Madres piden trato digno a no nacidos; plantean cambios a la legislación
Mujeres que pierden a sus hijos antes de nacer acusan que reciben un trato cruel del personal de salud y de la sociedad; si el feto pesa menos de 500 gramos es considerado sólo como “restos quirúrgicos” y no se los entregan; exigen permisos laborales

La muerte neonatal y fetal no sólo representa el dolor de la pérdida de un hijo, también una serie de dudas y retos que enfrentan las mujeres sobre la recuperación de los restos para despedirlos, permisos en sus centros de trabajo para llevar un duelo y la falta de espacios para donar leche materna, así lo aseguró Érika Ortiz, integrante de la Fundación de Apoyo ante la Muerte Gestacional y Neonatal.
“Desgraciadamente, hay muy poco conocimiento acerca del abordaje correcto que se tiene que dar en estos casos y la mayoría de las mujeres, de las familias que atravesamos por esta situación, recibimos tratos muy inhumanos por el personal de salud e invalidación por parte de la sociedad.
Muchas veces no podemos recibir el cuerpo de nuestros hijos y eso crea un duelo muy complicado de elaborar”, lamentó.
La activista y promotora del duelo perinatal impulsa, con otras mujeres que han experimentado la muerte neonatal y fetal, la iniciativa de Ley de Cunas Vacías, que actualmente se encuentra en el Senado y plantea hacer modificaciones a las leyes generales de Salud, del Trabajo y la Ley de los Trabajadores del Estado. Dicha iniciativa es suscrita por el senador Ricardo Monreal Ávila.
Érika Ortiz señala que, al perder a sus hijos, muchas mujeres tienen que lidiar con la restricción u omisión de información del personal de salud para poder ver el cuerpo de sus hijos y poder llevar a cabo un duelo.
Aseguró que es común que no se les brinde la información necesaria para poder recoger los restos y llevar a cabo procesos funerarios como plantea el certificado de muerte fetal, el cual se puede expedir a partir de las 13 semanas de gestación sin importar el peso del feto.
Lamentó que, en México es común que en los hospitales se dé tratamiento de restos quirúrgicos a los fetos que pesan menos de 500 gramos para evitar los trámites administrativos. Sin embargo, las familias tienen el derecho de reclamarlos para su incineración o enterramiento. “Actualmente, el médico, a su juicio, o por líneas en cada estado, ha determinado que, si el bebé no pesó 500 gramos, no tiene por qué entregarse el cuerpo, y esos cuerpos se van a los desechos del hospital. Siendo que en México existe el Certificado de muerte fetal, que se puede expedir a partir de las 13 semanas de gestación, sin importar el peso del feto. Muchos médicos consideran que es mucho papeleo y, al final, eso se debe dejar al juicio de la familia”, señaló.
La Ley de Cunas Vacías promueve dar información a las madres, padres y familias “suficiente, clara, oportuna y veraz”, además de otorgar permisos de cinco días laborales, con goce de sueldo, a madres y padres trabajadores por la muerte fetal o perinatal de sus hijos, a manera de duelo.
También brindar un mes de descanso a las mujeres que sufrieron de la muerte perinatal o fetal, tal como es para las madres de hijos vivos. Además, de contar con el mismo número de reposos para la lactancia, con la finalidad de que puedan donar el alimento, si es que así lo desean.
La activista y tanatóloga expuso que, sin un proceso de duelo, las madres corren mayor riesgo de depresión severa. Para Ortiz, las autoridades deben considerar que cada maternidad deseada tiene una historia y que, en algunos casos, son bebés anhelados por mucho tiempo e incluso por parejas que se sometieron a tratamientos de fertilidad, y al fallecer, es un golpe emocional fuerte.
La iniciativa de Cunas Vacías también contempla los cambios físicos que viven las madres, al señalar que, cuando se corta el embarazo, el cuerpo de las mujeres tarda tiempo en restablecerse.
LIDIAN CON EL DOLOR Y MALTRATO
Marión Riojas vivió la muerte de su primer hijo con un gran dolor y frustración hacia la cadena del personal de salud que la atendió y de quien, dijo, sólo tuvo un trato cruel.
