La sátira en Nacional
Diviértete con nuestras calaveritas y descubre el humor y la creatividad detrás de cada una.

Una vez más a este diario
llegaron las calaveras,
bien lo marca el calendario,
son de Posada herederas.
Una pausa permitimos
en la vorágine incierta
que todos los días vivimos
y que a veces desconcierta.
Hoy se olvidan elecciones
y peleas legislativas,
damos paso a tradiciones
que queremos sigan vivas.
A los muertos veneramos
les ponemos sus altares,
mil flores les ofrendamos
y estos versos populares.

CLAUDIA SHEINBAUM
Tanta gira terminó
cansando a la Presidenta
y nadie le reclamó
que acabara en osamenta.
Amigos y seguidores
de la Jefa se despiden.
No faltan gobernadores
que en el Zócalo coinciden.
Llorando van morenistas
por todo el Centro, despacio,
y sus llantos humanistas
resuenan hasta Palacio.
Al Mictlán partió la flaca,
se marchó sin ver su obra
y los planes que destaca
se quedaron en zozobra.
LA NUEVA CORTE
Al inframundo llegaron
nueve ministros un día,
hasta las togas llevaron
pa’ impresionar a La Fría.
En entrevistas nocturnas
La Parca los fue fichando,
no le importaron las urnas
ni los bastones de mando.
Acordeones y rituales
les fueron restando puntos,
por sus lagunas legales
terminaron bien difuntos.
La Corte les pone flores,
pero sin mucho relajo,
al fin quedan asesores,
son los que hacen el trabajo.

ADAN AUGUSTO LÓPEZ
No por nada Adán Augusto
se siente tan protegido.
No se inmuta, duerme
a gusto,
no lo verán escondido.
No lo asustan alegatos
ni notas reveladoras
que lo ligan a contratos
y también a barredoras.
Atraída, sin dudarlo,
por su famoso cinismo
fue La Muerte a reclutarlo
(no lo extraña el morenismo).
En el averno radica,
tomó rápido el control.
Sólo una cosa critica:
no podrá ver el futbol.

KENIA LÓPEZ RABADÁN
A la Mesa ella llegó
toda de azul y sonriente,
pero un mal trato sintió
y burlas en el ambiente.
Y aunque le piden su venia
fuera la dejan de todo.
No la pelan, pobre Kenia,
así será su periodo.
Ya mejor llamó a La Muerte,
ve terminados sus días.
En ánima se convierte,
no aguantó las groserías.
Su féretro azul marino
ahora se llevan a prisa,
y aunque cambió su destino,
nunca perdió la sonrisa.

ALEJANDRO MORENO
La Muerte quería comprar
una casita en Campeche,
a Alito quiso ubicar
(por ayuda, no sospeche).
La Parca buscó y buscó,
fue de terreno en terreno,
al priista nunca halló,
se ocultó muy bien Moreno.
Se apersonó en El Castillo,
pero lo encontró expropiado,
y nomás no encontró al pillo,
hasta en lo no declarado.
Se va La Huesuda triste,
intentará en Diputados;
le salió muy caro el chiste
lleva los pies destrozados.
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