El líder que fracturó al PRI y forjó la alternancia pacífica; tres veces candidato presidencial

Cuauhtémoc Cárdenas, fundador del PRD y primer jefe de gobierno del DF, fue protagonista de la transformación política nacional

Multipartidista. El 11 de mayo de 1988, Cárdenas encabezó una marcha del Frente Democrático Nacional al Ángel.
Multipartidista. El 11 de mayo de 1988, Cárdenas encabezó una marcha del Frente Democrático Nacional al Ángel.Archivo Histórico Excélsior

Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, motor, protagonista, figura central del inicio de la transición democrática en México a finales del siglo XX, murió ayer a los 92 años.

Con un gesto permanentemente severo y distante de cualquier informalidad, Cárdenas siempre fue parco al hablar, pero preciso, tajante en sus declaraciones. Fue un hombre hermético, con evidente templanza, que imponía.

Meses de lucha continua. Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, los artífices del PRD tras salirse del PRI, se saludan el 23 de enero de 1988.
Meses de lucha continua. Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, los artífices del PRD tras salirse del PRI, se saludan el 23 de enero de 1988.Archivo Histórico Excélsior

Era poseedor de un equilibrio institucional, de un pragmatismo técnico y una incontrovertible independencia crítica.

Egresado de Ingeniería Civil por la UNAM, a Cárdenas fueron pocas las veces que se le vio sonreír en público. Su fotografía riendo era “la foto” del día de los diarios mexicanos. Tenía un magnetismo singular.

Su lenguaje corporal proyectaba una personalidad reservada, tenía algo como una armadura casi impenetrable, que lo hacía visibilizarse como un personaje enigmático.

Criado y educado bajo cánones de orden y disciplina militar, Cárdenas Solórzano nunca estuvo relacionado con ningún escándalo en su vida privada ni en su quehacer político.

Siete meses antes de su fallecimiento, el ingeniero Cárdenas aceptó ser presidente honorario de la Comisión Consultiva del Petróleo. Este nombramiento lo hizo público la presidenta Claudia Sheinbaum el 18 de marzo de 2026, en el marco del 88 Aniversario de la Expropiación Petrolera, en Pueblo Viejo, Veracruz.

En sus últimas intervenciones públicas, entre 2025 y 2026, el ingeniero Cárdenas mantuvo sobre la mesa del debate nacional, temas que por décadas fueron la columna vertebral de sus propuestas para buscar el progreso de México, como son los problemas fiscales, la falta de planeación, los límites de la política social, la seguridad y el futuro energético del país.

Cárdenas Solórzano era un animal político. Era algo así como un caimán. Que parecía quieto, inerte, pero siempre estaba pensando cómo haría su siguiente propuesta política, económica, social o energética. Cómo cazaría a su siguiente presa.

A partir de su irrupción como un político opositor al oficialismo priista y sin el amaro de esa hegemonía política, Cárdenas fue blanco de ataques. Excélsior tiene copia de dos textos preparados desde 1989 y distribuidos en 1997 para su publicación —lo que no ocurrió—, desacreditando al ingeniero.

La cercanía con su padre, el general Lázaro Cárdenas del Río, presidente de México entre 1934 y 1940 —que vivió como expresidente 30 años—, no solamente le infundió un cariz de nacionalismo revolucionario, con acento en una preocupación social, sino también le allanó el camino para ser testigo y protagonista de hechos de la vida nacional e internacional, además de poder entrar en contacto con generaciones de personajes de la clase política.

La primera aparición pública de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, fue como activista político. Ocurrió hace 72 años, cuando tenía 20. En junio de 1954, en el contexto de un golpe de Estado en Guatemala con el auspicio de Estados Unidos. El joven Cárdenas hizo su debut en la escena pública. El documento de prueba está publicado en La Extra de Excélsior.

El 29 de junio de 1954 en la página 8 de la edición vespertina de Excélsior se publicó la nota titulada Cuauhtémoc aplaza manifestación pro Guatemala. La información inicia así:

“Cuauhtémoc Cárdenas y el Consejo Nacional de Estudiantes Defensores del Pueblo de Guatemala decidieron aplazar hasta el viernes (2 de julio), a las 16 horas. La manifestación que habían anunciado para hoy, para protestar porque Guatemala ha sido invadida por fuerzas extranjeras”.

EN 1987 ROMPIÓ AL PRI

Cárdenas Solórzano participó en la creación de la Corriente Democrática dentro del PRI. Rompió con el PRI. Rompió al PRI en 1987. A partir de entonces su figura política creció.

Fue candidato presidencial en tres ocasiones, 1988, 1994 y 2000. En la primera elección reunió en torno a él a trotskistas, marxistas, leninistas, el más nutrido y disímbolo grupo de partidos, organizaciones y personajes de izquierda en la historia del país que dieron vida al Frente Democrático Nacional, cigoto del PRD. Fenómeno que no ha vuelto a repetirse. Fue entonces que por primera vez la real oposición al PRI existió.

En 1989 fundó el Partido de la Revolución Democrática (PRD), que hasta el 2009 fue la segunda fuerza política de México y que en 2024 perdió el registro como partido nacional. Cárdenas fue el primer gobernante electo de la Ciudad de México, por el PRD, en 1997. En 2014 renunció al PRD.

El ingeniero Cárdenas impulsó desde el PRD la carrera política de Andrés Manuel López Obrador, quien llegó a ser presidente de México de 2018 a 2024.

Cárdenas Solórzano nació el 1 de mayo de 1934 en la calle de Wagner número 50, que después fue Guty Cárdenas, en la colonia Guadalupe Inn de la Ciudad de México.

Se llamó Cuauhtémoc por elección de su padre, el general Lázaro Cárdenas, según testimonio de su madre, doña Amalia Solórzano, publicado en el libro Cárdenas por Cárdenas.

El niño Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano fue registrado en San Ángel, los testigos de ese trámite fueron el general Francisco J. Múgica y Alberto Cárdenas del Río, quienes olvidaron la voluntad del general Cárdenas, que su hijo se llamara Cuauhtémoc Lázaro. Y quedó registrado solamente como Cuauhtémoc.

Creció en pañales con sello priista. Su padre, el general Cárdenas, fue el fundador de uno de los tres membretes del PRI, el Partido de la Revolución Mexicana (PRM), en 1938.

Los primeros pasos de Cárdenas Solórzano fueron en uno de los símbolos de poder que el nuevo régimen de Morena —que inició en 2018—, desbarató: la llamada residencia oficial de Los Pinos, en el Bosque de Chapultepec, que hoy opera como una casa de cultura.

CON EL PRI FUE GOBERNADOR

Dentro del PRI, el más alto cargo que ocupó Cárdenas Solórzano fue la gubernatura del estado de Michoacán, entre 1980 y 1986, tierra donde nació su madre, Doña Amalia Solórzano, igual que el general Cárdenas.

Fue al término de su administración en Michoacán y el proceso de selección del candidato presidencial del PRI, 1986-1987, que se formó la Corriente Democrática en el PRI.

Con Cárdenas Solórzano en esta facción priista participaron Porfirio Muñoz Ledo, a quien conoció en el jardín de niños Brígida Alfaro y empezó a tratar de forma directa a partir de 1974, cuando Muñoz Ledo era presidente nacional del PRI; la maestra Ifigenia Martínez, entre muchas otras cosas, fue participante activa del movimiento estudiantil de 1968, que terminó con la matanza de la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, y el entonces embajador de México en España, Rodolfo González Guevara.

El objetivo de la Corriente Democrática del PRI era impulsar la candidatura presidencial de Cárdenas Solórzano para el sexenio 1988-1994.

El entonces presidente de México, Miguel de la Madrid Hurtado quería mantener la tradición priista de nominar a su sucesor. La Corriente Democrática provocó cambios de supuesta democratización dentro del PRI, una especie de elección interna.

Por vez primera en su historia, el PRI organizó un remedo de selección interna que se conoció como la pasarela de los “distinguidos priistas”. En ese grupo participaron Manuel Bartlett Díaz, entonces secretario de Gobernación —titular de organismo que entonces organizaba las elecciones en México—, Miguel González Avelar, secretario de Educación Pública; Sergio García Ramírez, procurador General de la República; Alfredo del Mazo González, titular de la SEMIP —señalado como muy cercano a De la Madrid—, y Carlos Salinas de Gortari, secretario de Programación y Presupuesto, a la postre Presidente de México.

En octubre de 1987, Cárdenas Solórzano fue expulsado del PRI. El argumento fue haber violado varios estatutos de ese partido. Incluso hubo un comunicado en el que el PRI informó que el ingeniero Cárdenas dejó de pertenecer a esta agrupación al ingresar en el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM) y al aceptar la candidatura del mismo a la Presidencia de México. El PARM era un partido satélite del PRI.

