Chichihualco vive crisis de balones artesanales que marcaron la historia del futbol en México

Conoce la historia de los artesanos de Chichihualco, Guerrero, quienes luchan por mantener viva la tradición de coser esféricos a mano frente a la competencia de productos extranjeros y el olvido del mercado

En Chichihualco la fabricación de pelotas artesanales se concentra en una familia, la Alarcón. Primos lejanos, sobrinos, cuñados y nietos siguen los pasos de su abuelo, Don Zeferino.
En Chichihualco la fabricación de pelotas artesanales se concentra en una familia, la Alarcón. Primos lejanos, sobrinos, cuñados y nietos siguen los pasos de su abuelo, Don Zeferino.Imagen Televisión

Para llegar a Chichihualco hay que serpentear 40 minutos desde Chilpancingo. Un pueblo de la Sierra de Guerrero, con poco más de 10 mil habitantes, donde los balones de futbol se cosen a mano.

En este lugar la fabricación de pelotas artesanales se concentra en una familia, la Alarcón. Un entramado de primos lejanos, sobrinos, cuñados y nietos que siguen los pasos de su abuelo, Don Zeferino.

Este hombre logró que sus esféricos fueran pateados y atajados en las mejores canchas del país en la década de los setenta. Huberto Mosso —quien lleva 40 años fabricando balones— recuerda aquella época dorada.

“El señor Zeferino Alarcón lo llevó a la primera división profesional, jugó en el Estadio Azteca. En aquellos años había como 100 talleres en Chichihualco. Y duele decirlo que actualmente estamos como 15 talleres trabajando”, contó a Imagen Noticias con Nacho Lozano. La tienda de Mosso poco a poco se ha tenido que transformar en ferretería.

En Chichihualco el paso de los años se cuentan en nombres de balones, cada taller eligió cómo bautizar el suyo: Star King, Eclipse, Supercrack, Fantasy, Guerrero.

“Nos pareció bien Eclipse como si fuera algo atmosférico”, recuerda Cándido Alarcón, uno de los primeros baloneros del pueblo.

Aquellos productos con los que posaban los ídolos del balompié mexicano, ahora acumulan polvo en las repisas de las fábricas baloneras, lugares con música ranchera, olor a pegamento y látex. Donde antes había ocho o diez personas trabajando, ahora apenas hay un par.

Se requiere hasta un día para hacer cada balón.
Se requiere hasta un día para hacer cada balón.Imagen Televisión

Don Cándido Alarcón es el mayor productor de balones de Chichihualco. Vende al mayoreo en Tepito, Monterrey y Guadalajara. “Ya no tenemos la gente suficiente para que nos cosa ese producto, estamos olvidados”, afirma.

La ventaja de los esféricos cosidos a mano es que pueden repararse si se desinflan o se ponchan. Cada balón tarda una hora en ser hilado, las fábricas contratan a mujeres de otras comunidades cercanas para que realicen esta parte del trabajo. Se paga a 23 pesos la pieza. Lo tardado del proceso ha obligado a Don Cándido a replantearse si los balones, antes hechos de piel de vaca y ahora de vinil, tengan otro tipo de fabricación. 

Definitivamente al rato a lo mejor tenemos que vulcanizar también nosotros el balón”, agrega Alarcón.

La entrada de otros balones fabricados a un menor costo ha sido uno de los motivos por el cual Chichualco ha quedado en el olvido.
La entrada de otros balones fabricados a un menor costo ha sido uno de los motivos por el cual Chichualco ha quedado en el olvido.Imagen Televisión

Se requiere hasta un día para hacer cada balón. La entrada de otros balones fabricados a un menor costo ha sido uno de los motivos por el cual Chichihualco ha quedado en el olvido. “Lo que nos dicen es ‘si compro uno tuyo, compro cinco chinos’, no podemos competir contra eso”, dice Carlos Alarcón, sobrino de Cándido, quien ha heredado el oficio a sus 23 años.

En mundiales pasados se vendían hasta 3 mil balones a la semana, hoy sólo logran vender 500 piezas.
En mundiales pasados se vendían hasta 3 mil balones a la semana, hoy sólo logran vender 500 piezas.Imagen Televisión

En Chichihualco la Copa del Mundo se miraba con ilusión, como revitalizante. En mundiales pasados se vendían hasta 3 mil balones a la semana, hoy sólo logran vender 500 piezas.

“Todos estábamos esperanzados a que iba a abrir puertas el Trionda, iba a abrir mercado y pues la verdad nos ha decepcionado”, insiste Carlos.