Buzos extranjeros destruyen restos milenarios en cenote de Tulum

Expertos capturaron fotografías de los buzos que, presuntamente, ocasionaron estos daños al interior del Hoyo Negro, cenote de 55 metros de profundidad ubicado en Tulum, Yucatán

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El Hoyo Negro, cenote de 55 metros de profundidad ubicado en Tulum, YucatánFoto: ABC

Los espeleobuzos Alejandro Álvarez y Alberto Nava denunciaron haber sido testigos de un caso de destrucción de restos humanos y fauna pleistocénica con más de 20 mil años de antigüedad al interior del Hoyo Negro, cenote de 55 metros de profundidad ubicado en Tulum, Quintana Roo. 

De acuerdo a ABC Noticias, los miembros del Proyecto Espeleológico Tulum acusaron haber detectado como varios grupos de buzos se adentran a las profundidades de la cavidad, ignorando la señalética colocada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), precisamente para evitar que personas se sumerjan hasta estos límites y puedan dañar los restos arqueológicos que hay en la zona. 

“El problema es que ya hemos encontrado afectaciones bastante importantes en las osamentas y en dos ocasiones nos ha tocado, digamos, tomar infraganti a los grupos que llegan, en la mayoría de los casos ha sido extranjeros, grupos que no tienen ni siquiera un guía local y que a veces pueden o no pueden tener el equipo y la preparación suficiente”, aseguró Alejandro Álvarez en un video subido a las redes sociales.

Por su parte, Alberto Nava narró el episodio más reciente en donde tuvo la oportunidad de ver como hasta cinco personas inexpertas cruzaron los límites del cenote, causando daños irreversibles en un sedimento.

“Alex y yo estábamos haciendo un trabajo científico (…) y vimos pasar cinco personas, era un grupo de dos y un grupo de tres. Pasaron dos letreros que son muy grandes que dicen, ‘Este es un sitio prohibido’. Pasaron y se fueron al fondo (…) eran unos buzos con una capacidad muy mala. Hicieron un daño a un sedimento que tiene ahí, a pruebas de humanos que entraron a esas cuevas hace 10 mil años, lo destruyeron todo”, lamentó.

El propio Nava recordó que al día siguiente de este evento, fue junto a Alejandro Álvarez para ver lo que había ocurrido allá dentro y encontraron la destrucción de un esqueleto de un puma con 15 mil años de antigüedad.

“Esos esqueletos normalmente están con los dientes hacia arriba y lo movieron, lo pusieron hacia abajo y le rompieron los dientes caninos completamente. Hicieron lo mismo en un esqueleto de un oso que es una especie que no se conocía aquí en la península de Yucatán, tiene por lo menos 12 mil años, lo movieron también y lo pusieron ahí, le hicieron daño”, reclamó.

Los expertos dijeron haber capturado fotografías de los buzos que, presuntamente, ocasionaron estos daños, por lo que se espera que denuncien el caso a fin de proteger este cenote descubierto en el año 2007, y donde se encontró, por ejemplo, el esqueleto humano de Naia, la osamenta más completa y una de las más antiguas recuperadas en América.

Hoyo Negro: un santuario para la paleontología en México

Hoyo Negro es una fascinante maravilla natural ubicada en Tulum, Quintana Roo.

Bautizado así por sus 55 metros de profundidad, con 2 metros de diámetro, se trata de un cenote sumergido que fue descubierto en 2007, el cual en su interior resguarda numerosos vestigios, tanto arqueológicos como paleontológicos, razón por la que, desde 2011, esta cavidad ha sido investigada por el Proyecto Arqueológico Subacuático Hoyo Negro, perteneciente a la Subdirección de Arqueología Subacuática del INAH.

En este sitio se han descubierto restos de animales y humanos prehistóricos que habitaron la región en un periodo que va desde los 40 mil a los 10 mil años antes del presente.

Entre los hallazgos más sobresalientes se encuentra el esqueleto humano de Naia, la osamenta más completa y de las más antiguas recuperadas en América; así como el sinsacro de una nueva especie de perezoso gigante de tierra.

También se han encontrado tigre dientes de sable, gonfoterio, osos, armadillos, tapires, entre otras especies, algunas extintas y otras que se han adaptado al medio ambiente.

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JCS