EXPULSION DEL PRI

Dionisio Pérez Jácome —un político veracruzano que murió en enero de 2025—, que en 1987 era secretario de Información y Propaganda del PRI, fue el encargado de dar a conocer, el 10 de marzo de 1987, el comunicado de la expulsión de Cárdenas Solórzano del PRI.

Con el título de Cárdenas dejó de colaborar; decisión personal, Excélsior publicó la información con la que ese partido anunciaba la expulsión del hijo del general Lázaro Cárdenas del Río.

“La decisión personal del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas de no colaborar más con el partido, se hace del conocimiento de los dirigentes y las bases que integran el PRI en toda la República, para los efectos correspondientes”, afirmó en el breve comunicado Pérez Jácome, secretario de Información y Propaganda de ese instituto político, dice el inicio de la nota publicada el 11 de marzo de 1987.

La salida de Cárdenas del PRI, ya fuera por la vía de la renuncia o la expulsión, como en todo caso sucedió, era cuestión de tiempo. Desde que en agosto de 1986 se conoció que Cárdenas y otros priistas de alto nivel, como Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez habían organizado un grupo disidente llamado Corriente Democrática al interior del PRI, cosa que no le gustó al presidente Miguel de la Madrid.

Haber quedado fuera del PRI, a Cárdenas le allanó varias cosas, una de ellas la creación del Frente Democrático Nacional, con el cual compitió en las elecciones presidenciales de 1988 y luego la formación del PRD en 1989.

Como reacción al comunicado leído por Pérez Jácome, el ingeniero Cárdenas se comunicó directamente a la redacción de Excélsior para informar, dice la nota del mismo 11 de marzo de 1987: “Me he enterado de un texto leído en la televisión. En él se limita el licenciado Dionisio Pérez Jácome a reproducir un párrafo de mi documento. Yo no he pedido mi baja del PRI, ni éste tampoco me da de baja”.

Cárdenas, que había sido gobernador de Michoacán por el PRI, dijo entonces que el asunto era serio: “No quiero hacer declaraciones precipitadas. Medito sobre mi contestación para expresar mi posición. Elaboraré un documento mañana temprano”.

Roberto Robles Garnica, expresidente municipal de Morelia y un fiel seguidor de Cárdenas dijo entonces que “expulsar a Cuauhtémoc Cárdenas del partido sería un error histórico que provocará mayor confusión en el país”.

Al día siguiente de la expulsión de Cárdenas, el ingeniero definió para el PRI tres tareas fundamentales: ampliar los cauces de expresión de participación popular; elevar en el más corto plazo posible los niveles de vida, bienestar de la población; y la reactivación de la economía para el desarrollo nacional sin condicionamientos externos.

ELECCIÓN DE 1988

El preámbulo de la elección presidencial de 1988 —que oficialmente ganó Carlos Salinas de Gortari—, estuvo cargado de tensión: el PRI, el partido hegemónico hasta entonces, se había fracturado recientemente.

Cuauhtémoc Cárdenas era el opositor del candidato priista, que había emergido de un remedo de elección interna, que crispó aún más al priismo nacional.

Aún sin cómputos oficiales, porque fue el día que el sistema se cayó, según el entonces secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz, el PRI no esperó y a la 1:35 de la madrugada del 7 de julio de 1988, Jorge de la Vega Domínguez, su presidente proclamó el triunfo de Salinas de Gortari.

En el titular principal de la edición de Excélsior del 7 de julio de 1988 se lee: PRI: triunfo contundente, legal e inobjetable de CSG.

La información generada en la sede nacional del PRI y que se publicó después de la elección —no obstante que, en las calles de distintas ciudades, principalmente de la Ciudad de México, se invocaba al fraude electoral contra Cárdenas—, era que el PRI había ganado.

“Señores, han visto que las elecciones han sido seguramente las más limpias en la historia y el triunfo de nuestro candidato es contundente. Lo hemos anunciado así, con la información veraz y fehaciente que hemos obtenido de todos nuestros representantes en toda la república”, dijo De la Vega Domínguez como respuesta a la única pregunta que aceptó de los periodistas.

En la edición del lunes 7 de julio, Excélsior publicó en uno de sus cuatro cuerpos editoriales, uno que tituló: Oposición fuerte. En éste, se establece que, a partir de los resultados oficiales, “el PRI va a perder posiciones, y será su obligación reconocer ese hecho con disciplina y apego a la ley. No se descarta la posibilidad de que alguna senaduría pase a manos de los opositores. En ese terreno se va a reflejar con mayor intensidad el hecho de que el partido oficial ya no tendrá un dominio absoluto. De igual manera es lógico suponer una muy importante presencia de la oposición en la Cámara de Diputados”.

Así sucedió, el Frente Democrático Nacional, que fue una coalición de varios partidos, entre ellos el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, el Partido Mexicano Socialista, el Partido Socialista Unificado de México, entre otros, ganaron cuatro espacios en el Senado y 135 en la Cámara de Diputados.

RESULTADOS DE 1988

También en la primera plana de este diario del 7 de junio de 1988 se publicó una serie de reacciones desde distintas partes del mundo. El titular del compendio de información se lee así: Las elecciones transformaron al sistema político, dicen en el extranjero y como cabeza secundaria la consigna El PRI se enfrenta a una oposición que nunca había tenido tan alta cabeza.

La nota, firmada de las corresponsalías, señala que las elecciones celebradas en México son consideradas en el exterior como una transformación al sistema político mexicano, y aunque la prensa internacional vaticinó la victoria del PRI, subrayó al mismo tiempo que este partido enfrenta por primera vez en los últimos 60 años “una oposición a su izquierda y a su derecha que nunca había tenido la cabeza tan alta como ahora”.

En la misma nota, se lee, en Europa, por ejemplo, el Times de Londres sostuvo que si triunfa en los comicios Carlos Salinas de Gortari tal vez se convierta en el primer presidente surgido del PRI “que tendrá que negociar la política económica con la oposición”. Como sucedió, según se puedo ver con el paso de la administración 1988-1994.

En el último párrafo de uno de los editoriales de Excélsior del día siguiente de las elecciones, se apuntaba que el futuro presidente de la República ejercerá el poder en condiciones distintas a las habituales en el México contemporáneo, pero si hay una interpretación correcta del nuevo fenómeno, el resultado va a ser óptimo tanto para el partido mayoritario como apara las organizaciones opositoras y el país en su conjunto. Desde el punto de vista político iniciamos ya la modernización, y sus efectos se producirán en cascada.

El 13 de julio de 1988, la Comisión Federal Electoral (que era manejada por la Secretaría de Gobernación y que durante el sexenio de Salinas fue sustituida por el IFE, que después se convirtió en INE), dio a conocer los siguientes resultados sobre una votación efectiva de 19 millones 145 mil 12 votos: Salinas 50.36%; Cárdenas 31.12% y Clouthier 17.07 por ciento.

Manuel Bartlett dijo una vez que se conocieron los resultados de la comisión que él presidía: el pueblo espera que todos nosotros sigamos actuando con serenidad y responsabilidad, que consolidemos los avances democráticos y consumemos la jornada electoral con confianza y concordia.

Histórico. Cárdenas, durante la toma de protesta como jefe de Gobierno del Distrito Federal, el 5 de diciembre de 1997.
Histórico. Cárdenas, durante la toma de protesta como jefe de Gobierno del Distrito Federal, el 5 de diciembre de 1997.Archivo Excélsior

COQUETEO DE UNA ALIANZA PRD-PAN

El ingeniero Cárdenas fue protagonista de los primeros intentos de alianza entre el PAN y la izquierda, desde 1988.

Cárdenas impulsó acuerdos con fuerzas políticas de distintas ideologías para construir una oposición al PRI; las diferencias sobre la selección de candidaturas impidieron una coalición nacional en 1999.

La historia de los intentos de alianza entre el PRD y PAN para competirle al PRI tuvo como uno de sus principales protagonistas al ingeniero Cárdenas Solórzano.

Uno de los primeros antecedentes se remonta a la elección presidencial del 2 de julio de 1988, cuando Cárdenas encabezó el Frente Democrático Nacional.

En ese contexto, Cárdenas y el entonces candidato presidencial panista Manuel J. Clouthier sostuvieron reuniones privadas para elaborar una agenda legislativa común, con la intención de limitar el poder del PRI y establecer acuerdos entre las fuerzas opositoras. La dirigencia nacional del PAN, encabezada entonces por Luis H. Álvarez, rechazó la propuesta.

