones en nuestro país. Y en este caso la imagen que nos refleja es horrenda porque implica miles de defunciones de niñas y niños menores de cinco años, es decir, las y los más frágiles en nuestra sociedad. La expectativa de millones era que, al llegar el nuevo gobierno, este tipo de indicadores tendrían mejorías mucho más profundas y aceleradas. Pero los datos del propio gobierno muestran que, al revés, su llegada significó un severo estancamiento en la garantía de los derechos de las infancias.

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ESTADÍSTICA ABSOLUTAMENTE INACEPTABLE

El discurso gubernamental sobre las infancias está plagado de lugares comunes y es, en general, vacío de contenido en lo que respecta a una perspectiva integral de derechos. Lamentablemente se trata de mucho más que de mera retórica. Esa forma de hablar, en este caso, es reflejo de la incomprensión y falta de compromiso del gobierno de la República y de los gobiernos estatales, con la agenda de la niñez mexicana, a tal grado que incluso el derecho a la vida se encuentra severamente comprometido. Urge cumplir con el principio del interés superior de la niñez, en todo lo que implica.

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CVA

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