Les queda una empresa privada; generan energía... y miles de empleos

Gracias a las demandas ganadas, el Sindicato Mexicano de Electricistas logró crear un proyecto viable

Les queda una empresa privada; generan energía... y miles de empleos
Les queda una empresa privada; generan energía... y miles de empleos

CIUDAD DE MÉXICO.

A diez años de la extinción de Luz y Fuerza del Centro (LyFC), lo que fue el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) se convirtió en una empresa privada que ya compite con la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

El entonces presidente Felipe Calderón aseguró que decretar la extinción fue una decisión difícil, pero que la “situación de la empresa era insostenible”, pues mantenerla implicaba pérdidas por casi 50 mil millones de pesos cada año.

El gobierno federal liquidó a la mayoría de los 44 mil trabajadores. En el Presupuesto de Egresos de 2009 se autorizó para LyFC 33.7 mil millones de pesos, de los cuales 11.8 mil mdp estaban destinados a pensiones y jubilaciones y 12.8 mil millones de pesos a servicios personales, por lo que la mayor parte de su gasto no se dirigía a generar y distribuir energía.

En su Cuarto Informe de Gobierno, Calderón aseguró que “los trabajadores fueron indemnizados con hasta dos años y medio, en promedio, de pago, y a varios miles de ellos ya se les ha provisto un nuevo empleo, a través de distintos programas”.

Pese a esto, algunos trabajadores no aceptaron las liquidaciones y junto con su líder sindical, Martín Esparza, realizaron protestas y demandas ante los tribunales; y en algunos casos les funcionó la estrategia.

Como parte de los beneficios que el SME obtuvo de estas acciones fue la entrega, por parte de la Comisión Federal de Electricidad de las centrales del Sistema Hidroeléctrico Necaxa, así como las plantas Valle de México, Lechería, en el Estado de México, y la Jorge Luque, entre otros predios, y centros de trabajo.

LA NUEVA EMPRESA

Gracias a esto, el SME firmó un acuerdo con la empresa portuguesa Mota-Engil, que derivó en la creación de Generadora Fénix, la primera compañía privada en participar en la apertura del mercado eléctrico en México.

Esta alianza surge para hacerle frente a la nueva configuración del mercado eléctrico mexicano, con la implementación de la Reforma Energética. Mota-Engil aporta su experiencia global, capacidad tecnológica y financiera, solidez, visión social y un fuerte enfoque latinoamericano, mientras que el SME es un socio cuyo capital humano cuenta con un amplio conocimiento y capacidad técnica”, asegura.

La alianza tiene planeadas inversiones por 50 mil millones de pesos en los siguientes años, para la habilitación y modernización de las plantas Jorge Luque, la hidroeléctrica Necaxa, así como en líneas de transmisión, con lo que busca acaparar parte del mercado eléctrico en el Valle de México.

El plan es alcanzar, en un periodo de diez años, una capacidad de generación de dos mil 700 megawatts, que será vendida al mercado Spot y a consumidores calificados, es decir, aquellos que consumen más de un mega.

Los proyectos son plantas de ciclo combinado y una hidroeléctrica; no se descarta la incursión de la empresa en proyectos de otro tipo de energías renovables, como es el caso de un parque eólico de 25 megawatts.

Del total de inversiones de 50 mil millones de pesos, al menos 30 mil millones serán destinados al Proyecto de la Central de Generación Eléctrica Jorge Luque, que en una primera etapa comenzará a suministrar energía a partir de 2020.

Es importante mencionar que la planta se construye en el predio que ocupó la termoeléctrica Jorge Luque, que quedó fuera de servicio luego que el gobierno federal liquidó y desapareció a Luz y Fuerza del Centro.

De tal forma que los 20 mil millones restantes se usarán en la modernización de la hidroeléctrica Necaxa, que tendrá una capacidad de 700 megawatts, así como en una nueva Línea de Transmisión de Lerma.

Foto: Tomada de fenixenergia.com.mx

YA COMPITEN CON LA CFE

A diez años de la extinción de Luz y Fuerza del Centro, el Sindicato Mexicano de Electricistas subsiste con algunos proyectos empresariales, que tienen laborando a unas 900 personas de las más de 44 mil en activo antes del 11 de octubre de 2009, cuando se extinguió la paraestatal.

Otros 900 trabajadores fueron contratados por la Comisión Federal de Electricidad y 28 mil aceptaron su liquidación, renunciando a la protección del sindicato, a sus derechos adquiridos y a demandar al gobierno.

A unos meses de cumplir 105 años de registro ante la STPS, el SME tiene 40% de las acciones de Generadora Fénix, empresa en la cual 14 mil extrabajadores de la paraestatal tienen 9% de participación, mediante la cooperativa Luz y Fuerza del Centro, mientras que Mota Engil México cuenta con 51% de acciones.