De acuerdo con el testimonio de Salvador Nava Calvillo, quien relató este episodio a Excélsior, Clouthier insistió en la necesidad de establecer puntos de coincidencia con la izquierda, aunque sus gestiones no prosperaron. Este acercamiento representó uno de los primeros intentos de coordinación entre ambos sectores después de las elecciones de 1988.

LOS ACERCAMIENTOS EN LOS NOVENTA

La posibilidad de construir una alianza opositora volvió a plantearse antes de las elecciones presidenciales de 1994, en las que Cárdenas compitió por segunda ocasión y Ernesto Zedillo resultó ganador.

Según Rubén Aguilar Valenzuela, quien formó parte del equipo de prensa de Cárdenas, un grupo de ciudadanos buscó acercar al ingeniero con dirigentes y figuras políticas vinculadas al PAN, entre ellas Vicente Fox, con el propósito de explorar una candidatura común. No obstante, las conversaciones no se tradujeron en un acuerdo electoral.

En 1997, el PAN, el PRD, el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México —estos dos últimos, actualmente aliados de Morena—, coincidieron en la Cámara de Diputados en la conformación del denominado G-4, un bloque legislativo que permitió la colaboración entre distintas fuerzas políticas. La alianza terminó al año siguiente, en medio de diferencias políticas y del acercamiento del PAN con el PRI en torno al Fobaproa.

Para entonces, Cárdenas, quien había asumido la jefatura de Gobierno del Distrito Federal tras ganar la elección de 1997, defendía la posibilidad de construir un bloque opositor que incluyera tanto a la izquierda como a la derecha.

Entre febrero y septiembre de 1999, las negociaciones para conformar una coalición entre el PAN, el PRD y otras fuerzas políticas se intensificaron. El proyecto, denominado Alianza por México, contemplaba una plataforma electoral compartida, un programa de gobierno, acuerdos legislativos y un mecanismo para elegir una candidatura presidencial única.

Sin embargo, las conversaciones se estancaron cuando llegó el momento de definir quién encabezaría la candidatura: Vicente Fox, por el PAN, o Cuauhtémoc Cárdenas, por el PRD.

Las diferencias también se centraron en el método de selección. Mientras el PRD y Cárdenas proponían una consulta abierta a la ciudadanía, Fox y el PAN se inclinaban por utilizar encuestas.

PRECURSOR DE ALIANZAS

Ante la falta de consenso, un grupo de 14 personalidades, conocido como el grupo de los Notables, intervino como mediador. Su propuesta consistía en realizar una consulta representativa mediante centros de votación y encuestas, con el propósito de conciliar las posiciones de ambos partidos.

Alberto Aziz, integrante del grupo, explicó que no fue posible alcanzar un acuerdo sobre el procedimiento. Finalmente, el 28 de septiembre de 1999 se rompieron las negociaciones y quedó descartada la posibilidad de presentar una candidatura presidencial común.

De acuerdo con los testimonios de Aguilar Valenzuela y Aziz, aunque existían coincidencias en torno a la transición democrática y la necesidad de construir una alternativa al PRI, las diferencias políticas y la falta de disposición para ceder la candidatura impidieron concretar el proyecto.

Los intentos encabezados o promovidos por Cárdenas durante las décadas de 1980 y 1990 constituyeron antecedentes de los posteriores acercamientos electorales entre el PAN y el PRD, tanto en el ámbito legislativo como en distintas entidades del país. Muchas de ellas ganadoras.

La trayectoria de estas negociaciones muestra que la construcción de acuerdos entre PAN y PRD no fue un proceso lineal. Aunque compartieron objetivos relacionados con la competencia electoral y la transformación del sistema político, sus diferencias ideológicas y sus desacuerdos sobre la selección de candidatos dificultaron la consolidación de una coalición nacional.

En ese capítulo aliancista, Cuauhtémoc Cárdenas ocupó un lugar central como impulsor de acuerdos entre sectores de izquierda y otras fuerzas opositoras, desde el Frente Democrático Nacional de 1988 hasta las negociaciones de Alianza por México en 1999.

Los hechos muestran que existió la posibilidad de establecer un frente común contra el PRI, y que esté ánimo estuvo presente durante más de una década, aunque las diferencias entre sus principales actores fueron irreconciliables debido a celo por la candidatura presidencial.

10 AÑOS DESPUÉS DE VICENTE FOX

En entrevista con Excélsior, a propósito de los 10 años del primer triunfo del PAN en las elecciones presidenciales del 2 de julio de 2000, el ingeniero Cárdenas afirmó que la transición democrática en México existirá hasta que se cambie el modelo económico y social por otro que permita oportunidades de igualdad a la gente; sostuvo que aunque las elecciones libres son una condición de la democracia, ésta no acaba ahí.

En la elección de 2000, Cárdenas fue candidato del PRD por tercera ocasión. Y en esa entrevista de 2010, el ingeniero desmitificó el hecho de que en el triunfo panista de 2000 se configuró una transición democrática.

“Lo que hay que entender es que la alternancia es sólo una condición que existe, que pueda darse en un sistema democrático, donde puede ganar un partido o el otro, que son cambios de acuerdo a cómo se expresen los electores. Pero hay que entender que la democracia es un sistema político donde no únicamente hay elecciones libres y confiables.

“Porque una condición de un sistema democrático es que haya democracia en lo electoral: que se respete el voto, que los votos cuenten, que se cuenten bien, que quien resulte elegido para ir a un Poder Ejecutivo nacional, estatal o municipal o a cargos legislativos, corresponda efectivamente a cómo se expresen los votantes”.

Hace 16 años el ingeniero Cárdenas afirmó:

“La democracia no se acaba con lo electoral, si bien es un valor fundamental de la democracia y a veces se igualan o son equiparables, quiere decir que en un sistema democrático debe haber igualdad, pero no sólo en lo electoral.

“Debe haber igualdad en las oportunidades de que cualquier persona pueda mejorar, superarse, debe haber igualdad para que todo mundo tenga acceso a los servicios públicos básicos, educación, salud, seguro social, porque todo mundo pueda ejercitar los derechos que la Constitución concede, algo en lo que estamos todavía, diría, muy rezagados”.

El ingeniero Cárdenas puntualizó que el objetivo de las luchas políticas en las que él participó, más que echar fuera a quien estaba gobernando, llámese partido, llámese personas, “era por cambiar el modelo político y el modelo económico instrumentado en el país. Esto es para que tuviéramos un país con equidad social, con crecimiento económico, con oportunidades para todo mundo, donde imperara el Estado de derecho”.

SIN VALOR EL TRIUNFO DE FOX

“El cambio no es sacar al PRI, o ahora sacar al PAN del gobierno, puede ser un objetivo en cuanto a que es un medio para alcanzar un fin, pero el fin en realidad es que tengamos un país distinto al que tenemos, que podamos poner en práctica un proyecto político muy distinto al que tenemos.

“Porque el modelo con el que se ha gobernado a México desde 1988 es un proyecto político que concentra la riqueza en grupos de población cada vez más reducidos, que nos hace depender de decisiones ajenas a los intereses del país, que ha permitido que porciones muy amplias del territorio nacional estén dominadas por la delincuencia, y hay una gran mayoría de mexicanos que queremos una situación totalmente distinta”, dijo.

En ese sentido, Cárdenas no le dio mucho valor el triunfo de Fox. Dijo que la alternancia es así, el cambio de un partido a otro, pero la alternancia democrática, que es a donde él anhelaba llegar, era en términos de equidad, no nada más de quitar a unos y poner a otros.

“Sino cambiar de modelo económico y social, con oportunidades para todos. Que todo mundo pueda ir a la universidad, que todo mundo pueda tener seguridad social, una pensión de retiro, protección de un seguro de desempleo, que todo mundo tenga la certeza de que su familia va a tener atención de salud”.

Hace 16 años, cuando el PRD existía y aún era una fuerza política, se le preguntó al ingeniero si entonces había alguna posibilidad para recomponer el rumbo del país, como él lo dice. Dijo que esa posibilidad estaba en la formación de un gobierno de reconstrucción nacional, entre todos los partidos políticos. En ese entonces el fundador del PRD ya trabajaba en la construcción de una nueva fuerza política.

“Lo primero que tendrían que acordar no es juntarse para repartirse cargos, por decirlo así, muy brusco, tendrían que ponerse de acuerdo primero en qué proyecto se puede instrumentar en el país y cómo se pueden alcanzar metas, objetivos de empleo, elevación consistente del ingreso y un mejor reparto de la riqueza pública”.

Cárdenas opinaba que en el triunfo panista de 2000 mucha gente pensó que el cambio de partido podía significar un cambio también en el proyecto político económico y social que desde el gobierno se instrumentaba en el país.

