Histórico 1968: Gobierno contacta a los estudiantes
El CNH y la Coalición de Profesores confirmaron que recibieron comunicación gubernamental, aceptando el debate público, con base en el pliego petitorio de 6 puntos; la ruta para la marcha del 27 de agosto estaba lista

CIUDAD DE MÉXICO.
Vía telefónica, desde la Secretaría de Gobernación contactaron a estudiantes y profesores para ir afinando detalles de un eventual diálogo, cuando el conflicto estudiantil cumplía 32 días.
El oficial mayor de Gobernación les informó a los estudiantes que los delegados oficiales serían Luis Echeverría, titular de Gobernación, Agustín Yáñez, secretario de Educación Pública, el regente Alfonso Corona del Rosal y los procuradores, general de la República y del Distrito, Julio Sánchez Vargas y Gilberto Suárez.
De forma paralela a los contactos para un encuentro entre las partes, el Consejo Nacional de Huelga (CNH) dio a conocer a Excélsior, la ruta trazada para la manifestación del martes 27.
En la información publicada hoy hace 50 años, con el título “Primeros contactos entre gobierno y alumnos para fijar sede del diálogo”, el reportero Jaime Reyes Estrada escribió que el CNH, en asamblea, había fijado las condiciones para las pláticas con el gobierno federal, y que eran que fuese público, que aunque podía ser en la Secretaría de Educación Pública o la de Gobernación, de preferencia en el Auditorio Nacional –recientemente remodelado para las competencias de gimnasia de los Juegos Olímpicos– y que fuera televisado, como lo había propuesto inicialmente Heberto Castillo.
La Coalición de Profesores de Enseñanza Media Superior Pro Libertades Democráticas, a la que pertenecía Castillo, como uno de los hombres más visibles, hizo público un manifiesto como respuesta a la llamada telefónica desde el Palacio de Covián.

El entonces secretario de Gobernación, Luis Echeverría, invitó a los estudiantes a que se comunicaran con las autoridades competentes.
Hemos recibido comunicación telefónica del Gobierno de la República en el sentido de que aceptaba el diálogo que planteamos en nuestro desplegado publicado el 23 del presente, conjuntamente con el Consejo Nacional de Huelga, en contestación a la posición del Poder Ejecutivo Federal radiada y publicada el día anterior.
Consideramos que la Coalición de Profesores de Enseñanza Media Superior Pro Libertades Democráticas está constituida en apoyo del pliego petitorio de seis puntos formulado por el Consejo Nacional de Huelga y que el movimiento ha sido impulsado y dirigido fundamentalmente por ese Consejo, único representativo de los estudiantes en huelga en toda la República, el Consejo de representantes de esta Coalición aprobó por unanimidad que el Consejo Nacional de Huelga sea el único que decida acerca de los representantes del movimiento en el diálogo público con las autoridades.
Reiteramos que la Coalición es el único representante de los maestros que apoyan el movimiento, como ha sido reconocido en la respuesta telefónica mencionada al principio”.
Ese 25 de agosto de 1968, a la Coalición de Profesores le surgió una contra, que la desconocían como interlocución magisterial y que firmaron un desplegado en ese sentido como Comités Ejecutivos Delegacionales del Sector Politécnico.
Por su parte, el CNH hizo público hoy hace 50 años un comunicado, también aludiendo a la llamada telefónica desde Gobernación.
El Consejo Nacional de Huelga ha recibido el día 23 de agosto comunicación telefónica de la Secretaría de Gobernación en el sentido de que acepta el debate público, con base en nuestro pliego petitorio de 6 puntos, con este Consejo, acatando nuestras condiciones expresadas en el manifiesto aparecido el 23 de agosto…”
Enterados de esto hacemos saber al pueblo de México que por el mismos medios (teléfono), estamos estableciendo contacto con las personas designadas por el gobierno federal para este efecto”.
En la información publicada en Excélsior hoy hace 50 años se refiere a que el gobierno federal había reiterado su invitación a discutir con los estudiantes, aunque no aclaró si estas pláticas serían en privado o públicas.
Enrique Abrego, entonces director de información de la Secretaría de Gobernación, fue quien en esta ocasión dio la cara a los representantes de los medios. Informó que “El licenciado Luis Echeverría, secretario de Gobernación, no dijo que el diálogo fuera privado o a puerta cerrada. La finalidad, la idea final, será el diálogo; que los estudiantes se comuniquen con las autoridades competentes”.
El funcionario federal, según la nota informativa de Reyes Estrada, dijo: “El gobierno no les fijó condiciones, porque no es la idea. Las condiciones las ponen ellos”.
Sobre la ruta pactada para la manifestación del siguiente 27 de agosto, Excélsior publicó lo siguiente:
Comenzará en el Museo de Antropología, en Chapultepec, seguirá por el Paseo de la Reforma hasta avenida Juárez, pasaría por San Juan de Letrán (actualmente Eje Central) y doblaría en Donceles, hará parada en la Cámara de Diputados (hasta 1976 la Cámara de Diputados estuvo en la actual sede de la Ciudad de México), después se dirigiría a la Cámara de Senadores, en Xicoténcatl, para tomar Madero y llegar al Zócalo.
Integrantes del CNH le dijeron al reportero Reyes Estrada que el mitin en el Zócalo sería permanente y mencionaron que el acto podía ser de protesta o de desagravio a las escuelas y autoridades. “Todo depende del gobierno federal”, dijeron.
En este contexto fue que uno de los integrantes del CNH dijo que, ante la disposición del gobierno a dialogar, ellos podrían acudir a cualquier sitio a las pláticas públicas.
Mientras que los jóvenes seguían movilizándose por todos los rumbos de la ciudad, en mítines y pidiendo ayuda a la gente, principalmente en colonias populares.

