Buscan que reas sean madres sólo por 3 años
Expertos señalan que acortar la estadía de los niños con sus mamás dentro de las cárceles beneficiaría su conducta, además de evitarles un impacto emocional mayor

CIUDAD DE MÉXICO.
Los niños que viven en prisión con sus madres están expuestos a adaptar hábitos carcelarios que no benefician el desarrollo de la primera infancia, por lo que la reducción de seis a tres años en su estadía beneficiaría su conducta, además de evitarles un impacto emocional en su separación, aseguró Saskia Niño de Rivera, fundadora de Reinserta.
“La razón por la cual creemos que debe de ser hasta los tres años, o incluso menos, es porque consideramos que el trauma de la separación a los seis es años es mucho mayor y genera consecuencias”, declaró la promotora de la modificación a la Ley de Ejecución Penal, la cual tendría que entrar en vigor en noviembre.
Niño de Rivera explicó que el sistema penitenciario no ha garantizado espacios infantiles en el interior de las cárceles, además de que los niños están en constante exposición a temas delictivos entre las reclusas.
—¿A qué tipo de conductas están expuestos?
—A los normales en una cárcel. El consumo de drogas, las conversaciones que pueden tener reclusas que han cometido secuestro, robo, homicidio, trata de mujeres, por ejemplo. Están expuestos al mismo ambiente violento que se genera en una cárcel”, advirtió.
De acuerdo con la CNDH, 60% de las internas están en penales mixtos; es decir, con varones, situación que no sólo las pone en riesgo, sino también a sus hijos.
La activista expresó que también existe un riesgo físico para los niños y sus madres en casos de motines, como ocurrió en el penal de Topo Chico, Nuevo León, donde murieron 49 reos en febrero de 2016.
La activista consideró que no es válido el argumento de que “los niños están mejor con sus mamás en la cárcel” ante la ausencia de familiares o instituciones que se hagan cargo de ellos, debido a que es el Estado el que debe garantizar la seguridad de los menores.
“Me parece una justificación absurda, porque es tapar un problema con otro. Estamos seguros que no se puede decir que estarían mejor. El Estado debe cumplir con su obligación, de que dentro de la cárcel tengan un espacio libre de violencia y lúdico, además de un lugar donde puedan crecer de la manera más óptima al salir”, enfatizó.
Sin embargo, de acuerdo con el Diagnóstico de las circunstancias en las que se encuentran los hijos de internas en penales del país, 60% de los niños que salían a los seis años del penal de Santa Martha Acatitla terminaba en casas hogares.
En la cárcel nacen niños que han sido concebidos dentro de la misma.
Las procesadas se embarazan principalmente por las visitas íntimas con hombres de otros centros penitenciarios.
Los niños concebidos son, en su mayoría, hijos de padres procesados o sentenciados por un delito.
El Informe Especial de la CNDH sobre las internas en el país revisó 77 centros de reclusión en el país y constató que en que 51 de ellos habitan menores de edad.
Del total de los centros en los que se permite la estancia de niños, 53 no cuentan con Centros de Desarrollo Infantil (CENDI).
El análisis reveló que en algunos casos manifestaron tenerlos, pero no cumplen con los lineamientos de la SEP para dar la certificación.
A escala mundial, México, en relación con otros países, es uno de los países con mayor población penitenciaria, y ocupa el sexto lugar después de EU, China, Rusia, India y Brasil.
Hasta 2016, la población penitenciaria mexicana era de 233 mil 469 personas, de las cuales 12 mil 132 eran mujeres, lo que significa que ellas representan 5.20% y los hombres 94.80 por ciento.

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