“Pero yo diría que cuando se da la transición del PRI al PAN, el PAN no llegó con el compromiso de cambiar el modelo político-económico, llegó con las mismas visiones neoliberales, llegó sin un compromiso serio de combatir la corrupción, llegó sin un compromiso serio de garantizar empelo, bueno, ese es el modelo que se está aplicando en el país, que nos lleva a un muy serio deterioro social, que nos lleva a que la delincuencia se expanda, que tengamos una violencia que no conocíamos en el país hace muy pocos años, en fin, ahora hay que poner la vista y el acento en qué proyecto de país queremos desarrollar”.

FUNDACIÓN DEL PRD

Diez meses después del resultado de la elección del 6 de julio de 1988, el 5 de mayo de 1989, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano fundó el Partido de la Revolución Democrática (PRD), con el registro del Partido Mexicano Socialista, del que su líder era Heberto Castillo.

El 6 de mayo, en la primera plana de Excélsior se publicó la información, con el titular: Descartamos el todo o nada: Cuauhtémoc. La nota empieza así: con su nuevo partido, el PRD, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano se propone “restaurar la República” y buscará todas las alianzas que se requieren con otros partidos; llamará a los empresarios a participar en la planeación democrática de la economía, a la vez que promoverá que las iglesias hagan política abiertamente y lleven la polémica nacional al seno mismo de las comunidades.

Ante decenas de miles de simpatizantes que se concentraron en el Zócalo de la Ciudad de México para atestiguar la constitución del PRD, Cárdenas dijo que la situación política del país “irá normando las decisiones y conducta del PRD”. En el corazón del país, el excandidato presidencial afirmó que los perredistas no queremos la confrontación violenta.

En el acto, al que acudieron, como parte de la plana mayor del nuevo partido, Porfirio Muñoz Ledo, que entonces era senador de la República, Heberto Castillo, personaje medular para que Cárdenas compitiera en las elecciones de 1988 como candidato del Frente Democrático Nacional, entre otros, Cárdenas sorprendió a sus simpatizantes, según se lee en la nota del 6 de mayo de 1989.

El hecho ocurrió cuando Cárdenas aludió al tema de la relación Iglesia-estado. La gente empezó a gritar ¡viva Juárez!, pero fue acallado cuando el líder del PRD demandó que se les devuelvan a los ministros de culto el disfrute pleno de sus derechos políticos.

Cárdenas, entonces se pronunció por que asuman los sacerdotes y las iglesias como instituciones, la responsabilidad de contribuir a mantener la lucha política dentro de los cauces legales.

A finales de enero de 1992, el presidente Carlos Salinas de Gortari promulgó la reforma al artículo 130 de la Constitución, que reformuló la relación de las iglesias y el Estado mexicano.

EN 1952 INICIÓ SU ACTiVISMO

En su libro Sobre mis pasos, de 2010, Cárdenas Solórzano hizo un recorrido de su vida en el ámbito político. Desde 1952, cuando entre amigos y familiares hizo pública su simpatía por la candidatura del general Miguel Henríquez, que rompió con el PRI y contendió por la presidencia de México en 1954.

“…Nunca participé en ningún acto público para apoyar o promover su candidatura. Invitaciones de algunos conocidos no faltaron, pero conocía la postura y decisión de mi padre al concluir su periodo presidencial de no tener participación alguna en cuestiones electorales, y sabía que cualquier presencia pública de mi parte en un acto de campaña se tomaría como una participación no mía sino de él, aunque no fuera el caso”, se lee en Sobre mis pasos.

En el contexto de la aparición de Sobre mis pasos, Marco Rascón, uno de los fundadores del PRD, declaró a Excélsior que el ingeniero Cárdenas trabajaba entonces en la construcción de un nuevo partido político de izquierda.

Este intento fallido se dio en paralelo al germen que López Obrador sembró dentro del PRD para el surgimiento de Morena.

La idea de Cárdenas y sus seguidores era impulsar las reformas estructurales “que requiere con urgencia México” y mantendría el diálogo y el debate con todos los sectores políticos y empresariales del país.

“Los gobiernos de derecha administran lo que heredaron, y esperan que el mercado y la iniciativa privada les solucione todo. Las fuerzas progresistas y de izquierda, hundidas en una crisis profunda de conducción, han sido incapaces de forjar una propuesta política alternativa a la oficial y una hegemonía que construya y conduzca a un México para todos”, se lee en la Agenda Política —de 12 temas: económicos, sociales, políticos, laborales, de justicia, energía, electorales, urbanismo, medios de comunicación, relaciones internacionales, reformas constitucionales—, con la que arrancaron los trabajos de la fuerza política que intentó Cárdenas hace 15 años.

La Agenda Política contenía doce puntos, con temas económicos, sociales, políticos, laborales, de justicia, energía, electorales, urbanismo, medios de comunicación, relaciones internacionales, reformas constitucionales.

Rascón Córdova dijo que hasta entonces no había entrado en esa discusión de cómo se iba a llamar ese nuevo partido político, que nunca existió.

“Lo que sí tenemos claro es hay que generar una fuerte corriente de opinión, cada vez más consistente y coherente de que hay que desarrollar esta fuerza y esto se debería transformar en una fuerza política organizada en el país, con cuadros, con gente experimentada, con unidad conceptual y programática”, señaló Rascón.

Según Rascón, el ingeniero Cárdenas estaba preocupado en la idea de que una fuerza política consistente tendría que dialogar y mantener el debate con todos los sectores políticos.

También dijo que con la creación de esta fuerza política se terminan de despejar las versiones de que el ingeniero Cárdenas volvería al PRI, sobre todo después de su participación en el aniversario de la Central Nacional Campesina (CNC), filial del PRI.

“Están sectores como la CNC, donde el ingeniero ha marcado diferencia entre ésta y el PRI, pero, además, se parte del esquema de que el desarrollo de la democracia en México es la convivencia, pero también marcando las diferencias, y sobre todo construyendo con la ciudadanía referentes políticos y propuestas y alternativas que sean reales y que no sean un diálogo entre estatuas o de dirigentes que se consideraron héroes a sí mismos”, dijo Rascón.

Los doce puntos que plantea la Agenda Política que empezó Cárdenas a hacer circular a finales del 2009 entre grupos políticos, intelectuales y ciudadanos de todo el país eran los siguientes:

Una política anticrisis de crecimiento económico sostenido y sustentable, y un desarrollo social equitativo; Una política energética de desarrollo integral; Una reforma hacendaria integral, equitativa y suficiente; Una reforma laboral democrática; Un Estado que asuma su responsabilidad social; Una reforma urbana integral.

Combate integral a la corrupción, la impunidad y la delincuencia organizada; Una reforma electoral del sistema de partidos transparente y eficaz; Una reforma de los medios para la democratizar la comunicación; México en el escenario mundial; Reformas a la Constitución Federal, y Una celebración con contenido social del bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución Mexicana.

DISTANCIA CON AMLO

En el contexto del proceso electoral de 2012, dos años antes de su renuncia al PRD, Cárdenas Solórzano declaró a Excélsior que no buscaría un escaño en el Senado de la República ni ningún otro puesto de elección popular en las elecciones del 1 de julio de ese año.

La negativa a volver a la vida político-electoral de Cárdenas fue el escenario para que el grupo político que entonces encabezaba Un México para Todos se reuniera con López Obrador, entonces virtual candidato de las izquierdas (PRD-PT-MC) a la Presidencia de México, de quien Cárdenas ya estaba distanciado, aunque públicamente ninguno de los dos lo aceptaba.

Un México para Todos había elaborado un proyecto que llamó Construyamos un proyecto alternativo, que puso a discusión de la sociedad. Entonces Cárdenas negó que la reunión con López Obrador se tratara de una reconciliación, bajo el argumento de que entre ellos no había habido pleito, pero no se comprometió a participar constantemente en la que fue la segunda campaña presidencial de López Obrador.

La entrevista de Excélsior con Cárdenas por ese motivo lo pinta de cuerpo entero.

—¿Se anunció que tendría una reunión con Andrés Manuel López Obrador?

—Sí, efectivamente, tendremos una reunión en el grupo Un México para Todos y se invitó a Andrés Manuel López Obrador a conocer unas propuestas de carácter programático.

—¿Es a propuesta de usted que él es invitado?

—Él es invitado nuestro, efectivamente.

—¿En este documento que le presentarán plantean esquemas de gobierno?

—Son propuestas a realizar, propuestas a llevar a cabo en el momento de ser gobierno, principalmente.

—¿Qué hay de las versiones de que usted regresaría a la política activa en un escaño en el Senado de la República?

—Nunca he dejado de estar en la política activa, pero no pienso participar como candidato en ninguna actividad electoral.

