Desigualdad extrema persiste en México: ingresos con brecha abismal

Entre 2020 y 2024, la riqueza de los más acaudalados creció 443%, superando por mucho el crecimiento del PIB regional promedio de apenas 2.4%

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Foto: Pixabay

La organización no gubernamental OXFAM dio a conocer su más reciente informe sobre la desigualdad en América Latina, la debilidad fiscal de los Estados de la región, y los riesgos que esto implica para las democracias. 

En el documento titulado Riqueza sin control, democracia en riesgo. Por qué América Latina y El Caribe necesitan un nuevo pacto fiscal, se documenta que de 2020 a 2024, la riqueza de los ultraricos en la región creció en alrededor de 443%, frente a un crecimiento regional promedio del PIB de 2.4% anual.

Según el informe, los 14 ultraricos más acaudalados tienen una riqueza conjunta equivalente a cerca de 663 mil millones de dólares. Esto implica que, por día, la riqueza conjunta de los más ricos de la región crece a un ritmo de 54 millones de dólares por día (alrededor de 972 millones de pesos), lo que es igualmente equivalente a que cada mil millonario en la región ve crecer su riqueza, en promedio, en alrededor de 491 mil dólares diarios.

Las implicaciones para América Latina, que es a región más desigual del planeta, son que, considerando el salario mínimo promedio de la región, en 2024 un trabajador promedio necesitaba trabajar 90 años para obtener los ingresos que obtiene un “mil millonario” en un solo día; y se estima que en 2026, un trabajador promedio requeriría 102 años de trabajo para llegar a la suma que un mil millonario obtiene por día.

EXTREMA

México es un país con desigualdades igualmente extremas. Si se considera, por ejemplo, el dato relativo al porcentaje de personas en pobreza, lo que se tiene es que, a nivel nacional, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Historia (Inegi) estimó en 29.6% de la población nacional en condiciones de pobreza; las tres entidades de la República con los mejores indicadores son Baja California, con 9.9%; Baja California Sur con 10.2% y Nuevo León, con 10.6%; en contraste, los estados con peores indicadores son Chiapas, con 66%; Guerrero, con 58.1%, y Oaxaca, con 51.6%, esto significa que la diferencia entre la entidad con menor porcentaje de pobreza y la de peor indicador es de 6.7 veces.

Otro de los indicadores que permiten dimensionar las desigualdades que existen en México es la Razón de Ingreso, el cual estima la razón que existe entre el ingreso de la población pobre extrema y la población considerada no pobre y no vulnerable.

A nivel nacional, el promedio es de 1.9 veces. En contraste con ese valor, hay entidades que tienen una razón de ingreso muy alta, como es el caso de Chiapas, territorio en que el indicador es de 37.2.

Finalmente, estaría el indicador del PIB per cápita, el cual resulta de dividir la suma del total de calor, en dinero, de todos los bienes y servicios generados en un periodo (PIB total), entre la población de un país o un territorio.

México tenía, de acuerdo con el Inegi, un PIB per cápita promedio de 13,826 dólares anuales por habitante, es decir, alrededor de 192 mil pesos.

En contraste, en Chiapas sería de 63,943 pesos; en Guerrero es de 87,041 pesos y en Oaxaca sería de 104 mil 519 pesos.

LA GEOGRAFÍA DE LA EXCLUSIÓN SANITARIA:

 La gráfica revela que la carencia de acceso a servicios de salud constituye una desigualdad estructural de provisión y no solo un rezago asociado a la pobreza monetaria. La amplitud de la brecha territorial muestra un sistema fragmentado, donde el lugar de residencia condiciona de manera decisiva la posibilidad de ejercer un derecho social básico.

En los estados con mayores carencias, la exclusión sanitaria se superpone a trayectorias históricas de precariedad institucional y baja capacidad estatal; en aquellos con menores niveles, persisten segmentos poblacionales excluidos que evidencian desigualdades internas relevantes. Así, el desafío se encuentra en corregir una arquitectura desigual de acceso que reproduce vulnerabilidad, deteriora el bienestar y profundiza la polarización social. En términos distributivos, la salud aparece no como un igualador, sino como un vector adicional de estratificación social.

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Fuente: Tabulados de la medición multidimensional de la pobreza, https://www.inegi.org.mx/desarrollosocial/

 cva