Crece robo a casa habitación y transeúnte en Mérida

El aumento de robos a casa habitación y transeúntes en Mérida genera preocupación entre ciudadanos ante la falta de respuesta de las autoridades.

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Una creciente ola de robos a casa habitación sacude a Mérida, exponiendo la fragilidad de la estrategia de seguridad municipal impulsada por la alcaldesa Cecilia Anunciación Patrón Laviada.

Mientras la propaganda oficial insiste en que “todo está bajo control”, los testimonios ciudadanos y los datos duros cuentan otra historia, mientras su director de seguridad pública Rafael Jesús Chaires Cuevas disfruta de su sueldo bruto de 70 mil pesos más sus vales de despensa con un valor de 5 mil 560 pesos de acuerdo al tabulador del sitio de internet del municipio.

Zonas residenciales de alto perfil como Temozón Norte reportan hasta cuatro robos en lo que va del mes, reflejo de una preocupante escalada delictiva que ya no distingue clase social ni ubicación. En lugar de respuestas concretas, los vecinos reciben evasivas y burocracia.

Por otra parte, en el Fraccionamiento Cinco colonias, Chichi Suárez, Caucel y Circuito colonias, los robos a tiendas de conveniencia, robo a casa habitación y transeúntes va en aumento ante la inacción de las autoridades municipales, quienes liberan a los delincuentes tras un “acuerdo” con los policías de Mérida.

Según datos del INEGI, Mérida concentra el 58 por ciento de los robos a vivienda en Yucatán entre 2015 y 2024. Pero lo verdaderamente alarmante es lo que no se reporta: la ENVIPE 2024 indica que el 93 por ciento de los delitos en el estado ni siquiera se denuncia, en parte por la lentitud en los trámites y la falta de confianza en las autoridades.

La administración de Patrón Laviada presume una baja en los casos registrados —108 en 2023 frente a 74 en 2024—, pero esta reducción parece más una consecuencia del subregistro que de una política efectiva. Los ciudadanos no denuncian porque sienten que no sirve de nada.

Vecinos de fraccionamientos afectados aseguran que la respuesta municipal es tardía o inexistente. La vigilancia privada, cuando existe, es insuficiente, y la presencia policial, anecdótica. En redes sociales proliferan alertas vecinales ante la inacción del gobierno local.

La pregunta ya no es si la seguridad está fallando, sino cuánto tiempo más ignorará la alcaldesa Cecilia Patrón una crisis que afecta el corazón mismo de la calidad de vida en Mérida.

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