—¿Este reencuentro con López Obrador tiene visos de unidad, pero también es una forma de reconciliación?

—De reconciliación no puede ser porque nunca ha habido problemas entre los dos.

—¿A partir de ahora se incorporará activamente a la campaña presidencial de López Obrador?

—No sé qué quiera decir activamente, yo estaré participando en este evento que tenemos el martes y a partir de ahí, posiblemente, estaré participando en algunos otros actos de la campaña, pero, vamos, el candidato es él, y el que estará haciendo campaña será él, desde luego.

—¿Entonces usted ya no tiene interés por ningún puesto de elección popular?

—No es que no tenga interés, pero yo no voy a participar como candidato en esta elección de 2012.

EL DEBATE DE 1994

En 1994, Cárdenas Solórzano fue candidato presidencial del PRD por segunda vez consecutiva. Ese año, el ingeniero perdió toda posibilidad de llegar a Los Pinos —entonces era la casa oficial, ahora lo es Palacio Nacional—, por el desempeño que tuvo en el debate del 12 de mayo de 1994, frente al panista Diego Fernández de Cevallos y al priista Ernesto Zedillo.

En el libro Sobre mis pasos, Cárdenas escribió algunos de los detalles de ese episodio, convertido en histórico en la vida moderna de México, ya que fue el primer debate entre quienes aspiraban a llegar a la Presidencia.

“Después de propuestas reiteradamente planteadas, de resistencias un tanto veladas por parte del candidato oficial, de pláticas entre representantes de los candidatos que participábamos en la contienda electoral, se fijaron la fecha y las condiciones para celebrar un debate con los candidatos del PAN y del PRI. Este acontecimiento se veía, en el grupo más cercano que me acompañaba en la campaña, como un suceso de la mayor importancia, decisivo para el resultado electoral. Con esa visión había que prepararse para el encuentro”.

En el texto, presentado a principios de 2012, el excandidato presidencial en tres ocasiones (1988, 1994 y 2000) narró que debido al debate suspendió los recorridos que tenía programados por el país.

“Tuve largas prácticas principalmente con Adolfo Aguilar y Jorge Castañeda, quienes habían estudiado las experiencias de debates en otros países. Habían visto videos de los debates y analizábamos cómo podría darse el nuestro, convenido con un formato acartonado que en aquel momento se juzgó adecuado”, escribe Cárdenas en Sobre mis pasos.

El fundador del PRD escribió: “viéndolo bien ahora, no sé por qué con tiempos muy acotados, con tiempos preestablecidos, que es como desde entonces se dan los debates entre candidatos. Y, vistos retrospectivamente, son formatos que no contribuyen a un verdadero debate y no resultan atractivos y de interés para quienes los siguen a través de la radio y la televisión.

“En este contexto de preparación –cuenta Cárdenas en su libro–, en el que los que se consideraban conocedores de cuestiones de medios de comunicación estaban tensos y daban una importancia inusitada al debate, yo estaba más tenso todavía. De repente se me pedía que ensayara con una especie de libreto, y no soy de libretos, o leo algo que quiero transmitir a un auditorio o digo las cosas como las siento, no aprendidas de antemano. Actuar y hablar a partir de un libreto no se me da”.

En ese capítulo, Cárdenas recuerda que unos días antes del debate le llamó Diego Fernández de Cevallos. “Me dijo que iría al debate a presentar argumentos y fijar sus puntos de vista y no pretendía hacer descalificaciones personales de sus contrincantes. Respondí que yo llegaría con la misma actitud”.

Cuenta Cárdenas que el debate causó expectación y tensiones entre su equipo de campaña, igual que en él. “Tengo la impresión de que lo mismo sucedió a los otros participantes. Quien realmente llegó desinhibido y presentó sus argumentos con más fuerza y golpeando a un lado y a otro, más a mí que a Zedillo, fue Diego. A sus ataques no respondí, lo que, visto pasado el encuentro, fue un grave error, pues tenía argumentos para rebatirlo. Pero pensando en el tiempo de que disponía me concentré en las propuestas, lo que consideraba sería de mayor impacto. Diego resultó, sin duda alguna, el mejor librado en el debate y el mejor valorado por la opinión pública”, escribió Cárdenas.

Según dice el perredista en Sobre mis pasos, la experiencia deja ver con claridad que tan importante como puede ser un debate es la forma como los medios de información lo presentan, lo comentan y evalúan después de que sucede.

“En este caso, los principales medios, dependientes en alto grado de los recursos y la voluntad del gobierno, se volcaron destacando el supuesto buen desempeño del candidato oficial, lo que estuvo acompañado de la desaparición de Diego de la escena pública por varias largas semanas. Suspendió por ese tiempo sus actividades de campaña, sin que se conozca hasta ahora una explicación clara de los motivos”.

ACERCAMIENTOS CON EL EZLN

La irrupción de movimientos armados en México durante la década de los noventa se convirtió en una prueba para las distintas rutas que la izquierda mexicana consideraba posibles para transformar al país.

En ese contexto, el ingeniero Cárdenas tuvo una posición que marcó su relación con organizaciones como el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el Ejército Popular Revolucionario (EPR): la defensa de la vía democrática como alternativa a las armas, acompañada de un reconocimiento de las condiciones sociales y políticas que dieron origen a la insurgencia.

El levantamiento zapatista, iniciado el 1 de enero de 1994 en Chiapas, encontró a Cárdenas en plena campaña presidencial como candidato del PRD.

Ante la irrupción zapatista, el ingeniero se pronunció por una solución política negociada y rechazó que la respuesta del Estado se limitara al uso de la fuerza. Para él, la inconformidad expresada por las comunidades indígenas debía atenderse mediante el diálogo y la búsqueda de acuerdos, en lugar de profundizar la confrontación militar.

La disposición al entendimiento tuvo uno de sus momentos más significativos en noviembre de 1994, cuando Cárdenas viajó a Guadalupe Tepeyac, en el municipio chiapaneco de Las Margaritas, para encontrarse con integrantes de la comandancia zapatista, entre ellos el subcomandante Marcos. Lo acompañaron su hijo Cuauhtémoc Cárdenas Batel, Andrés Manuel López Obrador y Rosario Ibarra de Piedra.

El encuentro representó un acercamiento entre dos expresiones de la izquierda mexicana que, pese a compartir cuestionamientos al orden político de entonces, concebían de manera distinta el camino para modificarlo. En las conversaciones estuvieron presentes la pacificación del país, la transición democrática y las posibilidades de articulación política en torno a la Convención Nacional Democrática.

Sin embargo, el diálogo no eliminó las diferencias. Mientras Cárdenas apostaba por la participación electoral y la construcción de instituciones capaces de garantizar una competencia democrática, el EZLN fue desarrollando una postura crítica frente a los partidos políticos con registro y al sistema electoral. Con el paso del tiempo, esa divergencia abrió una distancia entre el proyecto político encabezado por el ingeniero y la estrategia de autonomía y organización independiente impulsada por el zapatismo.

DESLINDE DE LA VIOLENCIA ARMADA

Dos años después, otra irrupción armada volvió a colocar el tema sobre la mesa. El 28 de junio de 1996, durante la conmemoración de la matanza de Aguas Blancas, en Guerrero, el Ejército Popular Revolucionario (EPR) hizo su aparición pública.

El acontecimiento ocurrió un año después de la muerte de 17 campesinos a manos de policías estatales, un episodio que evidenció la gravedad de la violencia política y la impunidad denunciadas en la región.

Frente al EPR, la postura de Cárdenas se distinguió por un deslinde tajante de la lucha armada. A diferencia del acercamiento que había sostenido con el EZLN, su posición ante la organización guerrillera se concentró en rechazar la violencia como método para alcanzar la democratización. Desde su perspectiva, la transformación política debía construirse mediante la organización civil, la participación electoral y el fortalecimiento de las libertades democráticas.

Ese rechazo, no obstante, no significaba ignorar las condiciones que favorecían el surgimiento de movimientos insurgentes. La pobreza extrema, la falta de justicia, la represión estatal y la ausencia de respuestas institucionales en regiones como Guerrero formaban parte del contexto que alimentaba la inconformidad. Para Cárdenas, comprender esas causas era indispensable para evitar que la respuesta gubernamental se convirtiera en una nueva fuente de violencia.

De ahí también su advertencia sobre los riesgos de utilizar la presencia de grupos armados como justificación para extender la militarización del campo o perseguir a quienes participaban en la oposición por vías legales. La distinción era importante: una cosa era rechazar la insurgencia armada y otra, muy distinta, permitir que ese rechazo sirviera para restringir los derechos políticos de la sociedad.

