Democracia directa, amenaza para el autoritarismo: David Altman

Los mecanismos ciudadanos abren la puerta a la construcción de consensos amplios; aunque la revocación de mandato está dentro de esta categoría, politólogos contemporáneos cuestionan la figura

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David Altman, doctor en ciencia política, es director del Instituto de Ciencia Política de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Foto: Cortesía de David Altman

CIUDAD DE MÉXICO. Los mecanismos de la democracia directa, como las iniciativas ciudadanas y referéndums, incentivan a las autoridades a la generación de consensos y limitan las decisiones unilaterales, sin embargo, su uso, como toda acción democrática, tiene que ejercitarse.

Así lo afirma David Altman, doctor en ciencia política por la Universidad de Notre Dame, en entrevista con Excélsior, a tres días de la consulta de revocación de mandato, figura que, aunque se considera parte de la democracia directa, es vista de forma adversa en la bibliografía de la ciencia política contemporánea.

La democracia son músculos y se pueden echar a perder si no los usamos, pero también hay que saber hacer gimnasia, uno tiene que entrenar. Los mecanismos de la democracia directa forman parte de la fortaleza de ese músculo democrático, pero no es de un día para otro”, señala.

El autor del libro Ciudadanía en expansión. Orígenes y funcionamiento de la democracia directa contemporánea, editado por Siglo XXI en colaboración con el INE, el cual será presentado hoy, asegura que, cada vez que los mecanismos de participación ciudadana son empleados, su credibilidad aumenta y las autoridades tienen incentivos para generar consensos más amplios.

En la medida que la amenaza de un referéndum para derogar una ley es más creíble, menos necesario es apelar a esos referéndums, justamente porque la amenaza produjo los incentivos para que negociáramos mejor”, explica, poniendo como ejemplo el uso de este tipo de figuras en Uruguay.

Altman resalta que la participación directa, en última instancia, promueve que los ciudadanos se conviertan, de alguna forma, en colegisladores, “lo que nos permite ser dueños de nuestro propio futuro en un pie de igualdad”, pero subraya que, para ello, se requiere de educación para que la ciudadanía conozca sobre los derechos y los alcances que tienen las instituciones políticas incluidas en la Constitución.

 

EL CASO MEXICANO

David Altman, también director del Instituto de Ciencia Política de la Pontificia Universidad Católica de Chile, considera que los ejercicios de consulta popular y de revocación de mandato en México están dentro de un marco plebiscitario, un “submundo” de la democracia directa.

Hay tres grandes motivaciones atrás de un plebiscito. Una es darle una hiperlegitimidad a un proceso político que tomó un gobierno; por otro lado, también existe la posibilidad de usarlo como un mecanismo para lavarse las manos en una decisión de gran calado, y la tercera posibilidad es romper un impasse con otro Poder del Estado”, detalla.

Expresa que, aunque en nuestro país se pasó “el ritual de la recolección de firmas”, característica de los mecanismos democráticos iniciados por los ciudadanos, “no deja de llamar la atención que, en un referéndum revocatorio, sea el mismo Presidente —la persona que está siendo posiblemente revocada— la locomotora principal de esa instancia, esto tiene mucho más que ver con un voto confirmatorio”.

Esto se parece mucho más a la experiencia que tuvimos en Bolivia en 2018, cuando Evo Morales, en una pulseada con el Parlamento, particularmente el Senado, pone su cargo a disposición y convoca a la ciudadanía, pero eso lo usó estratégicamente, y creo que Andrés Manuel López Obrador también lo está usando estratégicamente”, concluye.

cva

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