México después de México: las ideas que cruzaron fronteras

Mucho antes de que existieran las fronteras actuales, plantas domesticadas en Mesoamérica comenzaron una historia que terminaría transformando cocinas de otros continentes. Siglos después, científicos e inventores mexicanos también desarrollarían aportaciones con alcance internacional. Esta es una historia de viajes sin maletas.

Ilustración de México y el mundo con maíz, aguacate, chile, vainilla, televisión y medicamentos como símbolos de aportaciones mexicanas de alcance global.
Maíz, chile, aguacate, vainilla, ciencia y tecnología forman parte de las aportaciones originadas o desarrolladas en México que trascendieron sus fronteras.Alexandro Medrano

Hay una manera de mirar la historia de México que no empieza ni termina en sus fronteras. Está en una cocina de Italia, en un mercado de Asia, en un laboratorio farmacéutico o detrás de una pantalla. Son rastros de conocimientos, plantas e innovaciones vinculados con este territorio que encontraron otros destinos.

Algunos comenzaron ese viaje cuando México todavía no existía como país.

El caso del maíz es quizá el más extraordinario. Su historia se remonta a la domesticación del teocintle en territorio mesoamericano miles de años atrás. No fue simplemente descubrir una planta comestible: generaciones de agricultores fueron seleccionándola hasta convertirla en un cultivo profundamente distinto de su ancestro silvestre.

Hoy resulta difícil imaginar el sistema alimentario mundial sin él.

Infografía sobre el origen mesoamericano del maíz y el chile y su importancia actual en la producción agrícola mexicana.
El maíz y el chile tienen una historia de miles de años en Mesoamérica y hoy mantienen una enorme presencia productiva y cultural dentro y fuera de México.Alexandro Medrano

El viaje de los sabores

El encuentro entre América, Europa, África y Asia a partir del siglo XVI produjo uno de los mayores intercambios biológicos y culturales de la historia. Plantas americanas comenzaron a circular por rutas comerciales hasta integrarse de tal manera en otras cocinas que hoy cuesta imaginar que alguna vez no estuvieron allí.

El chile ofrece uno de los ejemplos más claros. Diversas variedades del género Capsicum fueron domesticadas en América y, después de su llegada al Viejo Mundo, encontraron terreno fértil en cocinas asiáticas, africanas y europeas.

Algo parecido ocurrió con otros productos asociados actualmente con México y Mesoamérica.

Ilustración de jitomate, aguacate y vainilla como productos vinculados a México que forman parte de la gastronomía internacional.
Jitomate, aguacate y vainilla son parte de la biodiversidad vinculada a México que terminó incorporándose a cocinas de todo el planeta.Alexandro Medrano

El jitomate terminó convertido en elemento esencial de innumerables cocinas; la vainilla viajó desde su origen americano hasta convertirse en uno de los aromas más reconocibles del planeta, y el aguacate pasó de una larga historia de consumo en Mesoamérica a un mercado internacional.

La paradoja resulta fascinante: ingredientes que hoy parecen pertenecer naturalmente a cocinas situadas a miles de kilómetros tuvieron que atravesar océanos para llegar hasta ellas.

Pero las aportaciones relacionadas con México no se quedaron en el campo. Del cultivo al laboratorio

En el México del siglo XX, una nueva generación comenzó a dejar otra clase de huella.

En 1951, el químico mexicano Luis E. Miramontes participó en la síntesis de la noretisterona, compuesto que tendría un papel fundamental en el desarrollo de los anticonceptivos hormonales. Tenía apenas 26 años y trabajaba en Syntex mientras estudiaba en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Retrato ilustrado del químico mexicano Luis E. Miramontes junto a la estructura de la noretisterona y una representación de anticonceptivos orales.
En 1951, Luis E. Miramontes sintetizó la noretisterona, compuesto que fue fundamental para el desarrollo del primer anticonceptivo oral sintético.Alexandro Medrano

La historia de Miramontes muestra otro México: el de los laboratorios, las universidades y la investigación científica. Un país cuya aportación al exterior no se limita a materias primas, alimentos o expresiones culturales.

También está el México de las patentes y la ingeniería.

Guillermo González Camarena desarrolló y patentó en 1940 un sistema para transmitir televisión en color. Su trabajo forma parte de la historia tecnológica mexicana y de los distintos esfuerzos internacionales que, durante el siglo XX, buscaron llevar el color a una tecnología que hasta entonces había mostrado el mundo en blanco y negro.

Ilustración de Guillermo González Camarena operando una cámara de televisión, acompañada de un televisor a color y el dato sobre la presencia de televisores en los hogares mexicanos.
Guillermo González Camarena patentó en 1940 un sistema de televisión a color. Más de ocho décadas después, el televisor continúa presente en alrededor de nueve de cada diez hogares mexicanos. En 2024, la cifra exacta fue 90.2%.Alexandro Medrano

Desde una mazorca transformada durante generaciones hasta una molécula sintetizada en un laboratorio, estas historias están separadas por miles de años. Sin embargo, comparten algo: el conocimiento también viaja.

A veces lo hace en una semilla. Otras, en una receta, una patente o una fórmula química.

Las fronteras pueden señalar dónde termina un territorio.

No necesariamente hasta dónde llegan sus ideas.