IA revoluciona el combate al Parkinson: Así mejora el diagnóstico y tratamiento

Esta tecnología se perfila como una herramienta para reducir desigualdades y acercar evaluaciones especializadas a quienes no pueden acceder a un neurólogo.

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Para enfrentar esa variabilidad, el equipo del Dr. Marín desarrolla Patito, una plataforma que utiliza algoritmos de inteligencia artificialFoto: Lourdes López y Especial

XALAPA.- La inteligencia artificial comienza a ocupar un lugar central en la investigación y la atención de la enfermedad de Parkinson, un padecimiento neurodegenerativo que aún no tiene cura y que afecta la movilidad, la autonomía y la calidad de vida de millones de personas.

En México, donde estados como Veracruz figuran entre los de mayor incidencia, esta tecnología se perfila como una herramienta para reducir desigualdades y acercar evaluaciones especializadas a quienes no pueden acceder a un neurólogo.

El neurocirujano Gerardo Marín Márquez, con formación en ingeniería biomédica en Cleveland Clinic, explica que el principal obstáculo en el diagnóstico del Parkinson es la subjetividad clínica.

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La valoración tradicional depende de lo que el médico observa: la lentitud de movimiento, la rigidez, el temblor, la inestabilidad. Pero esa observación varía entre especialistas. “De cien médicos, setenta pueden decir que un paciente está en cierto estadio de Parkinson y el otro treinta por ciento opinar otra cosa. En medicina no podemos permitirnos esos porcentajes”, señala.

Para enfrentar esa variabilidad, el equipo del Dr. Marín desarrolla Patito, una plataforma que utiliza algoritmos de inteligencia artificial y visión computacional para medir con precisión lo que antes solo podía describirse.

El sistema registra magnitudes físicas —metros por segundo, radianes, amplitud de movimiento, patrones al caminar o al levantarse— y las procesa mediante una red neuronal capaz de estimar el estadio de la enfermedad, del uno al cuatro. Esta medición objetiva permite orientar el tratamiento habitual, como la combinación levodopa–carbidopa, y dar seguimiento a la progresión del paciente.

El proyecto nació a partir de un caso concreto: una paciente que no podía acudir al Centro de Parkinson porque no tenía cuidadores que la trasladaran. Esa limitación, común en zonas rurales y serranas, llevó al equipo a buscar una alternativa que no dependiera de la presencia física del especialista. “Imaginen estar en la sierra, sin acceso a un neurólogo.

Cada vez se vuelve más complejo y doloroso para los pacientes”, explica el médico. La plataforma busca precisamente atender a quienes hoy están fuera del sistema de salud especializado.

Además de mejorar el diagnóstico, el especialista señala que Patito aspira a generar información epidemiológica. Veracruz, por ejemplo, es el segundo estado con mayor incidencia de Parkinson, pero aún no existen suficientes datos para explicar las causas. La plataforma permitirá recopilar información de pacientes que se registren voluntariamente, lo que podría abrir nuevas líneas de investigación sobre factores de riesgo y distribución territorial de la enfermedad.

El proyecto avanza en colaboración con la UNAM y se prepara para integrarse con equipos de Cleveland Clinic, en un esfuerzo interdisciplinario que reúne ingeniería, electrónica, robótica, inteligencia artificial, neurología y neurocirugía.

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El Dr. Marín destaca también la participación de jóvenes investigadoras como Ariana Tejeda Santis, estudiante de la maestría en Inteligencia Artificial en la UNAM, quien trabaja en el desarrollo de los modelos computacionales.

Aunque el Parkinson suele manifestarse clínicamente alrededor de los 65 años, los síntomas no motores —como la pérdida del olfato o alteraciones gastrointestinales— pueden aparecer una década antes.

La IA permite detectar estos cambios tempranos y construir modelos predictivos que, en el futuro, podrían ayudar a retrasar la progresión hacia etapas más avanzadas. Por ahora, no existe forma de prevenir la enfermedad, pero la combinación de rehabilitación física y análisis automatizado del movimiento abre una ventana de esperanza.