Las tres partes operan las hidroeléctricas que pertenecieron a LyFC, mediante un contrato de aprovechamiento por 30 años que firmó el gobierno con el SME, como parte de la liquidación en especie que exigieron estos trabajadores, además de otros acuerdos pactados con Enrique Peña Nieto en 2013.

Además, el gobierno federal le debe al SME la firma de un contrato de suministro de energía eléctrica a largo plazo hasta por mil 700 megawatts para construir plantas de ciclo combinado en Tultitlán, Edomex, la entrega de 35 inmuebles de los 61 que se obligó a dar al sindicato, rentas vitalicias por 200 millones de pesos para 630 trabajadores con más de 20 años de antigüedad y liquidaciones para alrededor de 500 trabajadores que no han podido cobrarla por trámites o por vivir ya en el extranjero.

El registro del SME sobrevive con el contrato colectivo de Generadora Fénix, con una afiliación de 600 trabajadores.

-Aurora Zepeda

“29 MESAS Y HEMOS SIDO ENGAÑADOS”

Apolinar tenía 29 años con nueve meses trabajando en Luz y Fuerza del Centro cuando se decretó la extinción de la paraestatal. Le faltaban tres meses para iniciar su trámite de jubilación.

Hoy está sin trabajo, sin dinero y con diabetes, y mantiene una huelga de hambre afuera de Palacio Nacional junto con cinco compañeros, para demandar que se les entreguen los fondos para su jubilación (unos 80 mil millones de pesos para los 44 mil trabajadores en 2009), y el ISR descontado por el SAT en su liquidación de alrededor de un millón de pesos.

Según Martín Esparza, los trabajadores que firmaron su liquidación renunciaron expresamente a la protección del SME, a sus derechos laborales y a demandar al gobierno.

Con lágrimas en los ojos, Apolinar explica que su familia no tiene qué comer, después de que invirtió su liquidación en varios negocios que lo mantuvieron bien por años, pero que, al cabo del tiempo, perdió por malos manejos de socios.

No me voy a ir. Mi familia no va a tener qué comer, entonces no me voy a mover de aquí y que me perdone quien sea, pero de mí se van a acordar más adelante, porque están
en sus casas cómodamente, ¿y nosotros, qué? Vamos
a luchar, que nos den trabajo”, comentó Apolinar a Excélsior dentro de la carpa en la que realiza su huelga de hambre.

Apolinar pertenece al grupo de Ramón Ramírez, líder de este grupo de manifestantes, que el pasado viernes 27 de septiembre protagonizó un enfrentamiento en la sede del SME.

Hemos sido engañados, en la Segob nos han puesto a funcionarios de segundo o tercer nivel: seis funcionarios diferentes. Ya nos cansamos del juego. Nos reciben, pero todos dicen que tienen que revisar la documentación. Ya hicimos 29 mesas de acuerdo en la Segob. La Junta Federal de Conciliación y Arbitraje dijo que sí procedían las jubilaciones, 13 comprobadas, que cumplían con todos los requisitos. Un funcionario del SAE nos dijo que todo era falso”, explicó Ramón Ramírez, quien agregó que la gente del SAE se levantó de la mesa y por eso iniciaron la huelga de hambre.

- Aurora Zepeda

Se disputan los despojos

Entre los 28 mil trabajadores de Luz y Fuerza que aceptaron ser liquidados, Alejandro Muñoz, extesorero del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), se incorporó a un proyecto auspiciado por el gobierno para crear empleos para tres mil exempleados, para ser subcontratados por la CFE en el manejo de grúas.

Se crearon seis empresas que muy pronto quebraron, pues dicen que el gobierno desconoció los acuerdos.

Alejandro Muñoz, junto con Jorge Sánchez, exlíder del SME en los 90, exigen regresar esa organización a toda la base trabajadora.

Muñoz propone que la STPS siente a una mesa de negociaciones a todos los líderes disidentes con Martín Esparza para que les den “oportunidad de jugar las elecciones que sean con democracia, sin golpeadores, sin amenazas, y vamos a ver si es cierto que él es líder; ya le ganamos una vez, le volveremos a ganar. Y yo no quiero participar”.

Jorge Sánchez asegura que miles de trabajadores firmaron la destitución de Esparza; se dice secretario general interino y asegura que a “Luz y Fuerza la destazaron, tiene mal prestigio; hemos propuesto que se abra, con el SME, la división Centro de la CFE, en un convenio, y que nosotros atendamos la zona centro del país, y la Comisión Federal y el Suterm, el resto”.

Muñoz y Sánchez coinciden en reclamar sólo lo que “es suyo”: el nombre del sindicato, la materia de trabajo y los inmuebles.

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