Guillermina Ramírez, una niña soñadora que quería ser militar
Guillermina es cadete de segundo año de la Escuela Militar de Enfermería.

Originaria de San Juan Copala, comunidad triqui del municipio de Santiago Juxtlahuaca, Oaxaca, Guillermina Ramírez Santiago se define como una niña soñadora que siempre quiso ser militar, sueño que surgió a los seis años cuando vio por televisión un desfile del 16 de septiembre.
De la parte de región triqui, de ahí vengo, pues era una niña soñadora que quería pertenecer a un plantel militar; que al final sí se le cumplió, pero fue un proceso muy, cómo le digo, muy bonito, la verdad; porque al querer entrar acá, era algo que nada más era un sueño, pero que al final sí se hizo realidad y eso se le debo gracias a mis tíos, que me ayudaron mucho durante el proceso y, sobre todo, la ayuda de mis papás que, sí estaban de acuerdo de que perteneciera a un plantel militar”, comentó.
Hoy, Guillermina es cadete de segundo año de la Escuela Militar de Enfermería, uniforme que porta con orgullo por haber conseguido su objetivo.
Para mí sí fue un poquito complicado, porque al salir de allá y venir acá, no sabía dónde pararme y luego estar acá, decir ‘sí pude realizar o no’, o sea, me hacía esa pregunta cada mañana: ¿es verdad que estoy portando este uniforme sí o no?, y la verdad se siente bien bonito, sí se siente bien bonito, se siente bien padre; porque, por ejemplo, mis compañeros de la prepa no tienen este honor de portar este uniforme”, comentó la cadete Ramírez Santiago.
El Gobierno de México designó el 2025 como el Año de la Mujer Indígena; pero en San Juan Copala, las mujeres siguen enfrentando un rezago en materia de formación, derivado de los usos y costumbres, reconoció la cadete de Enfermería.
Sí todavía es un poquito complicado, sobre todo por las mujeres, porque siento que ellas necesitan saber un poquito más orientarse o, ahora sí que guiarse de alguien más para saber que si pueden realizar, cosas que ellas quieren, que no todo depende de un hombre o de sus papás”, comentó.
Para la cadete Ramírez Santiago no fue fácil. Tras concluir la preparatoria en Oaxaca mudó con sus tíos, uno de ellos militar, a la capital del país, y pudo ingresar a la Escuela Militar de Enfermería hasta su tercer intento.
La verdad sí me sentí muy mal, de hecho, dije: ‘bueno, por alguna razón no quedé’, no pero nunca, nunca, me resistí dije: ‘sí puedo, tengo que qué esforzarme aún más’.
Y ya en el segundo intento fue lo mismo, pero a diferencia del primer intento, fue que yo dije: ‘ya pasé, ya voy hasta la mitad’, algo me falló, tengo que mejorar eso, y ya en la tercera fue cuando yo creo que hice todo bien, o sea, todo lo que no pude hacer en el primer intento, en el segundo intento, ya la tercera pues ya hice todas bien”, dijo.
Actualmente, el día de la cadete comienza poco después de las cinco de la mañana, para tomar sus clases, iniciar sus prácticas clínicas, hacer acondicionamiento físico, tomar sus tres alimentos y, en ocasiones, llegar a la madrugada en la biblioteca.
Es la única cadete que habla la lengua triqui, por lo que sólo puede practicarlo los fines de semana, cuando habla por teléfono con su familia.
Guillermina ya participó ya en su primer desfile del 16 de septiembre, lo que le hizo recordar a esa niña que comenzó a soñar viendo la televisión.
Sí, la verdad, sí. Incluso no podría mentirle, ese día yo creo que sí lloré de emoción, porque fueron muchas emociones en un solo día, porque fue un mi primer desfile y de poder realizar ese sueño que desde siempre quise, de estar ahí presente estar sobre todo dar la vista”, comentó.
En triqui, la cadete Ramírez Santiago envió un mensaje a las jóvenes de su comunidad que siguen pensando si es posible salir de San Juan Copala y superarse.
Les hago una invitación a todos ustedes, especialmente para ustedes hermanas triquis, que aquí pueden parten pueden pertenecer a un plantel militar, cualquier plantel que quieran. Aquí les ofrecen comida, dormitorios, uniformes, incluso tenemos lavandería, y los fines de semana nos dan algo para nuestros gastos personales, que podemos gastar los días sábado, domingo, en lo que queramos”, dijo la cadete de Enfermería Ramírez Santiago.
JCS
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