Escasean los rectores de 8 años en la UNAM; construyen estabilidad
De los 33 hombres que han ocupado el máximo cargo en la Universidad Nacional desde 1910, sólo cinco han logrado la reelección

Marcada por la huelga estudiantil que cerró la UNAM durante diez meses al finalizar el siglo pasado, la Junta de Gobierno ha optado por elegir rectores que puedan quedarse dos periodos de cuatro años, pues del 2000 al 2023 sólo ha habido tres jefes natos: Juan Ramón de la Fuente, José Narro Robles y Enrique Graue, todos médicos.
Entre los diez finalistas a la rectoría, seis tienen edad suficiente para encabezarla ocho años: Laura Acosta, Sergio Alcocer, Germán Fajardo, William Lee, Leonardo Lomelí e Imanol Ordorika. Los cuatro restantes tienen edad para sólo un periodo: Luis Álvarez Icaza, Raúl Contreras, Patricia Dávila y Guadalupe Valencia.
El primer periodo del próximo rector o rectora de la UNAM comenzará en noviembre próximo y concluirá en noviembre del 2027, justo cuando el próximo titular del Ejecutivo estará en la mitad de su mandato y la sociedad tendrá el derecho constitucional a movilizarse para solicitar una revocación de mandato.
De los 33 hombres que han ocupado la rectoría de la UNAM desde 1910, sólo cinco han logrado la reelección, principalmente a partir del llamado periodo de estabilidad en el proceso de sucesión del rector, con la creación de la Junta de Gobierno en 1945: Luis Garrido Díaz fue reelecto, pero sólo estuvo ocho meses más, por lo que su rectorado fue de cuatro años con ocho meses; Nabor Carrillo Flores fue el primer rector en ejercer el cargo durante ocho años, al lograr la reelección y dos periodos completos.
Ignacio Chávez también logró la reelección, pero un conflicto estudiantil lo llevó a renunciar, por lo que su periodo al frente de la UNAM fue de cinco años con dos meses: un periodo completo y 14 meses del segundo.
El segundo rector en mantenerse ocho años consecutivos fue Guillermo Soberón y el tercero fue José Sarukhán Kermez. Después, Juan Ramón de la Fuente logró la reelección y completó dos periodos, lo mismo que José Narro Robles y Enrique Graue.
La estabilidad de la UNAM que se construyó poco a poco desde que la Junta de Gobierno es la única electora de los rectores y que había imperado desde el rectorado de Guillermo Soberón, luego de la histórica huelga del Sindicato de Trabajadores, que obligó a la renuncia del rector Pablo González Casanova, se rompió en 1999, cuando el Consejo General de Huelga paró las actividades de la Universidad durante diez meses y orilló a la renuncia del rector Francisco Barnés.
Con la UNAM tomada, la Junta de Gobierno debió sesionar en el antiguo Palacio de Minería, hasta donde llegaron los universitarios para proponer a los aspirantes a rectoría. Cuando la Junta eligió a Juan Ramón de la Fuente, emitió un comunicado en el que expresó la posición que ha imperado desde ese noviembre de 1999: la urgencia de que se procurara la estabilidad institucional entre todos los integrantes de la comunidad, en torno a un jefe nato que instará a la unidad.
La universidad, dijo entonces la Junta, está “en una circunstancia crítica”. La universidad se pregunta por su futuro. Responder a esta pregunta, comentar la respuesta, desechar lo que debe ser superado y construir lo que deba ser construido, no es tarea de un sólo hombre; es labor, deber y compromiso de todos los universitarios. Por ello, la Junta de Gobierno convoca a la comunidad universitaria a sumarse a esta gran obra colectiva”.
Concluidos los dos periodos de De la Fuente, la Junta eligió a Narro y explicó a la comunidad que “tomó en cuenta la situación general del país, de la educación superior y de la Universidad Nacional Autónoma de México”.
Resaltó que en ese 2007, para ella fue importante el compromiso de “sostener el carácter nacional, autónomo, público, gratuito y laico, así como sus principios de libertad de cátedra e investigación y su decidido compromiso social”.
