Gritan a Adán Augusto: “¡Ése de La Barredora!”; insiste en no dar declaraciones
El líder de la Jucopo del Senado hace un recorrido por los alrededores de la antigua sede de la Cámara alta para observar los puestos de comida y restaurantes

Rodeado todo el tiempo por al menos 50 reporteros, camarógrafos y reporteros gráficos, el líder de los senadores de Morena, Adán Augusto López Hernández, caminó a los alrededores de la vieja casona de Xicoténcatl 9, sede histórica del Senado.
“¡Ése de La Barredora!”, le gritó un ciudadano que, a paso rápido, caminaba sobre la calle de Cuba, mientras observaba a lo lejos el enjambre de periodistas que rodeaba al tabasqueño.
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Miró los menús de algunos restaurantes en la calle de Allende; dialogó brevemente con algunos comensales y, como pocas veces, accedió a dialogar con los insistentes reporteros.
De buen ánimo, Adán Augusto López salió de la vieja casona de Xicoténcatl, que durante décadas fue la sede del Senado y que ayer fue el sitio en que Morena realizó la reunión previa a la apertura del periodo ordinario de sesiones.
Eran las 13:41 horas cuando salió del edificio acompañado de dos funcionarios del área de Comunicación Social: Edgar Ramírez y Roberto Garduño. Decidió caminar sobre la calle Callejón del 57, donde se ubica un famoso puesto de gorditas.
–¿Ya ha probado las gorditas?, le preguntó Excélsior.
–No, respondió.
Los comensales del puerto de gorditas voltearon a ver al personaje político que los veía a lo lejos, porque la presencia del enjambre de periodistas hacía notoria su presencia, que en ningún momento se detuvo.
Al llegar a la esquina con Cuba, observó la calle cerrada, bloqueada por decenas de muebles de un reciente desalojo de habitantes de un edificio que fue reclamado por sus propietarios.
–¿Qué opina del desalojo del que fuimos víctimas?, le planteó uno de los inquilinos afectados.
–No hablo de temas que no conozco le respondió y siguió su paso por la calle de Cuba. Pasó por una imprenta y varios restaurantes que comenzaban a ofrecer la famosa comida corrida de tres tiempos y agua, con un costo máximo de 70 pesos.
Fue ahí donde el ciudadano le gritó: “¡Ese de La Barredora!” y Adán Augusto no se inmutó.
A DOMICILIO
Dio vuelta en la calle de Allende, donde también hay varios restaurantes. El dueño de uno de ellos le invitó a pasar, a probar la comida y le dijo que “tenemos también servicio a domicilio; si quiere usted que le llevemos comida al Senado”, pero Adán Augusto declinó la invitación.
Llegó a la esquina de Allende y Donceles, calle por la que siguió su paso hasta llegar a la sede del Senado y mientras hablaba con los periodistas, otro ciudadano soltó un “Ratero!”, mientras López Hernández explicaba a los periodistas que no tiene animadversión hacia ellos, simplemente no le gusta dar declaraciones.
Unos momentos después, divertidos por la escasa participación de priistas en la marcha de apoyo a Alejandro Moreno Cárdenas, los senadores de Morena interrumpieron sus chistes en el chat del grupo parlamentario, cuando la senadora Martha Lucía Micher les compartió el post en X en que esta reportera difundió, con el momento en que el ciudadano gritó “¡ese de La Barredora!” a su coordinador y aseguró que “es muy bajo” haber compartido el mensaje.
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*mcam
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