Comuneros de Sevina irrumpen por la fuerza en Casa Michoacán
Un enfrentamiento con piedras, palos y gas lacrimógeno se registró en el interior de Casa Michoacán, luego de que habitantes de la comunidad de Sevina irrumpieran por la fuerza en la sede gubernamental

La desesperación ante la embestida del crimen organizado y la presunta indolencia institucional hicieron estallar la violencia en Morelia.
Habitantes de la comunidad indígena autónoma de Sevina, perteneciente al municipio de Nahuatzen, irrumpieron en las instalaciones de Casa Michoacán —oficinas oficiales donde despacha el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla—, desatando un enfrentamiento contra las fuerzas de seguridad pública.
La movilización comenzó a articularse desde la noche del domingo, cuando la asamblea de la comunidad determinó trasladar su reclamo a Morelia ante lo que calificaron como un abandono absoluto del Estado.
El origen directo del conflicto se remonta al pasado lunes 18 de mayo, cuando comando armado de presuntos sicarios perpetró un ataque a balazos contra la caseta de la guardia comunal, conocidos localmente como Kuarichas.
Dicha agresión dejó un saldo trágico de dos guardias comunitarios sin vida y un tercero con lesiones de extrema gravedad.

La denuncia de la omisión
Los inconformes rompieron el diálogo con las autoridades de Gobernación al denunciar que las corporaciones ministeriales y de seguridad pública ignoraron las alertas tempranas emitidas por el autogobierno de Sevina semanas antes de la matanza.
De acuerdo con los voceros de la meseta, las células delictivas han mantenido un cerco de hostigamiento para intentar apoderarse del territorio autónomo. Denuncian haber reportado de forma sistemática la persecución y el movimiento de convoyes de civiles armados en los linderos de Nahuatzen.

Acusan que, tras el ataque mortal a la caseta el pasado 18 de mayo, ninguna corporación estatal o federal desplegó un destacamento permanente para proteger a la población. La policía comunal opera con recursos limitados frente al armamento de alto poder de los carteles de la droga, señalan.
Gases contra piedras
La protesta escaló rápidamente al llegar a las puertas de Casa Michoacán. Con gritos y consignas, el contingente rebasó los accesos principales e ingresó por la fuerza al recinto oficial.
Para contener la intrusión, la Secretaría de Seguridad Pública activó a los elementos del Agrupamiento de Restablecimiento del Orden Público (AROP).

Los agentes antimotines intentaron recuperar el control perimetral mediante el uso de escudos y el lanzamiento de gases lacrimógenos y de pimienta para replegar a la multitud.
Lejos de retroceder, los comuneros purépechas sostuvieron la posición y respondieron arrojando piedras, palos y todo objeto contundente que hallaron a su paso dentro de las áreas comunes del inmueble estatal.
Amenazan con radicalización
Tras cesar momentáneamente los disturbios físicos, los comuneros de Sevina se mantuvieron plantados en las inmediaciones del recinto exigiendo la conformación inmediata de una mesa de diálogo formal y directa con el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla.
Los líderes lanzaron una advertencia al Ejecutivo local, sentenciando que las destrozos e irrupciones registradas este lunes en Casa Michoacán representan el inicio de una jornada de radicalización de sus protestas.