La protección ejecutiva como se practica está obsoleta
'Uno de los grandes desatinos del sistema de seguridad ejecutiva tradicional es que se basa en las técnicas convencionales en la lucha contra un enemigo no convencional'

CIUDAD DE MÉXICO.
Enfrentar al crimen organizado de manera decidida, sin simulaciones, negociaciones ni tregua, tienen su precio. Omar García Harfuch, responsable de la seguridad de la Ciudad de México y autor de numerosos y contundentes golpes contra el crimen organizado, sufrió un atentado en el cual fallecieron dos de sus protectores, él mismo fue herido y un ciudadano más perdió la vida por estar en el lugar y momento equivocados.
Este lamentablemente hecho es solo una prueba más que la protección ejecutiva como se practica hoy queda obsoleta. Aclaro que no es mi intención criticar la actuación del equipo de protección, al contrario. A pesar de que el secretario resultó herido, su equipo de seguridad logró salvarle la vida donde dos de sus compañeros dieron la propia en un acto heroico.
Ellos hicieron su trabajo de manera perfecta dentro del sistema de trabajo y entrenamiento que conocen. Lo que quiero apuntar es que justamente ese sistema de concebir y practicar la protección ejecutiva es el que debe cambiar para salvar vidas, no solo de los protegidos sino también de los protectores y de los ciudadanos en general.
Estos hechos también confirman que un operativo de seguridad basado en la reacción por muy numeroso y bien armado que sea, no reduce los riesgos a un nivel aceptable ni para los protegidos, ni para los escoltas, ni tampoco para los ciudadanos. Si bien es cierto que el secretario sobrevivió, no obstante, resultó herido, y de no haber sido también favorecido por “la fortuna”, los resultados pudieron haber sido todavía más lamentables. En cada acto de reacción la moneda está en el aire y la vida del protegido está en juego con resultados siempre inciertos.
No voy a entrar en los detalles técnicos del ataque ya que no tenemos suficiente información para tal análisis. Sin embargo, me enfoco en la visión estratégica del evento.
Lo que resulta evidente, es que los delincuentes ejecutaron el ataque de manera bien organizada, con gran precisión, conociendo los lugares y horarios de manera precisa. Esto puede apuntar, como se estaba especulando a una fuga de información, aunque no necesariamente. Sabemos que antes de cada ataque o secuestro los delincuentes observan a la víctima durante semanas y meses para determinar sus hábitos, horarios, capacidades y alcances de su equipo de protección. A esto lo llamamos vigilancia hostil.
Una de las herramientas más valiosas de la protección ejecutiva moderna es la contra vigilancia, que implica equipos especiales no convencionales que tienen la tarea de detectar la vigilancia hostil y con acciones correspondientes, desactivar el ataque mucho antes de que ocurra evitando así la confrontación y todos los riesgos que esto conlleva.
También debemos de tomar en cuenta que los delincuentes no aparecen por arte de magia en el lugar del ataque, sino que están en el punto o en los alrededores un tiempo determinado antes de la agresión.
Si el atentado no se detuvo en las fases previas mencionadas entonces se tiene que detener en esta última fase antes de los hechos.
En esta fase, los agresores se posicionan en un punto vulnerable de la víctima previamente seleccionado. Este punto debe implicar una exposición, paso obligado para el ejecutivo, un “punto de ahogo” pero a la vez debe ser de fácil huida para los delincuentes. De acuerdo con las versiones periodísticas, en este caso los delincuentes estaban apostados cerca del punto donde se llevó el atentado contra el secretario más de dos horas de anticipación.
Operaciones que llamamos Alerta Temprana, definen estos puntos de riesgo y los intervienen con anticipación, evitando que el ejecutivo entre en la trampa, desactivando así el ataque minuto antes de que ocurra. Si el equipo de seguridad en su estrategia cuenta con estos grupos también no convencionales puede desactivar el ataque minuto antes de que ocurra. Minutos que salvan vidas.
Como pudimos ver, uno de los grandes desatinos del sistema de seguridad ejecutiva tradicional es que se basa en las técnicas convencionales en la lucha contra un enemigo no convencional. Asimismo, apostar por “poder de fuego vs poder de fuego” genera grandes riesgos para el ejecutivo, los protectores y los ciudadanos.
El gran reto de la protección ejecutiva moderna es dar un mayor peso a los operativos no convencionales que desactivan los ataques antes de que el protegido sea expuesto a riesgo. Como en un partido de fútbol la mejor defensa de la portería es jugar adelante y en el medio campo. Como profesionales de seguridad debemos ser creativos y ofrecer los sistemas de protección ejecutiva más eficientes y adaptados a las necesidades y las amenazas que emergen en la sociedad moderna.
*CEO de AGS Group y representante en México de International Bodyguard Segurity Services Asociation (IBSSA). Autor del libro de próxima publicación: “Protección Ejecutiva en el Siglo XXI. La Nueva Doctrina”. @ivanims77
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