Después, al concluir los ocho años de Narro, y en medio de los amagos de los universitarios radicales en contra de uno de los aspirantes, la Junta explicó que eligió a Enrique Graue, porque ponderó, “la calidad y la viabilidad institucional del proyecto; la necesidad de equilibrar la estabilidad y los cambios institucionales futuros; la imperiosa demanda de innovar en los procesos docentes e impulsar la formación de nuevas licenciaturas interdisciplinarias; la promoción de la vinculación entre investigación y docencia, así como entre Universidad y sociedad”.
La sucesión en la rectoría de la UNAM en este 2023 se desarrolla en un contexto en que las autoridades federales han limitado los recursos a las universidades públicas, tanto en materia presupuestal como en apoyos para el desarrollo de su trabajo; recientemente fueron limitados los programas de posgrado y se registró la consecuente disminución de becas para quienes realizan sus estudios superiores a la licenciatura.
Además, se cancelaron becas para estudiantes universitarios de escasos recursos, lo que generó la protesta estudiantil, pero la decisión de la UNAM de entregar ella misma esas becas que anuló el gobierno federal, contuvo la revuelta.
De igual manera, desde la Cámara de Diputados, en marzo pasado, el morenista Armando Contreras Castillo planeaba presentar una propuesta de reforma a la Ley Orgánica de la UNAM para desaparecer la Junta y abrir el proceso de elección del rector a votaciones directas de la comunidad. La iniciativa jamás se publicó en la Gaceta Parlamentaria y no se abrió proceso legislativo para ser realidad.
Inestabilidad
Aunque hay voces que han solicitado que sea la comunidad quien elija de manera directa al rector, la propia historia de la UNAM demuestra que eso sólo le ha generado inestabilidad institucional.
Desde el 22 de septiembre de 1910, cuando logró su calidad de Universidad Nacional, hasta junio de 1929, cuando conquistó su autonomía, el rector era nombrado por el Presidente de la República y en sólo esos 19 años tuvo nueve cambios en la rectoría, que fue ocupada por diez académicos, nueve de ellos de manera formal y uno como interino. Ezequiel A. Chávez fue dos veces rector en periodos diferentes: en 1914 y en 1924, por lo que son 11 rectorados, encabezados por diez académicos.
Desde el 11 de julio de 1929 hasta el 18 de agosto de 1944, el rector era elegido por el Consejo Universitario de una terna propuesta por el Presidente. En esos 13 años, la UNAM tuvo siete rectores; el que más duró fue Ignacio García Téllez, con tres años y dos meses, amén de cuatro académicos que asumieron como encargados de oficina mientras se elegía al nuevo rector.
Y desde 1945 en que comenzó a existir la Junta y este 2023, la UNAM ha tenido 16 rectores, que han encabezado 26 rectorados, dado que cinco estuvieron más de un periodo; es decir, en 78 años ha tenido 16 rectores, mientras que en 35 años tuvo a 17 rectores.
Comenzarán a grabar spots en TV UNAM
Hoy comenzará la pasarela de los 10 aspirantes a la Rectoría en los medios internos de comunicación de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Como Excélsior lo adelantó el pasado viernes, los aspirantes iniciarán sus participaciones en TV UNAM y Radio UNAM en orden alfabético.
A fin de presentar sus planes de trabajo, Laura Acosta y Sergio Alcocer abrirán las cápsulas de hasta 12 minutos que se transmitirán en TV UNAM hoy a las 8:00, 14:30, 18:30 y 22:00 horas.
RADIO
En Radio UNAM, Laura Acosta iniciará con la ronda de entrevistas que se les realizarán a los aspirantes en el programa de noticias matutino, Primer Movimiento.
Las entrevistas tendrán una duración de 20 minutos, más cinco minutos libres que se les darán a los aspirantes para exponer con libertad sus proyectos, y serán transmitidas durante las dos próximas semanas.
GACETA
La difusión de sus proyectos en Gaceta UNAM, podrán presentar un resumen de su plan de trabajo, no mayor a seis mil caracteres, pues se publicará un suplemento con los 10 documentos.
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