La relación de Cuauhtémoc Cárdenas con el EZLN y el EPR revela, así, una constante en su trayectoria pública durante aquellos años. Ante el zapatismo, privilegió el diálogo y buscó abrir espacios para una salida negociada, aunque las diferencias sobre la vía electoral terminaran por distanciarlos. Ante el EPR, marcó una separación explícita respecto de las armas, al tiempo que llamó la atención sobre los problemas estructurales que daban sustento a la inconformidad social.

En ambos casos, el ingeniero colocó en el centro una misma discusión: cómo transformar un país atravesado por la desigualdad, la represión y la desconfianza hacia las instituciones sin recurrir a la violencia. Su respuesta se mantuvo en el terreno de la democracia, la participación ciudadana y la solución política de los conflictos, con la convicción de que la pacificación no podía limitarse a contener los levantamientos, sino que exigía atender las causas que los habían hecho posibles.

LA CRISIS DEL PRD

En 2014, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano volvió a ocupar un lugar central en la discusión sobre el rumbo de la izquierda mexicana y la crisis interna que entonces vivía el PRD, que 10 años después perdió el registro como partido nacional.

En ese contexto, Cárdenas alzó la voz para que Carlos Navarrete renunciara como dirigente nacional del partido. El ingeniero puso de manifiesto el deterioro político y moral que atravesaba el perredismo, particularmente después de los hechos ocurridos en Iguala, Guerrero, en septiembre de ese año, que dejaron seis personas asesinadas y 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos, de quienes hasta la fecha se desconoce su paradero.

La exigencia de Cárdenas abrió un debate sobre las responsabilidades de la dirigencia, la pérdida de identidad política del PRD y el funcionamiento de las corrientes internas que, con el paso del tiempo, habían adquirido un peso determinante en la distribución de candidaturas, posiciones y espacios de poder. Para el ingeniero, la crisis exigía una respuesta política ante el descrédito de la organización y la necesidad de recuperar su compromiso con las causas democráticas y sociales que habían impulsado su fundación.

El origen de esta controversia se encontraba en la transformación de un partido que había reunido a distintas expresiones históricas de la izquierda en torno a un proyecto común de democratización del país.

Con los años, aquella convergencia dio paso a grupos internos que disputaban el control de la organización. La discusión sobre las llamadas tribus se convirtieron, así, en uno de los principales puntos de confrontación entre quienes consideraban que la pluralidad era una fortaleza del PRD y quienes advertían que la lucha por el poder interno había desplazado sus objetivos políticos.

En las declaraciones recogidas por Excélsior en 2014, Ricardo Pascoe, antiguo colaborador de Cárdenas, responsabilizó al ingeniero de haber permitido el desarrollo de esas corrientes durante su primera presidencia partidista. Según su interpretación, Cárdenas habría confiado en mantener el equilibrio entre los grupos mediante la negociación, un modelo que, a juicio de Pascoe, terminó debilitando la cohesión del partido. El exdirigente sostuvo que los conflictos que debían procesarse en la discusión política nacional se trasladaron al interior de la organización, mientras la disputa por posiciones y candidaturas desplazaba el debate sobre el proyecto de país.

NO ENCONTRÓ PROYECTOS POLÍTICOS

Sin embargo, las opiniones de Jesús Ortega y Pablo Gómez mostraron que la crisis no podía explicarse desde una sola perspectiva. Ortega defendió la pluralidad como un componente esencial de la vida democrática, aunque reconoció que las corrientes debían dejar de funcionar como grupos de presión y convertirse en espacios de elaboración de ideas. Gómez, por su parte, consideró que el problema del PRD era fundamentalmente moral, debido a las responsabilidades políticas relacionadas con los acontecimientos de Iguala y a las omisiones de las autoridades involucradas. También sostuvo que las críticas de Cárdenas debían ser escuchadas, aunque advirtió que cambiar a la dirigencia no bastaría para transformar al partido.

El debate dejó al descubierto una contradicción que acompañaba al PRD desde su fundación: la dificultad de conciliar la diversidad ideológica de sus integrantes con la construcción de una dirección política compartida. La crisis de 2014 no se limitaba, por tanto, a la permanencia de un dirigente o a la distribución de posiciones entre las distintas corrientes, sino que involucraba la identidad, la responsabilidad pública y la capacidad de la organización para mantener su papel en la vida política nacional.

La intervención de Cárdenas adquirió relevancia precisamente porque provenía de uno de los principales referentes históricos de aquella convergencia de izquierdas. Su llamado a la renuncia de Navarrete representó una exigencia de responsabilidad ante el descrédito del partido y abrió una discusión sobre la necesidad de recuperar el sentido político que había dado origen al PRD.

Al mismo tiempo, las críticas de sus antiguos colaboradores evidenciaron que el propio proceso de construcción partidista y las decisiones adoptadas durante sus primeros años también formaban parte del debate.

En perspectiva, aquel episodio constituye un antecedente significativo para comprender las preocupaciones que Cárdenas expresaría posteriormente sobre la falta de proyectos políticos articulados, la debilidad de las instituciones y la necesidad de anteponer los objetivos colectivos a las disputas por el poder. La controversia de 2014 mostró que la crisis de la izquierda no era únicamente una disputa entre grupos, sino una discusión más profunda sobre su identidad, sus responsabilidades y su capacidad para ofrecer una alternativa política al país.

LOS CAMBIOS QUE ESPERABA

En 2016, cuando López Obrador se perfilaba por tercera vez como candidato presidencial, Excélsior entrevistó al ingeniero Cárdenas, en el contexto de los 30 años de la creación de la Corriente Democrática en el PRI, que históricamente cambió el rumbo político en el país, de cara a la transición democrática.

En esa entrevista, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano se metió al juego electoral de 2018. Afirmó que trabajaría en favor de la candidatura presidencial que lo convenza, y se pronunció por la creación de un proyecto de nación con respaldo social y político para que se constituya una mayoría política, que pueda ser una mayoría electoral y cambie las cosas en el país.

—¿Usted, como icono de esa ruptura en el PRI, está satisfecho con los cambios políticos que se han dado en estos 30 años?

—Yo creo que lo que no se ha logrado es vencer a los intereses que se oponen a un cambio profundo que el país está reclamando, esto es lo que no ha sido posible.

—¿Cómo cuáles, ingeniero?

—Primero, en vez de retroceder socialmente, avanzar, disminuir la desigualdad social, erradicar efectivamente la pobreza, tener una economía que crezca, tenemos treinta y tantos años con un muy escaso crecimiento económico e incluso con retrocesos en lo económico, como el error de diciembre, la caída de la economía entre 1994 y 1995, y la caída muy fuerte, de la cual no acaba totalmente de recuperarse el país, que empieza con la crisis inmobiliaria de Estados Unidos en 2008.

“Para no ir muy lejos —apunta el exjefe de gobierno del desaparecido Distrito Federal—, tenemos las devaluaciones presentes, los recortes presupuestales a programas sociales en lo fundamental, y me parece que éstos son retrocesos.

“Una educación que no mejora en su calidad, una educación que no cubre ni siquiera cabalmente la educación básica, no ha logrado universalizar los grados de educación obligatoria, quizá la primaria podríamos pensar que ahí anda, pero ni en jardín de niños ni en secundaria, menos en media superior; tenemos rechazados por centenares, por miles en las universidades públicas, no ha habido inversión para ampliar la capacidad de la universidad pública.

“Todo esto y sobre todo una economía que no crece, y una economía que por ejemplo en vez de avanzar en la industrialización pues ha cobrado mucha más fuerza en la industria extractiva, que es la venta de materia primas, de minerales, de petróleo crudo, en vez de que esos recursos pudieran industrializarse en el país, más allá de los desastres ecológicos que puedan estar ocasionando”.

SE RESPETÓ LA ELECCIÓN DEL 97

En esa misma entrevista por los 30 años de la fundación de la Corriente Democrática, Cárdenas mencionó “el fraude electoral del 88, reconocido por el propio Miguel de la Madrid, presidente de la República, en su libro autobiográfico, y bueno, lo que vino después: la formación del PRD, con altas y bajas, hasta la elección del 97, que aparte de ganarse la jefatura de Gobierno y la Asamblea, con una fuerte mayoría, significó un cambio en realidad, un cambio cualitativo en las elecciones.

“Yo diría que fueron las primeras elecciones que se respetaron cabalmente, no solo en la ciudad, sino en el contexto nacional; hubo un cambio muy importante cuando los medios, televisión y radio principalmente, se abrieron a la oposición. Antes de esa elección habían estado muy cerrados y vino este cambio, que fue muy importante.