La mujer relató que, en 2020, se embarazó y desde la semana 12 su ginecóloga no le advirtió que su bebé tenía una deformación que lo imposibilitaría para vivir, aun cuando le realizó un estudio estructural. A los 6 meses, Emilio, como llamó a su bebé, nació de forma natural y muerto tras 15 horas de labor de parto. La madre recuerda con tristeza que no le dieron la posibilidad de recibir anestesia ni un trato amable al saber que la decisión era interrumpir su embarazo, por la nula posibilidad de vida que tenía su hijo.
Para Marión, el dolor la acompañó durante meses al sentirse frustrada y triste por no conocer sus derechos. Asegura que estuvo en modo “zombi” al no poder asimilar la situación y tuvo que tomar terapia para continuar su vida. “Fue una situación bastante desagradable por el trato de las enfermeras, porque no tenían nada de sensibilidad, nadie me explicó cuáles eran mis derechos, qué podíamos hacer, incluso ni siquiera me pusieron anestesia, el parto fue natural, pero sin anestesia”, recordó.
Para ella, la maternidad “era un cuento de hadas”, donde nada podía salir mal y no tuvo desde el inicio del embarazo una asesoría sobre los riesgos.
“Nadie te dice que puede haber enfermedades, entonces, cuando te topas con esta realidad sí es muy duro, porque tu cuento de hadas se muere”, lamentó.
Actualmente, Marión se ha apoyado en otras mujeres que han perdido a sus bebés y aconseja que quienes vivan este proceso de pérdida no lo hagan solas.
“No tengan miedo a ser juzgadas, no importa el tiempo que estuvo él o la bebé, al final sea, la semana que sea, si fue un embarazo ectópico, si fue un embarazo bioquímico, lo que sea, es igual de importante y duele igual, no importan las semanas ni el tiempo que estuvieron con nosotros. Lo primordial es romper con ese tabú de no decir nada, de romper el silencio”, aconsejó
La importancia del duelo para las madres, la despedida de sus bebés e incluso “la resignificación” de la pérdida de un bebé, con la donación de la leche materna.
Judith Sandoval enfatizó la importancia de que en el sector salud haya un formulario para que las mamás decidan qué hacer con la leche materna, pues hay casos de mujeres que desean donar- la para ayudar a otros bebés que se encuentran en cuidados intensivos y que sus mamás no pueden lactar.
“Escuché a una mamá que dijo ‘yo tenía muchísimo amor y no sabía en dónde poner ese amor porque mi hija ya no estaba, entonces ese amor lo puse en la leche para los bebés que lo necesitaran’, desgraciadamente, hay muchas mamás que no pueden lactar y que sus bebés prematuros lo necesitan, es una tarea muy valiosa”, recordó Judith Sandoval.
¿QUÉ PROPONE LA LEY DE CUNAS VACÍAS?
La atención integral y multidisciplinaria de la mujer durante el embarazo, el parto y el puerperio, incluyendo los casos en los que haya muerte fetal o perinatal.
En casos de muerte fetal o perinatal, las mujeres tendrán derecho a recibir información suficiente, clara, oportuna y veraz, así como la orientación necesaria, tanto de los procesos de inhibición fisio o farmacológica de la lactancia, como de los correspondientes a la donación de leche humana.
Los bancos de leche deberán contar con los protocolos necesarios para recibir leche humana de mujeres en periodo de lactancia que tengan un excedente de producción láctea, así como mujeres con pérdida fetal o perinatal.
En caso de muerte fetal o perinatal, las trabajadoras tendrán derecho al mismo número de semanas de descanso posteriores al parto, independientemente de los días autorizados por el duelo.
Las autoridades sanitarias capacitarán al personal profesional, auxiliar y técnico de la salud para abordar integralmente, con sentido ético, respetuoso y humanitario, la muerte fetal y perinatal.
Otorgar permiso de duelo a madres y padres trabajadores por la muerte fetal o perinatal de sus hijos, que corresponderá a, cuando menos, cinco días laborables con goce de sueldo, independientemente del tiempo de servicio.
Acciones para la atención integral y multidisciplinaria de la muerte fetal y perinatal, a fin de garantizar el trato digno, el respeto y la protección de los derechos humanos y el bienestar físico, síquico y emocional de las mujeres, así como de las personas que las acompañen, en términos de la normatividad que para tal efecto emita la Secretaría de Salud.