En la imagen, miembros del Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO) de 1968.
Anunciaron los estudiantes que cerca de 5 mil alumnos del Politécnico asistirían ese 25 de agosto, a partir de las 11 de la mañana, al sepelio de Vicente Reyna Betanzos, estudiante del Poli que murió en un accidente, cuando un vehículo volcó cerca de las instalaciones politécnicas, a su regreso de una comisión informativa por el Estado de México. Reyna Betanzos estudiaba en la Escuela de Economía del Politécnico.
En la página 13 de Excélsior, del 25 de agosto, se publicó una fotografía donde aparecen Manuel Alonso Aguerrebere, presidente del Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO) y Ricardo Joaquín Diez Hidalgo, en el momento de una conferencia de prensa, en donde el grupo de ultraderecha dijo:
Que en la manifestación que realizaron ayer (24 de agosto de 1968) los estudiantes de esa agrupación no hubo ataques al gobierno porque esa organización nunca habla de cuestiones políticas nacionales.
Lo hacemos sólo en cuestiones políticas de la Universidad y de lo que se relaciona con ella”.
Según Alonso Aguerrebere, había una cruzada patriótica en la ciudad para denunciar la política comunista y hacer ver el peligro que ésta representa no sólo en nuestro país, sino en el mundo. Y anunció que tenía planada una manifestación pacífica ante la embajada rusa para protestar por la invasión a Checoslovaquia (sucedida el 21 de agosto y que fue el fin de la Primavera de Praga que comenzó el 5 de enero de 1968).
Ese mismo 25 de agosto de hace medio siglo en la información ofrecida por este diario se publicó una declaración del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), en la que puntualiza que, como organización revolucionaria, no podía permanecer al margen de cualquier problema que afecte al país o a cualquier sector de nuestro pueblo y que se oponía a toda restricción del ejercicio pleno de la democracia y que en esos momentos esa organización está en contra de cualquier tipo de represión de las libertades que han prevalecido en México.
Estamos de acuerdo –se lee en el comunicado del SME– con los estudiantes cuando rechazan cualquier infiltración extraña, sea cual sea su tendencia, como en el caso de la provocación de los agentes de la CIA que tratan de crear el mito de que México está saturado de comunistas. El SME considera de urgente necesidad que autoridades y auténticos estudiantes, sin intransigencias, inicien las pláticas”.
En el debate público organizado por la Tribuna Nacional de la Juventud, con sede en el Club de Periodistas, los distintos oradores que tomaron la palabra le dieron la razón a los estudiantes en el conflicto que había comenzado el 22 de julio anterior con una gresca entre estudiantes de las Vocacionales 2 y 5 contra alumnos de la preparatoria particular Isaac Ochoterena, en la Plaza de la Ciudadela.
Los participantes en ese debate ponderaron que el Movimiento Estudiantil no era procomunista ni anticomunista, sino que su fin era hacer valer los derechos que la Constitución de la República otorga al pueblo.
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