“Además —sigue el exgobernador del estado de Michoacán—, terminó por primera vez con la mayoría absoluta (del PRI) en la Cámara de Diputados, que no ha vuelto a darse y bueno, la autonomía de la autoridad electoral. Me parece que fueron cambios muy importantes que se dieron a partir de entonces, podría considerar que ha habido avances, en lo que podemos considerar la democracia electoral”.

Recordó que desde la elección de 1997 a la fecha en ninguna elección nacional ni local se ha cuestionado el conteo de los votos, aunque, dijo “ha habido fuertes cuestionamientos por otras razones, como la intervención de altos funcionarios, incluso en su momento de (Vicente) Fox como presidente, en la elección. Tendría que haber sido anulada, no se atrevieron anularla, pero si uno ve la argumentación, el dictamen del Tribunal Electoral, respecto a la elección de 2006, pues la conclusión lógica hubiera sido la anulación de la elección”. En referencia a la primera partición de López Obrador como candidato presidencial por el PRD.

Cárdenas dijo que ha habido también numerosísimas denuncias de dinero sucio en las elecciones. “Me parece que éstas son dos cuestiones que se tienen que superar si realmente queremos que haya una auténtica democracia electoral; y hemos tenido un gravísimo retroceso en lo que podríamos llamar la democracia social.

—¿Cómo explicar, ingeniero, que el movimiento que encabezó en 1986 haya tenido objetivos progresistas de izquierda y la alternancia que se dio en el 2000 haya sido hacia la derecha?

—Bueno, porque en este caso PRI y PAN han representado un mismo proyecto económico y un mismo proyecto de subordinación hacia el exterior y un mismo proyecto social. Esto es, los programas, tanto de las políticas de estado del PAN como del PRI, han sido socialmente excluyentes, concentradoras de la riqueza en grupos más reducidos y de franca entrega de muchos recursos del país a intereses ajenos.

NO SÓLO FUE ASUNTO ELECTORAL

—¿A la luz de la globalización, en el caso de México, cree que hay posibilidades de un cambio al sistema económico?

—Yo creo que sí, gobiernos que han tenido una amplia base popular, Brasil durante 13 años, Ecuador, Uruguay, un país pequeño en otras condiciones, pero son países que han podido o pueden mantener políticas independientes, esto es políticas que favorecen su crecimiento económico y favorecen el crecimiento social, entonces, sí se ha podido hacer en otras partes, yo no veo por qué aquí no pueda haber una política de crecimiento económico, por qué aquí no puede haber una política de fomento a la industrialización. Vamos, no estamos hablando de cuestiones ideológicas, no estamos hablando de cambiar estructuras económicas fundamentales, ni salirse de las economías de mercado, pero si se aplican otro tipo de políticas, si se tiene como objetivo la creación de empleos formales, pues bueno otro gallo cantaría.

En ese sentido, Cárdenas mencionó que Corriente Democrática no emergió solamente por asuntos electorales, sino que planteaba un cambio de modelo económico, social y político.

“Y la búsqueda de inserción en todo este proceso de globalización en la parte favorable y no en la desfavorable. Esto es porque ahí funcionan la concentración de la riqueza y también donde hay un mejor reparto de la riqueza pública, que yo no digo que sea perfecto en ningún caso, pero digamos las diferencias que aquí hay, por ejemplo, entre quienes más ingresan y entre quienes menos tienen, es abismal”.

—La mayoría entendió que la Corriente Democrática solamente tenía fundamentos electorales

—Bueno, yo podría decir si en el 88 la Corriente Democrática o incluso el Frente Democrático Nacional hubiera querido posiciones políticas o administrativas, seguramente las hubiéramos obtenido. Pero eso hubiera sido entregar principios, pasar por encima de principios y acogerse a tener una posición política o administrativa cómoda y punto.

—¿Cuál es el sentimiento que tiene al haberle generado el boquete al PRI a partir del cual cambió la historia del país?

—Yo creo que más que el boquete al PRI, lo que importa es poder lograr lo que no se ha logrado y que es en lo que estamos trabajando muchos, despacio y no sin dificultades: que es tratar de tener un programa, una propuesta clara, un proyecto de nación distinto al que tenemos actualmente y al mismo tiempo lograr que ese proyecto tenga un verdadero respaldo social y político, que se constituya una mayoría política, que en un momento puede ser una mayoría electoral que cambie las cosas, de otro modo no basta con presentar incluso el mejor programa si este no trae un respaldo suficientemente fuerte”.

ÚLTIMAS INTERVENCIONES

Las intervenciones públicas de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano entre 2025 y 2026 permiten constatar una preocupación constante por el rumbo del país y por la capacidad del Estado para responder a sus principales desafíos.

En estas apariciones se refirió a temas que abarcaron desde la fragilidad de las finanzas públicas hasta el deterioro de la seguridad en diversas regiones, pasando por las reformas institucionales y el futuro de la industria energética.

El ingeniero insistió en la necesidad de contar con una estrategia nacional de largo plazo que vaya más allá de las decisiones coyunturales.

En sus declaraciones de este periodo se hizo presente una idea recurrente: los problemas de México no pueden resolverse únicamente mediante programas, reformas legales o anuncios gubernamentales si no existe una planeación capaz de articular objetivos, recursos y resultados.

Esta perspectiva fue el hilo conductor de sus cuestionamientos a distintas políticas públicas y un llamado a abrir espacios de discusión en los que participen especialistas, sectores productivos y organizaciones de la sociedad civil.

Las últimas intervenciones de Cárdenas en la vida pública del país adquieren particular interés porque no se limitaron a un solo ámbito.

Cárdenas abordó cuestiones económicas, sociales, energéticas y políticas que, regularmente se discuten por separado, están estrechamente relacionadas con la capacidad institucional para generar condiciones de desarrollo, seguridad y estabilidad democrática.

En julio y agosto de 2025, el ingeniero advirtió sobre los riesgos que representa la debilidad fiscal del Estado y las restricciones presupuestarias con las que, según su análisis, comenzó la administración federal.

Su preocupación se centró entonces, en las consecuencias que la falta de recursos puede tener sobre servicios fundamentales como la salud, la educación, la infraestructura y la seguridad pública.

Frente a este escenario, planteó la necesidad de una reforma fiscal integral que no se limite a aumentar los ingresos gubernamentales, sino que también revise la distribución del gasto y garantice un reparto más equitativo de los recursos entre la Federación y los gobiernos estatales y municipales.

La importancia del planteamiento radica en que ubica la discusión presupuestaria en el terreno de las responsabilidades del Estado.

Para Cárdenas, la disponibilidad de recursos no constituye un asunto meramente contable, sino una condición para sostener los servicios públicos y financiar las inversiones que el país necesita.

Su propuesta de impulsar esquemas de inversión mixta apunta, además, a la búsqueda de mecanismos que permitan ampliar la capacidad de desarrollo sin perder de vista las obligaciones públicas.

PUGNÓ POR UN PROYECTO DE NACIÓN

En agosto de 2025, Cárdenas lanzó críticas sobre la falta de un proyecto de nación articulado. Cuestionó que la planeación gubernamental pueda reducirse a documentos formales sin seguimiento, metas precisas ni mecanismos efectivos de rendición de cuentas.

Advirtió que, cuando no existen objetivos compartidos y una ruta clara de desarrollo, la actividad política corre el riesgo de quedar subordinada a intereses particulares.

Su llamado a construir un plan de largo plazo mediante consultas con académicos, sectores productivos y representantes de la sociedad civil, antes de presentarlo al Congreso, refleja una concepción de la política que privilegia la continuidad y la construcción de acuerdos.

El señalamiento también plantea una interrogante sobre la gestión pública: hasta qué punto los programas y las decisiones de cada administración responden a una estrategia nacional sostenida y en qué medida sus resultados pueden ser evaluados por la ciudadanía.

La cuestión social ocupó otro lugar relevante en sus intervenciones. Durante la presentación del libro Camino a la nueva República, realizada el 28 de noviembre de 2025 en el Colegio de San Ildefonso, Cárdenas se refirió a los alcances y limitaciones de las transferencias monetarias dirigidas a los sectores vulnerables.

Sin desconocer que estos apoyos alivian necesidades inmediatas y fortalecen la capacidad de consumo de las familias, sostuvo que no bastan para transformar de fondo las condiciones que reproducen la pobreza.

Su planteamiento apuntaba a una discusión de mayor alcance sobre el modelo de desarrollo: la necesidad de acompañar la política social con la creación de empleos formales, salarios remunerativos y acceso integral a la seguridad social.

Desde la perspectiva del ingeniero, la redistribución del ingreso no depende exclusivamente de las transferencias públicas, sino también de la capacidad de la economía para generar oportunidades de trabajo y mejores condiciones de vida.

