Teotihuacan en la superficie

Ante la inminente inauguración del Mundial de Futbol, en junio próximo, se anunció una inversión de 30 millones de pesos para esta zona arqueológica.

Cualquier presupuesto para mejorar un sitio arqueológico siempre será loable. Y más cuando se trata de Teotihuacan, declarado Patrimonio de la Humanidad desde hace casi cuatro décadas, ubicado como el segundo más visitado de México, con 1 millón 785 mil 275 visitantes en 2025, y señalado desde hace una década por el deterioro de

sus instalaciones.

Por eso no resulta extraño que, ante la inminente inauguración del Mundial de Futbol, en junio próximo, la secretaria de Cultura, Claudia Curiel, y el titular del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Joel Vázquez, anunciaran por todo lo alto “una inversión de 30 millones de pesos” en Teotihuacan, la cual calificaron como “algo que no se había hecho en más de tres décadas”.

Pero lo que ambos funcionarios omitieron en la brevedad de su comunicado del martes pasado —pues curiosamente no convocaron a la prensa, como sí lo hicieron para mostrar la intervención en las escuelas de artes del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL)— fue aclarar si ya resolvieron los problemas de fondo en el sitio. ¿O han olvidado que desde hace más de cuatro años el propio Diego Prieto, entonces titular del INAH, refirió los riesgos que enfrenta Teotihuacan? ¿Ya no recuerdan el grave desgaste en la Pirámide de la Serpiente Emplumada, señalado como uno de los edificios más importantes del México antiguo?

No dejemos de lado que al menos dicha pirámide registra arenización y disgregación de sus rocas, filtraciones, manchas de humedad, fracturas y pérdida de color y de elementos arquitectónicos, tal como Aída Castilleja, Sergio Gómez Chávez, Rogelio Rivero Chong, el fallecido Pedro Francisco Sánchez Nava y el extitular del INAH expusieron en el siguiente video:

https://www.youtube.com/watch?v=2rblFcDHPXg.

El propio Diego Prieto describió así la situación de Teotihuacan: “A más de un siglo de su descubrimiento y exploración por Manuel Gamio, en 1917, se han ido acumulando riesgos y afectaciones en sus elementos pictóricos y escultóricos, por exposición a las condiciones ambientales, lo que pone en riesgo la pérdida de sus elementos icónicos. Se trata de un proceso de deterioro que se ha acelerado en los últimos 18 años, particularmente por la lluvia, el viento, la humedad, la contaminación y las marcadas oscilaciones térmicas diarias y estacionales, así como por la radiación solar”.

Además, reconoció que el problema más grave se observa en la Pirámide de la Serpiente Emplumada, ante lo cual se lanzó una convocatoria para resolver su protección. Esto derivó en un proyecto ganador (a cargo de Dos Puntos Arquitectura), que implicaría “la colocación de una estructura metálica que sostendrá una membrana de 700 metros cuadrados, elaborada con un polímero termoplástico, resistente al calor, la corrosión y los rayos UV… que tendría un costo cercano a los 50 millones de pesos” (Excélsior, 21/09/2022).

Incluso, en marzo de 2024, el Instituto Nacional de Antropología e Historia debió emprender una campaña de recaudación para comenzar los trabajos de la estructura, sin dejar de lado que aún faltaría la restauración del monumento. Pese a todo, desde inicios de 2025 no hay noticia de aquellos trabajos. ¿Se terminaron?, ¿están en pausa?, ¿ya no se recaudaron los fondos necesarios para concluir la obra?, ¿cuándo se restaurará la pirámide?, ¿o ya no es algo urgente?

Ojalá que este “proyecto integral de rehabilitación y renovación del sitio”, anunciado por Curiel y Vázquez, no sea un gesto superficial que sólo busque enchular la zona arqueológica para alegrar la vista del turista extranjero con nuevas taquillas, pórticos, senderos y mobiliario, así como sus tres museos (el de la Cultura Teotihuacana, el de los Murales Teotihuacanos Beatriz de la Fuente y el de la Ciudadela), sino que realmente resuelva el grave deterioro que enfrenta Teotihuacan.