La escuela puede salvar lenguas indígenas o acelerar su extinción, advierten
Especialista alerta que el principal factor de riesgo es la ruptura de la transmisión intergeneracional

En México, más de 40 millones de personas se reconocen como indígenas, pero sólo siete millones hablan una lengua originaria, una cifra que ha caído 40% en los últimos años, advirtió la especialista Graciela Quinteros, investigadora en educación indígena, durante el Encuentro Internacional Alfabetización, Equidad y Futuro.
La experta señaló que las lenguas indígenas del país se encuentran en proceso de desplazamiento, incluida el maya, la segunda más hablada. El principal factor de riesgo, explicó, es la ruptura de la transmisión intergeneracional: más de la mitad de la población hablante tiene hoy más de 50 años, mientras que madres jóvenes han dejado de hablar con sus hijas e hijos en su lengua, para favorecer su incorporación a la lengua escrita, que en el sistema escolar suele impartirse en español.
En este contexto, la alfabetización ha adquirido un alto valor social, pero también ha incidido en el desplazamiento y la vitalidad de las lenguas indígenas, sin que ello implique la desaparición inmediata de la identidad cultural, dijo.
La pregunta que debemos hacernos como países es si queremos una historia de 500 años de colonización o una de más de 3 mil años de culturas ancestrales”, planteó.
Quinteros subrayó que el problema no es únicamente lingüístico, sino que está atravesado por un horizonte colonial aún presente.
Cuando la escuela toma relatos de tradición oral y los convierte en ‘mitos’ o ‘leyendas’, los ficcionaliza y los despoja de su sentido”, afirmó. Esta práctica, consideró, debilita no sólo las lenguas, sino también los sistemas culturales que sostienen la vida comunitaria.
Como experiencia alternativa, compartió el trabajo de producción de libros artesanales en lenguas originarias, elaborados por docentes y comunidades. Esta iniciativa ha permitido ampliar los usos de la lengua escrita y transformar a escuelas rurales en espacios de producción cultural.
Cuando las comunidades producen sus propios libros, la alfabetización en lenguas indígenas es posible y se convierte en un proceso de apropiación cultural”, afirmó.
Quinteros concluyó que garantizar la alfabetización indígena implica reconocer la tradición oral, ampliar las prácticas letradas en las comunidades y replantear el papel de la escuela, que puede convertirse tanto en un espacio de desplazamiento como de resistencia cultural.
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