La observación introduce una distinción importante entre atender las necesidades inmediatas y modificar las causas estructurales de la desigualdad.

La valoración de una política social bajo este enfoque requiere considerar no solamente el número de personas beneficiadas, sino también sus efectos sobre el empleo, los ingresos y la protección social a lo largo del tiempo, resaltó Cárdenas en sus apariciones públicas.

DIVERSIFICACIÓN ENERGÉTICA

En el ámbito energético, el ingeniero Cárdenas mantuvo una posición orientada a la diversificación y a la planeación de largo plazo. Durante el primer simposio del Colegio de Ingenieros Mecánicos y Electricistas, el 6 de noviembre de 2025, planteó que México necesita revisar su estrategia de generación eléctrica y considerar seriamente el desarrollo de la energía nuclear como parte de una matriz capaz de proporcionar electricidad limpia y constante.

El ingeniero relacionó esta discusión con las necesidades de competitividad de la industria mexicana en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá.

A su juicio, el país debe aprovechar distintas fuentes de energía, entre ellas la nuclear, la eólica, la solar, la hidroeléctrica, la mareomotriz y la biomasa.

También consideró la posibilidad de explorar asociaciones público-privadas en áreas no estratégicas, sin comprometer la propiedad nacional de los recursos.

Más allá de las tecnologías específicas que propuso considerar, la intervención del ingeniero reveló una preocupación por la capacidad del sistema energético para responder a las necesidades industriales y económicas de las próximas décadas.

La diversificación, sin embargo, plantea retos de financiamiento, infraestructura, regulación y evaluación ambiental que deben resolverse para convertir las propuestas en opciones viables.

En ese sentido, la discusión que abrió Cárdenas exige valorar tanto la seguridad del suministro como los costos y las condiciones técnicas de cada alternativa.

El capítulo más significativo de su participación reciente en este sector se produjo el 18 de marzo de 2026, durante la conmemoración del 88 aniversario de la Expropiación Petrolera, celebrada en Pueblo Viejo, Veracruz.

En ese acto, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció la creación de la Comisión Consultiva del Petróleo y la designación de Cárdenas como su presidente honorario.

El anuncio representa un hecho relevante en esta etapa de su trayectoria, pues incorpora al ingeniero a un espacio consultivo relacionado con el futuro de la principal empresa petrolera del Estado mexicano.

Su trayectoria política y su interés sostenido en los asuntos energéticos otorgan especial interés a esta designación, aunque su alcance efectivo dependerá de las atribuciones de la comisión, de su funcionamiento y de la manera en que sus planteamientos puedan incidir en las decisiones de la empresa.

El nombramiento, por sí mismo, no permite anticipar cuáles serán los resultados de ese trabajo.

La seguridad y la defensa de las instituciones democráticas han sido otros de los asuntos presentes en sus intervenciones.

LA SEGURIDAD ESTABA EN SU AGENDA

En febrero de 2026, Cárdenas advirtió sobre los riesgos que representa el control territorial de la delincuencia organizada, particularmente cuando los grupos criminales tienen capacidad para financiar campañas, presionar a autoridades o influir en la selección de candidaturas y en los resultados electorales.

Desde su perspectiva, el problema no puede abordarse únicamente mediante modificaciones a las reglas del financiamiento partidista; requiere impedir que las organizaciones criminales condicionen el ejercicio de la autoridad en los municipios y regiones donde mantienen presencia.

Para enfrentar esta situación, propuso una estrategia de pacificación regionalizada, con policías profesionales, presencia institucional permanente y persecución rigurosa de los vínculos entre autoridades y grupos delictivos.

El planteamiento vincula directamente la seguridad con la calidad de la democracia. Cuando las autoridades locales carecen de condiciones para ejercer sus funciones con autonomía, no sólo se afecta la tranquilidad de la población, sino también la libertad con la que las comunidades participan en la vida política.

La respuesta, en consecuencia, demanda capacidades de investigación, coordinación entre instituciones y mecanismos efectivos para combatir la corrupción y la impunidad.

Esta preocupación se relaciona con sus llamados al diálogo político en torno a las reformas electorales y judiciales debatidas durante 2025 y 2026.

Cárdenas ha cuestionado la aprobación de cambios institucionales sin una deliberación suficientemente amplia y ha insistido en que las propuestas de gran alcance deben someterse a una discusión que incluya a especialistas, constitucionalistas y sectores críticos del gobierno.

También ha planteado la conveniencia de revisar experiencias internacionales antes de modificar las reglas electorales.

Su posición partió de una preocupación por la calidad de las decisiones legislativas y sus consecuencias sobre el funcionamiento de las instituciones.

El desacuerdo político no tendría que convertirse en una confrontación permanente ni cerrar la posibilidad de construir acuerdos.

La deliberación no garantiza por sí misma que una reforma sea acertada, pero permite contrastar argumentos, anticipar consecuencias y hacer visibles sus costos y beneficios.

POR EL DESARROLLO NACIONAL

Al observar el conjunto de estas intervenciones, destaca la continuidad de una preocupación por la relación entre el Estado y el desarrollo nacional. La fragilidad fiscal, la falta de planeación, las limitaciones de la política social, la seguridad territorial y la transición energética aparecen como problemas distintos que, en sus planteamientos, comparten una exigencia: contar con instituciones capaces de establecer prioridades, sostener políticas públicas y responder por sus resultados.

La valoración de esta etapa no depende solamente de la repercusión inmediata de cada declaración, sino de la posibilidad de que sus planteamientos contribuyan a una discusión más amplia sobre el rumbo de México.

Sus intervenciones recuperan asuntos de fondo que obligan a examinar la suficiencia de los recursos públicos, la calidad de las políticas sociales, las necesidades de inversión y las condiciones que permiten preservar la autonomía de las instituciones democráticas.

La designación en la Comisión Consultiva del Petróleo añade una dimensión concreta a este periodo, al vincular sus preocupaciones energéticas con una instancia de carácter institucional.

Queda por observar si esa participación se traducirá en recomendaciones con incidencia efectiva y qué lugar ocuparán sus propuestas dentro de las decisiones futuras de Pemex.

Entre 2025 y 2026, Cuauhtémoc Cárdenas ha mantenido presencia pública a través de una serie de intervenciones que permiten identificar sus prioridades y sus cuestionamientos sobre la conducción del país.

Más que ofrecer un diagnóstico cerrado o una solución única, sus declaraciones plantearon una exigencia de fondo: que las decisiones gubernamentales se apoyen en una visión de largo plazo, cuenten con recursos y capacidades suficientes y estén abiertas a la crítica y la evaluación pública.

La trascendencia de estos posicionamientos dependerá de su discusión y de la posibilidad de traducirlos en políticas cuyos resultados puedan verificarse.

MÁS RECONOCIMIENTOS

2026, el año del fallecimiento del ingeniero Cárdenas, también quedará en la historia como el año que el tres veces candidato presidencial recibió dos reconocimientos más en el ámbito universitario.

El 30 de enero de 2026, en Sesión Solemne celebrada por el 90 Aniversario del Instituto Politécnico Nacional (IPN), se le otorgó el grado de Doctor Honoris Causa en reconocimiento a su trayectoria técnica y su contribución a la democratización del país.

Durante su discurso de agradecimiento ante el Consejo General Consultivo y el director general de la institución, Arturo Reyes Sandoval, Cárdenas definió a la educación superior pública como el factor multiplicador más determinante para la equidad, el desarrollo científico y la movilidad social en América Latina.

En su mensaje, el ingeniero reconoció abiertamente que el sistema educativo nacional padece graves problemas de calidad e infraestructura que exigen corrección inmediata para evitar el estancamiento social.

Instó a la juventud a organizarse colectivamente en torno a coincidencia de principios para impulsar las transformaciones del país.

El evento culminó con un acto de elevado valor simbólico en la Plaza Lázaro Cárdenas del campus Zacatenco, donde el ingeniero colocó una ofrenda floral ante el monumento a su padre.

Otro reconocimiento a la figura política en que se convirtió Cárdenas Solórzano, sobre todo desde que rompió con el PRI, fue que en septiembre de 2026, la UNAM —su alma mater— formalizó mediante acuerdo publicado en su gaceta institucional la creación de la Cátedra Extraordinaria Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano: Democracia y Elecciones.

Esta iniciativa académica tiene como objetivo promover la investigación, la organización de coloquios internacionales y la difusión de publicaciones sobre la evolución de los sistemas electorales, el desarrollo del pluralismo partidista y el fortalecimiento de la ética pública, destacando el papel histórico de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, motor, protagonista y figura central en el inicio de la transición democrática en México a finales del siglo XX, quien murió ayer.