Miocardiopatía hipertrófica, el riesgo oculto

La falta de aire, las palpitaciones y el cansancio pueden ser señales de una afección cardiaca que pasa inadvertida durante años.

Por: Diana Jaramillo

El doctor Andrés Pérez Bañuelos hizo énfasis en que esta enfermedad tiene antecedentes hereditarios.
El doctor Andrés Pérez Bañuelos hizo énfasis en que esta enfermedad tiene antecedentes hereditarios.

La fatiga al subir escaleras, el cansancio al caminar o las palpitaciones durante el ejercicio suelen atribuirse a la falta de condición física o al estrés. Sin embargo, cuando estas molestias limitan actividades cotidianas, podrían ser señales de miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad cardiovascular que puede pasar inadvertida durante años.

En entrevista para Excélsior, el cardiólogo Andrés Pérez Bañuelos, explicó que este padecimiento se caracteriza por el engrosamiento anormal del músculo del corazón, lo que puede dificultar su funcionamiento y, en algunos casos, reducir la salida de sangre hacia el organismo.

“Al igual que otros músculos del cuerpo, el corazón puede desarrollarse, pero en la miocardiopatía hipertrófica, el crecimiento de sus paredes es desproporcionado y ocurre sin un estímulo que lo justifique”, explicó.

Reconocer las señales de alerta y acudir con un cardiólogo puede ayudar a detectar enfermedades del corazón.
Reconocer las señales de alerta y acudir con un cardiólogo puede ayudar a detectar enfermedades del corazón.

Cuando el engrosamiento afecta la salida de sangre del ventrículo izquierdo, se le conoce como miocardiopatía hipertrófica obstructiva, que dificulta el bombeo. En casos graves, la enfermedad puede provocar arritmias potencialmente mortales y muerte súbita.

Síntomas que causan confusión

Uno de los principales retos para detectar esta enfermedad es que sus primeras manifestaciones suelen confundirse con el cansancio cotidiano o la falta de ejercicio.

“Los síntomas cardiovasculares tienden a ser bastante desapercibidos, pueden pasar por algo muy común”, señaló Pérez.

El especialista recomendó prestar atención a los cambios en el rendimiento físico, como necesitar descansos frecuentes o sentir falta de aire al realizar actividades que antes no representaban dificultad.

Entre las principales señales de alerta están la fatiga inusual, las palpitaciones, el dolor en el pecho, los desmayos y la falta de aire, especialmente durante el ejercicio o poco después de realizarlo.

Cada hijo de una persona afectada tiene un 50% de probabilidad de heredar la alteración genética asociada.
Cada hijo de una persona afectada tiene un 50% de probabilidad de heredar la alteración genética asociada.

La genética, una clave para detectar el riesgo

La historia familiar es fundamental para identificar a personas que podrían presentar esta enfermedad. De acuerdo con el médico, se estima que afecta a una de cada 500 personas, aunque muchas desconocen que la tienen.

Debido a su componente hereditario, cada hijo de una persona afectada tiene un 50% de probabilidad de heredar la alteración genética asociada. Este riesgo es independiente para cada descendiente.

Por ello, recomendó investigar antecedentes familiares de muerte súbita a edades tempranas, fallecimientos cardiovasculares sin explicación clara o diagnósticos previos de miocardiopatía hipertrófica.

“Cuando existe un antecedente familiar de esta enfermedad, es fundamental intensificar la búsqueda para lograr un diagnóstico oportuno”, indicó.

Ante la sospecha, es necesario acudir con un cardiólogo, quien revisará los antecedentes familiares, los síntomas y la capacidad para realizar actividad física. Entre los estudios iniciales está el electrocardiograma, que permite evaluar la actividad eléctrica del corazón.

Pero el ecocardiograma es una herramienta central para confirmar el diagnóstico, pues permite medir el grosor de las paredes cardiacas y detectar posibles obstrucciones en la salida de la sangre.

Ejercicio y tratamiento

Tener miocardiopatía hipertrófica no significa necesariamente abandonar toda actividad física, pero el ejercicio debe adaptarse a las condiciones de cada paciente y realizarse bajo supervisión médica.

“El ejercicio no es el enemigo, pero lo importante es conocer el corazón antes de exigir lo demás”, subrayó el cardiólogo.

El tratamiento depende de cada caso e incluye medicamentos y, en determinadas circunstancias, procedimientos para reducir la obstrucción. Las revisiones periódicas permiten vigilar la evolución y ajustar las medidas para mejorar la calidad de vida.

El médico llamó a no ignorar los síntomas ni los antecedentes familiares de muerte súbita y recomendó solicitar una valoración cardiológica ante cualquier señal de alerta.

También invitó a conocer iniciativas como “Haz ECO a tu Corazón”, impulsada por Bristol Myers Squibb México, en colaboración con la Asociación Mexicana de Insuficiencia Cardiaca (AMIC) y Pacientes de Corazón A. C. (PACO), que busca crear conciencia sobre esta enfermedad y promover el reconocimiento oportuno de sus síntomas.

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