Entorno urbano incide en trastornos mentales

Alertan que Las ciudades pueden ser generadoras de ansiedad y depresión, sobre todo en condiciones precarias

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La salud mental no sólo se deteriora por causas internas. También se afecta por lo que nos rodea: calles sin árboles, viviendas sin luz natural, ruido constante, inseguridad y contaminación. Todo eso influye en cómo nos sentimos, en cómo pensamos y en cómo vivimos, advirtió María Elena Medina-Mora, miembro del Colegio Nacional.

Al exponer el vínculo entre el entorno urbano y los trastornos mentales, la especialista en salud mental afirmó que las ciudades, no solo son escenario de la vida moderna: pueden ser también generadoras de ansiedad, depresión, adicciones e incluso de enfermedades mentales graves, sobre todo cuando las condiciones materiales de vida son precarias y las redes sociales están rotas.

Vivir en comunidad, en un entorno digno, con acceso a la naturaleza, seguridad y servicios adecuados, puede prevenir trastornos y también ayudar a quienes ya están enfermos. Es momento de cambiar no solo el enfoque médico, sino la forma en que construimos el lugar en el que vivimos”, planteó.

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Desde hace más de dos décadas, Medina-Mora ha participado en investigaciones que recorren múltiples países del continente.

En América Latina, 34% de las personas vive con alguna forma de trastorno mental. La carga de enfermedad atribuible a estos trastornos representa 19%, una cifra que, aunque puede parecer menor en comparación con enfermedades físicas, refleja miles de días vividos con sufrimiento, sin acceso a diagnóstico ni tratamiento, en muchos casos invisibilizados por prejuicios y falta de recursos.

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Pero lo más revelador es el papel del ambiente construido: viviendas mal diseñadas, falta de ventilación, deficiencia de luz natural, ausencia de áreas verdes y espacios seguros tienen un impacto directo en el bienestar emocional.

La naturaleza tiene un papel significativo en el control del estrés”, señaló la doctora, al citar evidencia que muestra cómo la cercanía con áreas verdes puede reducir los niveles de ansiedad, depresión y violencia.

En el marco del conversatorio Salud y Ambiente, Medina-Mora expuso los resultados de un ambicioso estudio que incluyó ciudades como Ciudad de México, Lima, Sao Paulo y Medellín. 

Se observó que los vecindarios con mayor desempleo, menor nivel educativo y alta concentración de migrantes tenían mayor prevalencia de trastornos mentales. Y no solo eso sino que la violencia ya sea interpersonal, organizada o sexual, aumenta significativamente el riesgo de padecer depresión, ansiedad y adicciones. 

Destacó que quienes sufren violencia sexual tardan, en promedio, once años en recuperarse emocionalmente.

Si bien señaló que hay ejemplos concretos de transformación urbana que han mejorado la calidad de vida y el bienestar mental, aclaró que  no todo se puede resolver con pintura y alumbrado pues la raíz del problema es más profunda: son siempre los más pobres quienes viven en los ambientes más hostiles. 

Y también son, frecuentemente, las mujeres las que cuidan en silencio a quienes sufren enfermedades mentales sin recibir apoyo ni reconocimiento.  

El 80% de quienes cuidan a personas con enfermedades mentales son mujeres pobres”, concluyó.

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